85/100
Frontiers Records SRL
5 de junio de 2026
Con Louder Than Fate, Jared James Nichols firma el trabajo más ambicioso, sólido y contundente de toda su carrera. El guitarrista y cantante estadounidense vuelve a demostrar por qué está considerado una de las grandes figuras actuales del hard rock con raíces blueseras, entregando un álbum repleto de riffs explosivos, intensidad emocional y una energía arrolladora.
Producido y mezclado por Jay Ruston (Anthrax, Stone Sour, Amon Amarth, Skindred o Steel Panther), y con producción adicional de Roger Alan Nichols (Larkin Poe, Tyler Bryant & The Shakedown o Hayley Williams de Paramore), el disco logra un equilibrio perfecto entre la potencia clásica y un sonido contemporáneo. A lo largo de sus diez cortes, alterna himnos directos y eléctricos con pasajes más íntimos y atmosféricos. Crudo, honesto y apasionado, Louder Than Fate es una declaración de personalidad y fuerza creativa que confirma el excelente momento artístico de Jared James Nichols.
El álbum se mueve con naturalidad entre el blues rock, el hard rock sureño e incluso ciertos matices western, siempre con la guitarra como eje central de todo el discurso musical.
La primera canción sirve como introducción arrolladora por la energía comprimida en tan sólo tres minutos y medio en lo que ya encontramos de todo, un estribillo con un buen gancho, un sólo de guitarra conclusivo y un tono desenfadado que pone de manifiesto que tenemos por delante un disco festivo e irreverente. Que Jared bebe del estilo rock sureño es algo obvio, «Ghost» es un ejemplo de ello.
Mención especial merece “Bending or Breaking”, uno de los temas más sorprendentes del disco. Aquí Jared explora nuevos recursos compositivos, jugando con coros a destiempo y melodías que se desarrollan en diferentes tonalidades, lo que da como resultado una canción mucho más íntima y emocional. No pierde fuerza, pero sí reduce revoluciones para mostrar una faceta más reflexiva. Esa línea continúa en “Killing Time”, donde la absoluta protagonista es la voz de Nichols durante prácticamente toda la canción, acompañada únicamente por unos coros sutiles que desembocan en un último estribillo coronado por un riff demoledor y un solo con tintes jazzísticos.
“Dust ‘n Bones” devuelve de golpe la electricidad y el descaro, recuperando ese rock macarra, acelerado y desenfadado que tan bien domina el músico estadounidense. Porque queda claro que ser un gran guitarrista y un gran cantante no está reñido con hacer canciones directas, pegadizas y tremendamente entretenidas.
Y, por supuesto, hablamos de un auténtico señor de la guitarra. Nichols sabe perfectamente cuándo debe dejar hablar al instrumento y cuándo ponerse al servicio de la canción. Por eso hay temas en los que los solos extensos, la improvisación y las escalas vertiginosas cobran especial protagonismo. Se percibe claramente cuánto disfruta de esa faceta más puramente guitarrística en cortes como “Show Me” o “Looks Like That Felt Good”.
Sin embargo, la virtuosidad nunca eclipsa la accesibilidad. “Runnin’ Hot” destaca por su marcado aroma AOR, mientras que “Pretend” funciona como un cierre explosivo y veloz que resume a la perfección todo lo que ofrece este álbum: potencia, melodía, técnica y actitud. Diez canciones que pasan en un suspiro.
Con Louder Than Fate, Jared James Nichols no pretende reinventar el género ni sentar cátedra. Simplemente reafirma su evolución constante y demuestra que sigue creciendo como compositor, intérprete y guitarrista. Y viendo el nivel alcanzado aquí, cuesta pensar hasta dónde puede llegar.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
