Una pregunta complicada. ¿Guardas buenos recuerdos de tu etapa en The Screamin’ Cheetah Wheelies?
Sí… aunque durante muchos años no fueron precisamente buenos recuerdos. Personalmente yo era un desastre en aquella época. Y, si soy sincero, creo que el resto de la banda no aportaba todo lo que debía. Después del primer disco sentía que yo cargaba con prácticamente todo el peso del grupo, mientras además luchaba contra una fuerte adicción a las drogas.
Había muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo, muchas de las cuales ni siquiera era capaz de comprender entonces. Durante mucho tiempo, al mirar atrás, sentía bastante resentimiento hacia los demás miembros de la banda. Creo que ni siquiera era consciente de ello en ese momento. Simplemente el peso de tener que sostener toda aquella situación acabó desgastándome.
Después Julie y yo tuvimos a nuestro primer hijo, que además es nuestro único hijo, y llegó un momento en el que comprendí que tenía que marcharme. No había otra opción. Durante mucho tiempo tuve sentimientos muy encontrados respecto a aquella etapa. Llegué a odiar prácticamente todo lo relacionado con ella. Pero en los últimos años he empezado a verla de otra manera. Especialmente este año, por alguna razón, la observo con una perspectiva diferente.
He pensado: «Espera un momento… todas esas canciones las escribiste tú. ¿Por qué no vas a sentirte orgulloso de ellas?». Al fin y al cabo forman parte de mi historia. Es curioso porque mucha gente cree que esas canciones nacieron en el local de ensayo, entre toda la banda, cuando en realidad era yo solo en casa escribiéndolas, mientras además intentaba sobrevivir a una grave adicción.
Ahora puedo mirar atrás y valorar lo que fui capaz de hacer siendo tan joven y con las herramientas —o quizá la falta de ellas— que tenía entonces. Hoy miro aquella etapa con muchísimo orgullo. Al fin y al cabo solo era un chaval haciendo todo aquello. Y ahora estoy realmente orgulloso de todas esas canciones.
La última vez que te vi fue en el Calella Rock Fest. No sé si lo recuerdas. Actuabas con Mike Farris & The Fortunate Few.
Sí, claro. ¿Era cerca de Barcelona, verdad?
Sí, en Calella, muy cerca de Barcelona.
Te voy a contar una anécdota muy divertida de aquel día. Los músicos de mi banda no conocían la relación tan especial que tengo con el público español. Llegamos en la furgoneta y, nada más bajar, había un par de cientos de personas aplaudiéndonos mientras atravesábamos el recinto para llegar al backstage.
Mis compañeros me decían: «Vaya… esto es impresionante». Cuando llegamos detrás del escenario estaba tocando una banda de hard rock muy ochentera, de finales de los 80 o principios de los 90. Eran realmente buenos y estaban arrasando. El público estaba completamente entregado.
Pero era un estilo muy distinto al nuestro y empecé a ponerme muy nervioso. Pensé: «Madre mía… creo que estamos en el festival equivocado». Además, el backstage estaba justo detrás del escenario, pegado a él, y el volumen era brutal. Entonces se me ocurrió una idea. Le dije a uno de los técnicos: En cuanto termine esta banda, tienes que poner soul de Memphis por la megafonía. Necesitamos cambiar completamente el ambiente. Y lo hicieron. Pusieron soul durante unos quince minutos.
Pero después volvieron a poner rock por los altavoces. Y pensé: «Estamos muertos. Nos van a matar». Pero entonces salimos al escenario… y fue increíble. Todo el mundo cantaba las canciones con nosotros y fue fantástico. Eso habla muy bien del público español y de la amplitud de miras que tiene a la hora de disfrutar de la música. Aprecian muchos estilos diferentes.
Aquella noche me dejó completamente impresionado. Fue como si dijeran: «Vale, ahora hemos estado disfrutando del rock duro, y ahora vamos a dejarnos llevar por este rock con alma y sabor soul». Fue algo muy bonito.
Tengo curiosidad… Ya me he acordado. La banda que tocó antes que tú fueron Electric Boys.
Sí, claro. Y estuvieron fantásticos.
Bueno, ahora habéis vuelto a reunir a The Screamin’ Cheetah Wheelies después de treinta años. ¿Crees que podríamos esperar nueva música o incluso un nuevo álbum en el futuro?
