81/100
Autopublicado
28 de mayo de 2026
Hay algo que se percibe rápido en Aut Omnia Aut Nihil: Exsilyum no han construido este debut pensando en encajar dentro de una etiqueta concreta. Han preferido levantar un disco donde el metal moderno sirve como punto de partida, no como límite. Y esa decisión termina siendo una de sus mayores virtudes.
Desde la introducción que da nombre al álbum, la sensación es la de estar entrando en una obra concebida como un recorrido emocional completo. No es un disco de singles aislados, sino de contrastes constantes. La agresividad de “Herencia de Silencio” conecta perfectamente con la intensidad de “Conflicto”, donde la colaboración de José Pardial aporta todavía más tensión a una composición ya de por sí contundente. Aquí aparecen algunos de los riffs más pesados del trabajo y una producción que entiende muy bien cuándo golpear y cuándo dejar espacio.
Uno de los aspectos más interesantes del álbum es cómo evita acomodarse. “La Espera” introduce una atmósfera mucho más melancólica antes de desembocar en “Mentira”, posiblemente uno de los cortes más inmediatos del disco. No es casualidad que fuese elegido como carta de presentación, y es que tiene pegada, mensaje y uno de los estribillos más memorables del álbum. Su crítica social nunca cae en el panfleto y encuentra equilibrio entre rabia y accesibilidad.
A partir de ahí, Exsilyum empieza a mostrar más matices. “Y Ahora Qué?”, con la participación de Anthony Castle, baja revoluciones y apuesta por una construcción más emocional donde el piano adquiere protagonismo. Funciona como un respiro estratégico dentro de un disco que entiende muy bien la importancia de las dinámicas.
El tramo formado por “Fuego Bajo la Piel”, “El Amor También Se Rompe” y “Clarividencia” es probablemente donde mejor se aprecia la personalidad del proyecto. Especialmente en “El Amor También Se Rompe”, una canción que se aleja de muchos clichés habituales para abordar una ruptura desde una perspectiva poco explorada dentro del género, poniendo el foco en las consecuencias emocionales que deja alrededor. La interpretación de Solarys Rey resulta especialmente convincente aquí, transmitiendo vulnerabilidad sin perder intensidad.
En la recta final, “Absentia”, “Ríndeme” y “Caer” refuerzan la sensación de que Exsilyum han querido construir algo más ambicioso que una simple colección de canciones. Hay cohesión conceptual, variedad compositiva y una producción de Akyles Guerrero que mantiene todo unido incluso cuando el álbum cambia constantemente de registro.
Si hay algo que puede jugar en contra del disco es precisamente esa necesidad de explorar tantos caminos distintos. Algunas ideas dejan con ganas de mayor desarrollo y ciertos pasajes podrían haberse permitido respirar más. Pero incluso esos pequeños excesos nacen de una ambición artística que resulta refrescante dentro de una escena donde muchas bandas prefieren moverse sobre terreno seguro.
Aut Omnia Aut Nihil no reinventa el metal moderno, pero tampoco lo necesita. Su fuerza está en la honestidad, en la variedad y en la sensación constante de que detrás de cada canción hay algo real que contar. Y para un debut, eso vale mucho más que cualquier artificio.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
