Jared James Nichols revienta Londres con un lleno absoluto y la aparición sorpresa de Lzzy Hale (Halestorm)

Jarede James Nichols + The Karma Effect

Sábado 6 junio de 2026

The Lexington, Londres

La noche del sábado prometía ser un homenaje al blues y al rock llegado desde Wisconsin de la mano del carismático Jared James Nichols, que además había colgado el cartel de «todo vendido» semanas antes. Como punto extra, el 5 de junio, apenas un día antes de este concierto, se publicaba su nuevo disco, Louder Than Fate, que yo ya había tenido ocasión de escuchar con antelación (y mucho), puesto que también os traje su correspondiente crítica. Por ello, sabía que alguna canción del nuevo álbum caería durante el repertorio. Lo que no me imaginaba era que interpretaría el disco íntegro, respetando incluso el orden de las canciones.

 

Pero empecemos por el principio. Todo sea dicho, la jornada del sábado no acompañó demasiado, ya que amaneció un Londres prácticamente invernal. Afortunadamente, eso no frenó al público y, protegidos con chupas de cuero y paraguas, los asistentes comenzaron a llenar una sala más bien pequeña, aunque muy bien equipada. Goza de un sonido excelente y cuenta con escaleras, barras y zonas para sentarse perfectamente ubicadas, desde las que se podía disfrutar del escenario con total comodidad, pese a que este no era especialmente alto.

The Karma Effect

Los encargados de abrir la velada fueron The Karma Effect, la banda que acompaña a Jared en esta parte de la gira por Reino Unido, ya que son originarios del país. Con puntualidad británica, ofrecieron una propuesta muy interesante en la que, además de imperar el rock and roll, apostaron por canciones directas y cargadas de un ambiente festivo que animó al público a liberar toda la energía acumulada. También destacó una formación muy acertada en la que, a la clásica combinación de guitarra, bajo, batería y voz, se sumaban los teclados. Un quinteto realmente arrollador.

 

Su estilo es difícil de encasillar, pero durante su actuación pudimos escuchar desde auténticos himnos de rock and roll hasta temas más orientados al hard rock, pasando por influencias de soul, country y blues rock. Todo ello conforma una propuesta de hard rock contemporáneo con fuertes raíces en el rock clásico y el blues.

 

 

La formación está integrada por Henry Gottelier (voz principal y guitarra), Robbie Blake (guitarra), Nate Keevil (bajo y coros), Tom Pitt (teclados y coros) y Alan Taylor (batería). He de decir que Henry Gottelier y Nate Keevil forman una dupla excepcional sobre el escenario. El cantante no dejó de interactuar con él durante toda la actuación y estuvo muy atento a involucrar al público, consiguiendo que todos nos sumergiéramos plenamente en la atmósfera del concierto y disfrutáramos de la experiencia al completo.

 

Me consta que su último álbum, Cruel Intentions, ha sido muy bien recibido y que se ha convertido en uno de los favoritos de la emisora Planet Rock, y por ello pudimos disfrutar de alguno de los temas incluidos en este último como «Dangerous Love», «Waiting on a Miracle» o «Ride or Die». Pero no dejaron de lado sus trabajos anteriores y de su anterior trabajo Promised Land también cayeron algunas como «Wild Honey» o «All Night Long». Señal de que están igual de orgullosos de pasado y presente por lo que sin duda los tendremos muy presentes en el futuro. Un concierto que, estoy segura, nos hizo disfrutar a todos.

 

Jared James Nichols

Como ya había comentado, se había confirmado que el concierto giraría en torno a los diez temas de Louder Than Fate, aunque yo no fui realmente consciente de ello hasta que el propio Jared James Nichols lo confirmó desde el escenario tras interpretar la electrizante y directa “Let’s Go”, encargada de abrir el disco. Para entonces, la sala ya se había terminado de llenar y el público se agolpaba en los espacios más cercanos al angosto escenario, no solo para ver de cerca a Jared James Nichols, sino también para disfrutar de su técnica a la guitarra.

 

El estilo de Jared ya lo conocemos. Aunque en ocasiones se entrega por completo a los solos y deja que la guitarra tome el protagonismo absoluto, también sabe relegarla a un segundo plano cuando es necesario y asumir con naturalidad sus papeles de frontman y vocalista. Era la primera vez que lo veía en directo y me sorprendió lo cómodo y suelto que se mostró en ambas facetas. Canciones como “Ghost” o “Payback” se prestan especialmente a ello, permitiéndonos disfrutar tanto de momentos en los que la voz fue la auténtica protagonista como de otros en los que volvió a demostrar que es un guitarrista excepcional. Personalmente, “Bending or Breaking” también ocupa un lugar especial para mí, con ese aire de balada que la convierte en uno de los temas más emotivos del álbum.

 

 

Hubo muchos momentos en los que prácticamente se lanzaba sobre el público con su inseparable guitarra, pero también otros en los que las revoluciones descendían. Es el caso de “Killing Time”, quinto corte del disco, que ya funciona como un auténtico baladón en estudio y que en directo adquiere matices realmente preciosos. Sí es cierto que en algunos pasajes le noté ciertas dificultades para alcanzar algunos de los agudos que en el álbum defiende con solvencia. Cosas del directo…

 

Las canciones se sucedían sin apenas respiro y, en apenas treinta minutos, ya nos encontrábamos encarando la recta final del álbum. Con “Works Like That”, el octavo tema, Jared cambió de guitarra y continuó con ella durante el resto del concierto para afrontar “Runnin’ Hot” y “Pretend”, dos canciones que son una auténtica delicia y que resultan perfectas para cerrar el recorrido por Louder Than Fate.

 

 

Pero aún quedaba el gran momento de la noche. Y si has llegado hasta aquí, probablemente sea porque el titular no deja lugar a dudas. De forma totalmente inesperada, Jared James Nichols decidió reservarse una sorpresa para el final del concierto: invitó al escenario nada menos que a Lzzy Hale y Joe Hottinger, de Halestorm, para interpretar una magnífica versión de “Rock and Roll” de Led Zeppelin.

 

 

 

Qué auténtica barbaridad de versión. Y qué vozarrón tiene Lzzy Hale; poco más se puede añadir. Os dejaré un vídeo porque merece mucho la pena, aunque el sonido no sea el mejor. La sorpresa fue aún mayor porque, aunque sabía que Halestorm iba a actuar en Download Festival, no imaginaba que ya estuvieran en Londres y mucho menos que acabaríamos disfrutando de este regalo sobre el escenario.

 


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