Cradle of Filth – Dusk and Her Embrace: 30 años de… ¿La obra cumbre de Dani Filth?

Dusk and Her Embrace

28 de agosto de 1996

Music For Nations

Recuerdo que en 1996 me compré una revista de heavy metal con un disco recopilatorio. Era uno de los primeros que adquiría en revista, y de todos los temas que había allí, hubo uno que se me quedó grabado a fuego: “Dusk and Her Embrace” de Cradle of Filth. ¿Qué era esa maravilla? ¡Si a mí no me gustaba el black metal! ¡Y cómo cantaba ese tío! Era su segundo trabajo y definitivamente llevaba el estilo a otro estadio.

 

Con Kit Woolven de productor y con temas muy extensos y trabajados con infinidad de cambios de tiempo. Voces femeninas, tinieblas constantes, una variedad de registros vocales pocas veces vistas en el black metal y una calidad en los temas que sorprendía, hasta el punto de que, ponía el grupo en el radar de gente que no simpatizaba con el black metal. Cradle of FIlth aquí se definen por completo en lo musical y lo estético y el vampirismo gótico se hace carne en una obra inolvidable por lo chocante, compleja y recargada.

 

El disco

Todo se inicia con la tétrica y cinematográfica “Humana Inspired to Nightmare”, con campanas tubulares y orquestaciones a teclado. Con el tiempo eso sería mejorado y los de Filth contarían con filarmónicas a sus órdenes. Pero estamos en 1996 y eso ya era sumamente impactante… Se da paso a “Heaven Torn Asunder” que entra calmosa y arrastrada, y en la que Dani ya juega con ese grito agónico que sólo puede hacer él. Riff hipnótico y arrebatos que son puramente heavy metal ennegrecido y directo, pero con la pátina teatral. Atención al bajo de Robin Graves que es una barbaridad. El grupo alcanzaba otro nivel(azo). Y la dupla de guitarristas formada por Gian Pyres y Stuart Anstis es una maravilla.

 

“Funeral in Carpathia” es una de las más recordadas y celebradas. Entra a degüello y apenas baja de revoluciones. Hay voces dobladas y todos los instrumentos se mueven como un todo serpenteante envuelto en los teclados de Damien Gregori. La belleza de las voces femeninas son otro elemento que da otra cuerda a un arco, ya de por si sólido y espectacular. Cuando la tocan en directo siempre impresiona, y eso que el solo de Stuart Anstis es sencillo y riffero, muy metalero incluso. Pero es que funciona de miedo (nunca mejor dicho).

 

“A Gothic Romance (Red Roses for the Devil’s Whore)” es el corte más extenso del disco. Los teclados dan paso a aullidos de lobos y el séptimo arte pide paso. Hay momentos para todo y siempre con la utilización del inglés antiguo para darle ese toque más de época. Aquí hay personajes y es una suite compleja y cambiante. Nunca había oído algo como esto, y era el principio… Creo que nos imaginábamos que el black metal pudiera contar en un futuro con orquestas sinfónicas…

 

La composición más tocada por el grupo en directo del disco es “Malice Through the Looking Glass”, que fue single, disfrutó de un videoclip y era la más “corta”. Aquí hay narraciones, vampirismo, aura cinematográfica y le intención de hacer algo un poco más para “todos los públicos”. Hay muchos teclados, voces difuminadas, ambientación gótica, pero también es una composición que se aleja un poco de lo que es el disco. Ritmo de vals a ¾ y con los ingredientes del grupo muy bien llevados a puerto.

 

El tema que da título a la obra es una absoluta obra maestra, de esas que los tiene todo y que te demuestra que los de Dani Filth tenían algo especial entre manos. La entrada es épica y solemne. Riff marcado, casi folk, para que luego nos encontremos un sorpresivo parón a teclado. Y aquí viene luego la cabalgada con el vocalista desgañitándose y demostrando que nadie cantaba como él. Pero es que son capaces de subir de velocidad e ir a blast beats de la mano (y pie) de Barker. Voces femeninas invitadas y festín diabólico. Daría para una canción perfecta, pues es una montaña rusa…

 

“The Graveyard by Moonlight” es un tema enlace instrumental, muy vampírico y solemne. Hay efectos de viento, voces de fondo y el teclado de Anstis para darle cuerpo. Pura épica que luego se enlaza con “Beauty Slept in Sodom”, que arranca con clavicordio. Es uno de los temas más experimentales y extraños, pero complementa a tempo pausado y con arreones y arrebatos de velocidad y fuerza. Barker está inmenso tras los parches y Jezebel Diva da la réplica a un Dani que se sale en los múltiples registros vocales.

 

Finalizan con “Hauted Shores”, tema que solían tocar y que es extenso y rico en matices y contundencia. Aquí el vampirismo literario y cinematográfico explosiona y la voz agónica y estridente de Dani vuelve a demostrar que es única, pero la gracia es que participa también Cronos de Venom. Vuelven las partes narradas sobrepuestas y aquí el black metal más puro y de manual asoma con ganas. Los cambios son sorprendentes… y es que podemos hablar de black metal progresivo y sinfónico. La verdad es que era todo diferente a lo que habíamos visto y escuchado hasta ese momento.

 

Veredicto

Dimmu Borgir desde Noruega y Cradle of Filth desde Inglaterra daban un tercer paso adelante en la escena extrema y en el black metal en particular. Con esta obra los de Dani Filth inauguraban una trilogía maravillosa, y muy posiblemente, lo mejor de su carrera. A los puristas del black metal les iba a sentar como una patada en el estómago que el black metal pasara a ser un producto de moda y de consumo de masas, algo que les metería en situaciones complicadas con los más cenutrios quema-iglesias de toda Europa.

 

Curiosamente hay una versión de Dusk and Her Embrace grabada en 1995 que quedó en un cajón cuando se cambiaron de discográfica. Vería la luz en 2016, pero queda como curiosidad para los más puristas. Esta obra fue un impacto absoluto y Music For Nations sabía que tenía algo grande entre manos. Estábamos en la antesala de la explosión de los Filth y nos sabíamos la alineación de memoria. Qué lástima que los cambios de formación terminaran siendo una de las grandes características de Cradle

 


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