Second Skin
26 de junio de 2001
Sony Music Entertainment
Vale, puede ser que me enterara de este proyecto que Myles Kennedy lideró a finales de 90 porque me sumergí en su biografía y obra a raíz de la entrevista que tuvimos a bien hacer con él para Popular 1 y que escuchar The Mayfield Four me explotara la cabeza.
Estas son sus declaraciones de hecho a cuando le pregunté por The Mayfield Four
¿Has tenido ofertas para hacer una gira de reunión con The Mayfield Four?
No realmente. Ha habido coqueteos con la idea, pero no sé si habría suficiente gente interesada. Éramos solo una pequeña banda y grabamos dos discos que vinieron y se fueron, pero curiosamente, con los años han adquirido cierta mística. La gente dice: “sería genial veros tocar esas canciones en vivo”, porque la mayoría nunca nos vio en directo. Pero no sé si eso sería siquiera posible. Zia y yo tocamos algunas canciones cuando hago mi proyecto en solitario, a veces versiones acústicas de algunas canciones, y también hicimos una llamada “High” cuando no teníamos suficientes canciones de hard rock para tocar. Pero estamos muy orgullosos de ese período. Para mí, el segundo disco de The Mayfield Four sigue siendo de mis favoritos (NdR: The Second Skin). Es el comienzo de todo, así que por supuesto que hay que estar orgulloso.
El disco
Sin exageraciones estamos ante uno de los mejores discos de rock que he escuchado en mucho tiempo y que pisó fuerte a principios de los 2000, donde aún quedaba todo por hacer. Podemos escuchar muchas influencias en este embrionario disco de lo que después Myles Kennedy plasmaría en su proyecto principal, inicios de metalcore, el post-grunge, con una marcada esencia noventera que recuerda especialmente a los primeros Soundgarden, Alice In Chains… Además, Myles adquiere un timbre mucho más grave a los registros que tenemos acostumbrados a escuchar de él, sin abusar de la resonancia nasal, lo que, en mi opinión, juega incluso a su favor.
Hablo de Myles Kennedy. Sí, un nombre que seguramente te suene. El extraordinario vocalista de Alter Bridge. Ya sabes, esa banda formada por los antiguos miembros de Creed. Como ya os he dicho he llegado hasta aquí a raíz de mi entrevista con él y me enganchó toda su carrera, porque toda es meritoria. Puede ser que en este álbum también encuentre elementos de Blackbird fue el primer disco de Alter Bridge, uno de sus mejores.
Second Skin es un disco sorprendentemente accesible para tratarse de una banda que nunca consiguió abrirse paso en el gran público a finales de los noventa y comienzos de los dos mil. Me encanta el nivel musical que desprende el álbum y, como música aficionada, basta con escuchar unas pocas canciones para darse cuenta de que todo fluía con absoluta naturalidad. La química entre los miembros de la banda es incuestionable y cada tema encaja perfectamente con el siguiente. De hecho, cuesta encontrar una sola canción de relleno o que desentone. Es una auténtica joya de principio a fin.
No hay cambios de estilo estridentes y mientras que en los primeros temas“Sick & Wrong” y “Loose Canon” predomina la rapidez, mucho sonido metálico de la batería, pero “Mars Hotel” y “Lyla” tienen más de influencia blues, southern y por supuesto de ese grunge que desaparecía o se transformaba en algo que aún no se sabía qué.
“Eden (Turn the Page)” pese a que es la más tranquila del disco y nos invita a bajar revoluciones me parece el tema del disco, es precioso y tiene fuerza, gancho, matices… Todo lo que lo convierte en el tema más escuchado del disco (en números de Spotify me baso), y con razón.
Veredicto
El álbum fluye de maravilla, sin cambios bruscos de ritmo ni de intensidad: es una descarga constante de ese rock post-grunge de la vieja escuela, hasta que finalmente baja las revoluciones para culminar con la magnífica «Summergirl», una canción que demuestra a la perfección hasta dónde puede llegar la voz de Myles.
Es una pena que la banda se separara. De hecho, creo que, en cierto modo, prefiero The Mayfield Four a Alter Bridge. Un puente que les llevó a Alter Bridge y aunque con Alber Bridge dieron con la fórmula, en Second Skin da la sensación de que los músicos están más relajados y conectados entre sí, creando una música que parece surgir con una naturalidad y una facilidad envidiables. Y eso se nota.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
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