Entrevista a Tuko y Javier de Adgar (Parte 1): ‘La escena metalera española no vive su mejor momento’

Yolanda Sabater y Jordi Tàrrega se conectan vía zoom para hablar con Adgar, la banda cántabra que nunca se fue, pero que no grababa disco desde hacía muchos años. Han vuelto, están en Maldito Records y tienen ganas de contar muchas cosas sobre su nuevo disco Máscaras y demonios.

 

Bueno, buenas tardes a todos los lectores, seguidores y al público que nos ve desde Stairway to Rock. Esta semana, como podéis ver, traemos como invitados a dos miembros de la banda Adgar.  Lo importante es que volvemos con música nueva y muchas novedades. Esta semana tenemos con nosotros a los chicos de Adgar, que, después de casi 20 años sin publicar nuevo material, regresan con un nuevo disco. ¿Qué tal estáis?

Javi: Hola, muy buenas.

 

Tenemos por aquí a Javi y a Tuco. Si queréis, os presento yo mismo. Según tengo entendido, sois los dos miembros originales que permanecen en la banda.

Javi: Sí, así es.

 

Y ambos sois guitarristas de Adgar, ¿no?

Tuko: Eso es. Los dos hacemos tanto rítmica como solista. Nos vamos turnando; compartimos ambas funciones.

 

Pues tengo que decir que escuché el disco cuando nos llegó a través de Maldito Records y me gustó muchísimo. Conocí la banda gracias a Tuko, pero sinceramente el álbum me ha parecido un gran trabajo. Y creo que deberíamos empezar hablando precisamente de eso: de cómo habéis decidido volver con Adgar después de tanto tiempo. Antes de nada, enhorabuena. ¿Cómo ha sido este camino?

Javi: Bueno, realmente no diríamos que hemos “vuelto”, porque nunca lo dejamos del todo. Siempre hemos seguido activos de una manera u otra. Es cierto que, a nivel discográfico, llevábamos casi 20 años sin publicar material nuevo, pero durante este tiempo hemos sacado recopilatorios, directos, participado en tributos, hecho conciertos y giras… La banda nunca ha desaparecido.

 

Lo que sí ocurría es que no habíamos editado canciones nuevas en mucho tiempo. Y no ha sido precisamente porque no quisiéramos. Han surgido muchas circunstancias: cambios de formación, problemas personales, dificultades para encontrar músicos… Todo eso fue retrasando el proceso. Pero al final aquí estamos, con el disco ya en la calle y muy contentos con el resultado.

 

Tuko: Claro, realmente la banda nunca ha estado disuelta. Quizá durante algunos años hemos estado menos activos de cara al público o los medios, especialmente en la época de 2010, pero siempre hemos seguido trabajando. Ha habido etapas centradas en giras, otras en reorganizar la formación… Y en estilos como el nuestro no es fácil encontrar músicos adecuados, especialmente cantantes o baterías, y más aún en el norte.

 

Todo eso lleva tiempo. Además, también hemos dedicado muchísimo tiempo a componer. Así que, aunque desde fuera pudiera parecer que estábamos parados, realmente hemos estado trabajando en el disco durante todos estos años.

 

¿Y cómo veis actualmente la escena metalera en Cantabria?

Javi: Bueno, sinceramente creemos que la situación del metal en España no atraviesa su mejor momento. No tiene sentido ocultarlo. En Cantabria, además, nunca ha habido demasiada escena de heavy metal o power metal como el que hacemos nosotros, así que en ese sentido todo sigue más o menos igual. Aun así, queremos pensar que la escena puede volver a crecer y revitalizarse poco a poco.

 

Tuko: Queremos pensar que sí, que la escena del heavy y el power metal puede volver a coger fuerza como hace años. Al menos esa es nuestra esperanza, y ojalá ocurra en toda España. Esa ilusión también ha sido una de las razones por las que hemos sacado este nuevo disco. Y, de momento, la verdad es que la respuesta está siendo muy buena.

 

Teníamos ciertas dudas sobre cómo encajaría nuestro estilo hoy en día, porque hacemos un power metal muy ligado a esa época de principios de los 2000, pero la acogida ha sido increíble. Mucho más positiva de lo que esperábamos.

 

Javi: Sí, totalmente. Tanto Tuko como yo teníamos muy claro que queríamos recuperar ese sonido y esa esencia del power metal que se hacía a finales de los 90 y principios de los 2000, cuando empezaron a salir bandas como Ankhara, Avalanch, Tierra Santa o Lujuria.

