Cine Rockero: Retrato de una mujer en llamas (2019)

Retrato de una mujer en llamas

Directora: Céline Sciamma

Año: 2019 Pyramide Films

Un día de esos tontos, que estás que no puedes más con el SPM me dio por empezar a ver películas tristes y di con esta maravilla recomendada en Filmin. Se llevó más de 50 premios y triunfó en el Festival de Cannes.

 

«Retrato de una mujer en llamas» es una obra profundamente emotiva y delicada que, a partir de una historia de amor aparentemente sencilla, logra construir una experiencia cinematográfica que primeramente te deja un poco descolocada pero que pronto te das cuenta de que es única y difícil de olvidar. La película presenta un romance trágico entre una pintora y su modelo que, aunque puede recordar a relatos clásicos, se siente completamente original gracias al planteamiento de una historia poco habitual, su sensibilidad, su sutileza narrativa y su cuidado extremo por los detalles.

 

Uno de los aspectos más destacados es su impresionante apartado visual. Cada plano está compuesto con tal precisión que parece una pintura en sí misma, evocando una belleza casi pictórica que recuerda al nivel estético de obras como Barry Lyndon y el protagonismo que se le da a la pintura, pues realmente, la protagonista tiene un pincel… que madre mía. La fotografía, el uso de la luz tenue y paletas nude y la composición convierten cada escena en una pieza artística autónoma, elevando la película más allá de una simple narración para transformarla en una experiencia visual contemplativa.

 

Más allá de la historia de amor, la película introduce de forma sutil temas como la opresión social y el papel de la mujer en una sociedad dominada por normas restrictivas. Sin necesidad de subrayarlo explícitamente, se percibe una constante sensación de control y limitación que condiciona las decisiones de los personajes, añadiendo un punto de tristeza extra pues se plantea como una situación sin salida y con un final que ellas mismas no pueden elegir.

 

El ritmo de la película es lento, no os voy a engañar y puede que sea exigente para algunos espectadores, pero lejos de resultar innecesario, cada escena cumple una función precisa en la construcción emocional del relato. No hay momentos superfluos: todo contribuye a reforzar la atmósfera y el vínculo entre los personajes.

 

De verdad que me ha encantado esta película, en conjunto, se percibe como una pieza de arte en estado puro. Frente a un cine más orientado al entretenimiento inmediato, esta obra propone una experiencia introspectiva, intensa y profundamente humana. Es una de esas películas que no solo se ven, sino que se sienten.

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