Therion – Theli: 30 años de un paso evolutivo en la historia del heavy metal

Theli 

9 de agosto de 1996

Nuclear Blast

 

‘Therion fue absolutamente innovador en muchos aspectos de la época, pero hoy en día no creo que nadie vea en la banda algo original’ (Chrsitofer Johnsson)

 Theli es mucho más que un disco… es la piedra roseta que le permite a uno entender el por qué hace varias décadas que en el metal se cuenta con orquesta sinfónica, voces femeninas y coros vocales líricos. Este disco fue el quinto de Therion y supuso un cambio brutal en su sonido, que obviamente, tuvo sus detractores acérrimos. Hasta ese momento Therion eran una banda de death metal, si bien no se habían cortado a la hora de crear esa banda sonora tan especial como incomprendida que fue A’Arab Zaraq – Lucid Dreaming.

 

Theli cambió el rumbo de la banda de Johnsson. Coros, orquesta, cantantes invitados, y toda una nueva dimensión musical. En poco más de un mes consiguieron 75000 ejemplares vendidos, y su discográfica Nuclear Blast, que muchísimo había invertido en este disco, también salió ganando. De todas maneras, no podemos decir que sea su disco más famoso o el que más ha vendido, pero obviamente estamos ante la obra clave, y no sólo para Therion, sino para toda la escena metal. De todas maneras, cabe relacionar este disco con Celtic Frost, pues la banda suiza fue la antesala de Therion.

 

“Theli fue sin lugar a dudas un disco rompedor, pero yo lo veo como un peldaño más en la escalera, con muchos artistas poniendo de su parte para su desarrollo. Hubo bandas en los 70 que combinaron el rock con la música clásica, y eso fue lo que me influyó. Algunos artistas de heavy metal en los años 80 como Ozzy y Manowar usaron algunas influencias sinfónicas en algunas pequeñas partes de algunas de sus canciones” (Chrsitofer Johnsson)

 

El disco

La mítica intro da paso al himno definitivo del combo sueco: “To Mega Therion”, con ese inicio rompedor, la ampulosidad lírica y coral, ese poso clásico, especialmente en el solo, y esa fuerza enorme. Infaltable en directo y mil veces imitada. La perfección, con ese plus de Dan Swano como excelente productor. Y también, para el recuerdo, ese final épico y grandilocuente. La oscuridad lúgubre entra con fuerza en otro de los cortes claves como es “Cult of the Shadows”.  Otra gran dosis de inspiración y otro himno por antonomasia. Protagonismo total de los coros combinando los masculinos con los femeninos y ese riff de teclado inmortal. Pura fuerza.

 

El trabajo de guitarras es perfecto y el disco suena en general muy oscuro a pesar de anticipar todo el symphonic metal. En “In the Desert of Set” siguen dando protagonismo a los coros, pero también a Swano, consiguiendo otro de esos estribillos excelentes combinados con ese metal pesado que a partir de ahora les va a caracterizar. “Nightside of Eden” no es de los temas más famosos, pero sí representa a grandes rasgos todo lo que encierra el disco. Complejidad compositiva, riesgo, frescura, teatralidad, algo de misa negra, oscuridad y diversidad de pasajes musicales. Las combinaciones de coros y voces maléficas por parte de su líder son casi alquímicas.

 

“Opus Eclipse” es para muchos una de las favoritas de la obra, de fuerte inspiración clásica y envuelta en oscuridad. El claro ejemplo de cómo mezclar doom metal con música clásica. Pero si buscáis otro clásico ese es sin duda “Invocation of Naamah”. Belleza oscura, mucha elegancia, pero sin dejar de lado la fuerza absoluta ni la melodía. Otro gran idilio del metal con lo clásico y otra obra maestra.

 

“Y luego Tom Warrior tomó parte de aquello y fue bastante más ambicioso. Nos mostró en 1987 que también se podía hacer eso con el metal extremo. Retomé esa herencia y di un golpe de efecto completo dentro del concepto del metal. Pero lo que lo hizo tan especial fue, en parte, el hecho de que era metal y no rock (como en los años 70). Y principalmente la idea de reemplazar las voces principales con los coros de ópera (yo diría que fue la única cosa totalmente nueva que hice antes que nadie en Theli)”. (Chrsitofer Johnsson)

 

Una muy habitual en sus directos es la preciosa “Siren of the Woods”, dando todo el protagonismo a una voz operística femenina de inicio. Antes que Lacuna Coil, After Forever, Nightwish y demás. Un tema más atmosférico y progresivo que pronto sería muy desarrollado en posteriores obras. Como era de esperar, “Grande Finale & Postludium” hace honor a su nombre cerrando de manera ampulosa y orquestal. Nunca un disco tan netamente ocultista había casado tan bien letras y concepto con su música.

 

El éxito llamó pronto a la puerta y Christofer Johnsson supongo que se encontró con todo un quebradero de cabeza al tener que idear el cómo trasladar sobre los escenarios toda esta ampulosidad. El grupo estaba en estado de gracia y Vovin y Deggial también serían obras maestras, derivando el sonido de Therion hacia el metal clásico, pero manteniendo el ejército de coros y orquestaciones. Pasaron a ser un grupo absolutamente diferente y sus fans llegaron incluso desde escenas alejadas del metal.

 

Veredicto

Theli es una de esas obras cumbres que rompe con todo y que abren una puerta a un nuevo mundo. Cinco años más tarde sólo quedaba Johnsson de esa formación, pero Therion no hizo más que crecer y dejarnos ojipláticos. Les quedarían algunos discos para seguir rompiendo moldes y en hacer avanzar al heavy metal en territorios inexplorados hasta que todo lo ofrecido volvió al garaje. Centenares de bandas se basaron en Therion para crear nuevas agrupaciones. Si Savatage llevaron el piano al metal, Therion lo acercaron a la ópera. Un monolito en la evolución de nuestra música favorita, pero ese paso evolutivo llevaba por nombre Theli.

 


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