No puedo decir que no… Me gustaría. Pero sinceramente no lo sé. Ahora mismo llevo muchos años separado de aquellos chicos y, además, todos ellos llevan alrededor de veinte años con trabajos convencionales.
Tienen sus planes de pensiones, sus seguros médicos, toda una vida organizada pensando en la jubilación. Así que realmente no pueden salir de gira. Podríamos grabar un disco, eso sí, pero sería muy difícil hacer una gira o algo parecido.
Además, habría que reunirnos para escribir las canciones, grabarlas, conseguir un presupuesto… Hay muchísimas variables que tendrían que alinearse. Y, además, yo también tengo muchas cosas que quiero hacer a nivel personal. Así que no lo sé. Pero tampoco quiero decir que sea imposible.
De hecho, en 2023 grabamos un single nuevo llamado «Let the Child Ride», que ya está disponible en las plataformas de streaming. Así que… nunca se sabe.
Déjame enseñarte una cosa y preguntarte qué significa para ti. (Le muestra un ejemplar de la revista Popular 1). Aquí estás en la portada de Popular 1.
¡Qué bien! ¿Es de este año? ¿Es por la gira?
No, es del año pasado, cuando salió tu último disco. Yolanda y yo trabajamos para Popular 1. Es una revista que siempre ha sentido un cariño especial por Mike Farris. Prácticamente cada vez que vienes a España te hacemos una entrevista.
Ah, sí, claro. Popular 1 siempre se ha portado muy bien conmigo durante todos estos años, igual que el resto de publicaciones españolas. Es fantástico. ¿Seguís publicando la revista en papel?
Cada vez menos revistas sobreviven en España, pero Popular 1 es una de las pocas que todavía sigue publicándose en formato físico, algo muy difícil hoy en día.
Me encanta.
Bueno, muchos artistas sueñan con ganar un Grammy, pero tú eres uno de los que lo ha conseguido. ¿Qué significa para ti ese premio?
Pues la verdad… me hace sentir condenadamente bien. (Ríe). Lo tengo justo aquí, al lado. Es una pasada. Os lo voy a enseñar. (Muestra el premio a la cámara). Tengo unos cuantos trofeos en una vitrina… Ahí está. ¿A que es bonito?
Esa va a ser la foto de la entrevista.
Cuando lo trajimos a casa nos lo llevábamos a todas partes para enseñárselo a los amigos, a la gente del pueblo, incluso a restaurantes… Dejábamos que la gente lo viera y se hiciera fotos con él, porque normalmente nadie tiene la oportunidad de ver un Grammy de cerca. Hasta que un día nos dimos cuenta de que estos premios son de oro de 24 quilates. No lo sabíamos. Y entonces pensamos: «Vale… a partir de ahora este se queda en casa».
Sí… por si acaso. Hablando de reconocimientos, he leído que interpretaste «Hush» de Deep Purple durante una celebración relacionada con el Rock and Roll Hall of Fame. ¿Es cierto?
Sí, es cierto. Aunque, en realidad, no fue exactamente en la ceremonia del Rock and Roll Hall of Fame. Sí he cantado allí en alguna ocasión, pero esa actuación concreta no fue en ese evento.
También quería preguntarte por una canción, «Right Place Wrong Time», que apareció en la serie Malcolm. En aquella época Malcolm era todo un fenómeno. ¿Qué importancia tuvo eso para la banda?
Estuvo bien, claro, pero tampoco fue algo tan grande. En aquellos años empezaba a ponerse de moda que las canciones de las bandas aparecieran en películas y series de televisión. De repente, conseguir que una canción sonara en una producción audiovisual se convirtió en algo muy importante.
Pero el mayor logro que tuvimos en televisión fue cuando una canción nuestra llamada «Groove Me», del disco Big Wheel, apareció en Los Soprano.
Lo realmente especial de aquello era que David Chase, el creador de la serie, fue el primero en darle tanta importancia a la música dentro de una serie de televisión. Además, elegía personalmente cada una de las canciones que sonaban en los episodios.
En aquel momento Los Soprano era, al menos en Estados Unidos, la serie más importante del mundo. Conseguir que una canción apareciera allí era como entrar en un club muy exclusivo. Para nosotros fue algo increíble, de verdad. Creo incluso que sonó en el último episodio de toda la serie, así que fue un momento enorme para nosotros.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
