In the Army Now
29 de agosto de 1986
Vertigo Records
Con In the Army Now estaríamos hablando del disco número 17 (¡!!) del grupo comandado por Rossi y Parfitt. Los reyes del boogie rock marcarían con este álbum la segunda parte de su trayectoria, con cambios de músicos en el seno del grupo y con una clarísima intención de buscar adaptarse a los 80 y asomar la cabeza. Se recuerda especialmente esta obra por el tema que da título, que es una versión maravillosa, pero poco o nada tenía que ver con Status Quo. Y eso hizo que muchos de sus fans de toda la vida ODIEN la canción y el disco…
“In the Army Now” en version Status Quo sigue sonando a diario en Rock FMs de todo el mundo, y cuando no estemos en esta Tierra, seguirá sonando, porque es histórica. Pero si vamos al disco en su conjunto, sólo hay que mirar las estadísticas, pues por muchos buenos números de venta que hizo en su día, es el disco número 24 en tener más temas tocados del mismo. Y es que de las propias… sólo “Dreamin’” es la que ha pasado el test del tiempo.
El disco
Ya de inicio en el “Rollin’ Home” sí te topas con los Status Quo de toda la vida, con esa boogie rock de toda la vida, pero con una producción muy 80era y moderna para la época. Sarpullidos en todos los fans históricos del grupo, pero las guitarras sintetizadas no esconden el estilo de siempre y eso onda country rockerizada y alegre. Es uno de los grandes temas del disco, con mucho groove y con Parfitt y Rossi con lavado de cara. Ya en “Calling” hay las guitarras de siempre, pero con un estilo de rock 50’s en la línea vocal y unos arreglos de teclado sintetizado que suenan desfasadísimos actualmente. Muchos juegos de coros y el habitual buenrollismo de los Quo.
“In Your Eyes” es un medio tiempo largo de carga tecnológica. Batería sintetizada por parte de Jeff Rich, pero una preciosa línea vocal en los versos que casi que bebe del italo-pop de la época. ¿Podría estar influenciada por Franco Battiato? Pues muy posiblemente sí… Más sarpullidos para los fans de siempre, pero es deliciosamente 80era. “Save Me” va de riff alegre y boogie rock de pura raza. Aquí el sonido 80ero amaina en algo comercial y festivo, pero siempre hay un tom con extra de reverb…
La versión de los holandeses Bolland & Bolland es una absoluta barbaridad a pesar de que poco o nada tiene que ver con lo que representaban y practicaban Status Quo. Consiguen la perfección del sonido de los 80 adaptado a un estilo distante, pero que en su ritmo marcial y cadencioso resulta incontestable. A día de hoy sigue sonando en todo el mundo y es asociada a los Quo, pero… entiendo que la decepción de sus fans más puristas fuera latente. Pero si lo miras como el ejercicio de crear algo especial de una cover, este es el ejemplo palmario de todo. El problema es que la gente identifique al grupo con este sonido y con una canción ajena. Pero… ¡es maravillosa!
Y seguimos en la excelencia con la espectacular “Dreamin’”. Es la canción más tocada de este disco (más allá del tema título) y es un petardeo festivo de puro boogie rock. La influencia de las guitarras de Judas Priest en el Turbo y de los ZZ Top de la época les abraza y consiguen otro tema inolvidable, divertido y con excesos de los clichés 80eros. Obviamente esta suena mejor en directo sin toda esta carga de época, pero sabían que estaban ante algo grande… Curiosamente los cortes menos Quo del disco son los más celebrados.
En “End of the Line” canta Parfitt en una pieza muy correcta y especialmente en la línea de lo que es el álbum. Medio tiempo con clichés de la década de las hombreras y con una lograda línea vocal y estribillo. E “Invitation” es uo de los caprichos melódicos del disco, con un meloso Rossi a la voz, delicados aires western-campestres, rematada por muchas capas de voz en un coro almibarado, pero delicioso. Personalmente me encanta el “Red Sky” porque es como si el grupo quisiera clonar el estilo de ZZ Top que en esos días se lo llevaban todo de calle. Guitarras sintetizadas al más puro estilo Turbo de Judas, pero con un tema polvoriento y afilado que huele a desierto, pero que es pura actitud.
“Speechless” es una versión de Ian Hunter en la que el grupo busca otro single perfecto, adaptado a su tiempo en cuanto a sonido, pero que no despega y se pierde en los arreglos 80eros del teclado de Andrew Brown. Demasiado forzado todo… Y atención a “Overdose” pues estamos ante el tema más largo y experimental, cantado por Parfitt. Aquí nos encontramos con una demostración técnica del bajo de John “Rhino Edwards absoluta. Muchos detalles en un medio tiempo algo galáctico. Si piensas que sólo cuatro temas de este disco probaron los escenarios, y este es uno… pues bien, pero es muy poco Quo, la verdad sea dicha.
Veredicto
El grupo venía de haber tocado en el Live Aid 1986 y de haber podido exhibirse ante todo el mundo, pero habían cambiado la formación con base rítmica nueva: bajista y batería, por lo cual se iniciaba una nueva etapa. El mismo Parfitt ya decía del disco que había mucha paja y mucho tema para rellenar, y… es muy cierto. Destacaba especialmente el tema que da título a la obra y poco más.
En España fue disco de oro, lo cual no deja de resultar curioso, pues la mayoría de los fans clásicos detestan esta obra. Recuerdo que solía poner el disco cuando daba clases de mantenimiento físico en un gimnasio, y un usuario se acercó a mí prendado por el grupo que acababa de hacer sonar. Fue el mismo usuario que cuando pinchaba The Prodigy me decía que cambiase eso… Batallitas, pero ha sido un placer volver a escuchar este álbum “maldito”.


Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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