 

Yo, de hecho, he encontrado muchas reminiscencias de Saratoga en el disco, y lo menciono varias veces en la reseña. Además, me parece muy valiente volver a apostar por el heavy metal en castellano, porque muchas bandas nuevas ahora mismo tiran más hacia el prog, el folk o incluso el punk. Hay pocas bandas emergentes haciendo este tipo de heavy/power clásico.

Tuko: Sí, nosotros solemos definirnos como power metal porque usamos mucho doble bombo, guitarras rápidas y ciertos elementos característicos del género. Pero es verdad que también tenemos muchísimo de heavy metal clásico.

 

Al final, nuestras influencias vienen de ahí. Lo que ocurre es que si dices “heavy metal clásico”, mucha gente piensa automáticamente en sonidos setenteros, y nosotros tampoco vamos exactamente por ese camino. Quizá estamos un poco a medio camino entre el heavy y el power metal, en una línea parecida a la de Saratoga y otras bandas de ese estilo.

 

Javi: Sí, nuestras raíces están claramente en el heavy metal. Luego le añadimos velocidad, melodía y guitarras más agresivas, porque es algo que siempre nos ha gustado. También tenemos influencias de bandas y guitarristas como Judas Priest o Yngwie Malmsteen. Por eso hay canciones que suenan más power, otras más heavy clásico e incluso algunas con cierto toque hard rock. Todas esas influencias conviven dentro del disco.

 

Antes de seguir hablando del álbum, quiero preguntaros por el nombre de Adgar. ¿Cómo surgió y qué significado tiene?

Tuko: La pregunta del millón. La verdad es que el nombre es totalmente inventado. Cuando empezamos el proyecto necesitábamos un nombre y buscábamos algo con sonoridad nórdica, algo que sonase épico y muy heavy metal.

 

Javi: Y la historia real es bastante curiosa: yo estaba estudiando unos apuntes de clínica y aparecía el “test de Apgar”. Me gustó cómo sonaba, pero esa “P” resultaba demasiado explosiva fonéticamente, así que la cambiamos por una “D” y salió “Adgar”. Así de simple.

 

Tuko: Nos sonaba a nombre de rey o dios nórdico, tenía fuerza y personalidad, así que dijimos: “Perfecto, este se queda”.

 

Javi: Sí, mucha gente piensa que tiene algún significado oculto, pero realmente no lo tiene. Al final, Adgar somos nosotros y nuestra identidad como banda. Y también tiene la ventaja de que cuando buscas el nombre en internet, aparecemos directamente nosotros y no mil resultados diferentes.

 

Tuko: Eso también es importante hoy en día. Si buscas “Adgar”, sale la banda. Alguna vez aparecía alguna referencia rara, pero poco más. Y eso ayuda mucho a crear una identidad propia.

 

Bueno, vamos a hablar un poco del disco. Creo que es evidente que estamos ante vuestro trabajo más ambicioso hasta la fecha. Imagino que también habrá sido el álbum en el que más habéis invertido y donde habéis apostado por una producción diferente.

Javi: Sí, la verdad es que hemos cambiado muchas cosas, aunque en el fondo el objetivo seguía siendo el mismo: sonar a Adgar. Lo que ha cambiado ha sido la manera de trabajar y adaptarnos a los tiempos actuales. Hemos cambiado de estudio, de productor y, en cierto modo, también de enfoque técnico, aunque la esencia de la banda sigue intacta.

 

En esta ocasión hemos trabajado con Dani, que además de encargarse de las voces también ha producido el disco y se ha ocupado de toda la grabación. Eso nos ha permitido actualizar el sonido sin perder nuestra identidad.

 

Tuko: De hecho, nosotros veníamos trabajando con Alberto Rionda en algunas cosas anteriores. Por ejemplo, colaboró en “Las oscuras golondrinas” y también en el videoclip que grabamos en su día. En cierto modo, la idea inicial era seguir una línea parecida a nuestras últimas producciones.

 

Javi: Pero surgió la posibilidad de trabajar con Dani, que además de cantar tiene su propio estudio y trabaja incluso con artistas internacionales. Nos pareció una gran oportunidad para darle al disco un aire más fresco y moderno.

 

¿Y qué fue primero, elegir a Dani como cantante o como productor?

Javi: Pues casi fue todo a la vez. Primero colaboró con nosotros en la regrabación de El Ángel Negro, hace unos años, y ahí vimos que encajaba perfectamente. Después surgió la idea de que también fuese el cantante de la banda y, al mismo tiempo, quien produjera el disco.

 

Tuko: Al final fue un proceso muy natural: cantar, grabar, producir… todo fue creciendo en paralelo.

 

Javi:También influyó mucho el tema de “Las oscuras golondrinas”. Nosotros ya teníamos prácticamente compuesto el disco entero, aunque aún no estaba grabado, y queríamos adelantar un tema para que la gente viera que seguíamos activos y haciendo música nueva.

