Mindf*ck (Saga)
S.T. Abby
Editorial: Contraluz
Edición en España: 2026 (publicación original en inglés: 2016-2017)
Hay libros que se vuelven virales por una escena concreta, otros por el romance y algunos simplemente porque todo el mundo parece estar leyéndolos al mismo tiempo. La serie Mindf*ck, escrita por S.T. Abby (seudónimo de Christie Owens, también conocida como C.M. Owens y Kristy Cunning), pertenece a esa última categoría. Durante meses no he dejado de verla aparecer en BookTok, Instagram y Goodreads, acompañada siempre de la misma promesa: «No podrás dejar de leerla». Y, por una vez, el algoritmo tenía razón.
Desde la primera página, la serie te atrapa con una premisa que parece imposible de hacer funcionar: Lana Myers es una asesina en serie que busca vengarse de quienes destruyeron su vida, mientras se enamora precisamente del agente del FBI encargado de darle caza. Es una historia oscura, violenta y moralmente incómoda, pero escrita con un ritmo tan adictivo que resulta casi imposible detenerse entre un libro y el siguiente. No es casualidad que muchos lectores terminen devorando los cinco volúmenes en apenas unos días.
Lo que más me sorprendió fue el equilibrio entre thriller y romance. Esperaba una historia donde el romance eclipsara la trama criminal, pero ocurre justo lo contrario. La investigación, los asesinatos y el deseo de venganza sostienen toda la narración, mientras la relación entre Lana y Logan añade una tensión constante que hace que cada encuentro esté cargado de incertidumbre. Nunca sabes cuándo el amor pesará más que la justicia… o viceversa.
También entiendo perfectamente por qué BookTok ha convertido a Lana Myers en uno de sus personajes favoritos. Es una protagonista compleja, rota y tremendamente inteligente. No pretende ser un modelo moral ni una heroína tradicional, y precisamente ahí reside gran parte de su atractivo. La saga juega continuamente con la empatía del lector, obligándole a cuestionarse hasta qué punto puede justificar las acciones de alguien que, pese a convertirse en verdugo, también fue víctima.
Sin embargo, hay algo que hace imposible hablar de Mindf*ck sin mencionar la historia de su autora. Christie Owens falleció en julio de 2021 con tan solo 37 años, una noticia que conmocionó a la comunidad literaria. La familia informó únicamente de que había muerto tras un «trágico incidente», sin ofrecer más detalles públicamente.
A partir de ahí comenzaron a surgir innumerables teorías en redes sociales. La más difundida asegura que fue asesinada por su marido y que este habría llegado incluso a beneficiarse económicamente de sus libros. Otras versiones hablan de un accidente de tráfico o de un episodio de violencia doméstica. Lo cierto es que ninguna de esas teorías ha sido confirmada oficialmente, y gran parte de ellas se han alimentado a través de TikTok y Reddit, donde los rumores han terminado mezclándose con hechos reales.
Es comprensible que exista tanta curiosidad alrededor de su fallecimiento, especialmente porque la crudeza de Mindf*ck parece adquirir un significado diferente tras conocer que su autora murió tan joven. Pero también conviene separar la realidad de la especulación. A día de hoy siguen circulando muchas versiones contradictorias y no existen pruebas públicas que permitan afirmar con certeza qué ocurrió realmente.
Quizá esa mezcla entre una obra brillante, una autora con varios seudónimos y una muerte rodeada de incógnitas haya contribuido aún más a convertir la saga en un fenómeno viral. Pero, dejando a un lado todo el ruido de internet, Mindf*ck merece el éxito por méritos propios. Es una lectura frenética, diferente y con una protagonista difícil de olvidar. No será una saga para todos los públicos —sus escenas contienen violencia, abuso y temas muy duros—, pero quienes disfruten del thriller psicológico con tintes de dark romance probablemente entiendan por qué miles de lectores siguen recomendándola años después de su publicación.
Al final, mi mayor sensación al cerrar el último libro fue una mezcla de satisfacción y tristeza. Satisfacción por haber descubierto una historia que está a la altura de su fama y tristeza por pensar en todo lo que Christie Owens podría haber escrito si hubiera tenido la oportunidad de seguir haciéndolo.

Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
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