 

Lo grabamos inicialmente con Alberto Rionda, pero él estaba cada vez más centrado en sus propios proyectos y tenía muchísimo trabajo. Así que hablamos con Dani y pensamos que era el momento perfecto para dar ese paso.

 

Quería preguntaros por qué elegisteis “Las oscuras golondrinas” como primer videoclip. Porque, aunque para mí “30 monedas de plata” probablemente sea la gran canción del disco, entiendo que había un motivo detrás de esa elección.

Javi: Sí, esa decisión la tomé yo. La idea principal era que, después de tantos años sin sacar material nuevo, la gente viera inmediatamente que seguíamos haciendo exactamente el mismo estilo que siempre ha definido a Adgar.

 

Tuko: Quizá “30 monedas de plata” era un tema más complejo, más largo y con más matices. Incluso durante la grabación sufrió algunos cambios y arreglos. En cambio, “Las oscuras golondrinas” la teníamos clarísima desde el principio: era un auténtico cañonazo y representaba perfectamente el sonido clásico de Adgar.

 

Es rápida, directa, muy power metal y probablemente una de las canciones más veloces del disco. Queríamos que fuese nuestra carta de presentación, dejar claro desde el primer momento que no íbamos a hacer nü metal ni a desviarnos hacia otros estilos que no tuviesen nada que ver con la esencia de la banda.

 

Sí, además el videoclip, con toda esa estética de fuego y esa energía visual, transmite completamente esa sensación de power metal de principios de los 2000. A mí me llevó directamente a esa época. Y entiendo que, después de tanto tiempo, el mensaje principal era precisamente ese: “seguimos aquí”.

Javi: Exacto, esa era la idea. Y, sinceramente, una de las cosas que más nos ha sorprendido y alegrado ha sido comprobar que la gente ha entendido perfectamente ese mensaje. Queríamos demostrar que seguimos siendo Adgar, que seguimos haciendo esa música que nos apasiona.

 

Tuko: Nosotros siempre hemos sido muy defensores de ese heavy y power metal clásico. A veces vemos que muchas bandas nuevas mezclan tantos estilos —folk, progresivo, death metal, cosas muy experimentales— que incluso cuesta identificar qué quieren hacer realmente.

 

Y ojo, no solo pasa con bandas emergentes. También hay grupos clásicos de nuestra generación que han evolucionado muchísimo y prácticamente han cambiado por completo de estilo. Nosotros, en cambio, queríamos mantenernos fieles a nuestra identidad. Lo hemos visto muchísimas veces. Bandas que han evolucionado hacia otros sonidos y, ojo, que eso no tiene por qué ser algo negativo. Pero nosotros queríamos recuperar esa esencia y esas sensaciones que vivimos en aquella época.

 

Javi: Siempre pongo el ejemplo de las videoconsolas antiguas. En su momento, mucha gente dejó atrás aquellas Nintendo o las primeras PlayStation porque querían algo más moderno y más potente. Y ahora resulta que se pagan auténticas barbaridades por ellas. ¿Por qué? Por nostalgia, por esa conexión emocional con una época concreta.

 

Pues con este disco queríamos provocar algo parecido: recuperar esa sensación de cuando descubrías esas bandas de heavy y power metal a finales de los 90 y principios de los 2000. Y lo más bonito es que creemos que lo hemos conseguido, porque prácticamente todas las reseñas, críticas y comentarios coinciden en lo mismo: la gente siente que ha viajado en el tiempo.

 

Muchos nos dicen que el disco les recuerda directamente a aquella época dorada del heavy/power español, a todas esas bandas que marcaron a una generación. Y sí, es verdad que llegó un momento en el que hubo cierta saturación de ese sonido, porque aparecieron muchísimos grupos haciendo propuestas similares. Pero, como suele pasar, con el tiempo también se ha acabado echando de menos. Nosotros mismos lo echábamos de menos.

 

Tuko: Y nos alegra muchísimo ver que no somos los únicos. Hay gente que nos escuchaba hace veinte años y ahora vuelve a hacerlo junto a sus hijos. Otros quizá se alejaron de la escena por cuestiones personales o familiares, y ahora este disco les ha devuelto a aquella etapa en la que el heavy metal formaba parte de su vida diaria. Eso, para nosotros, es lo más importante: haber conseguido reconectar con quienes ya estaban ahí y, al mismo tiempo, llegar a nuevos oyentes que descubren este sonido y sienten esa conexión con una forma de hacer heavy metal que parecía haber quedado atrás.

Deja una respuesta