Pennywise aspira a entrar en el Olimpo del hardcore en Barcelona

Pennywise + End It + Subterranean

Jueves 2 julio de 2026

Razzmatazz 1, Barcelona

Texto: Jordi Tàrrega

Fotos: Marc Tomàs i Gimó

Organiza: HFMN

Definitivamente el nombre de Pennywise ya está en lo más alto del Olimpo de punk californiano, y eso se hizo carne en Barcelona. No sólo estuvieron a un nivel muy superior a la última vez que les pude ver en esta misma ciudad. Musicalmente impecables, algo habladores (con ese acento cerrado californiano) y apoyados por dos muy buenas bandas que maridaron bien la propuesta de una banda antitrumpista que sigue provocando pogos y circle pits más allá de la edad de sus asistentes.

 

 

Subterranean

De las cenizas de la mítica banda Subterranean Kids se crearon los Subterranean, con dos miembros originales del grupo y con intenciones de romper con el pasado y tocar material propio. Desgraciadamente el Tour de Francia organizado en Barcelona hizo que me comiera un buen atasco y llegase solo para el final con “Sentencia” y “Tiempo atrás”. El intenso cuarteto había ido a degüello y su punk directo y rabioso siempre es más que disfrutable. 30 minutos ante no mucha gente.

 

 

End It: ¿NYHC desde Baltimore?

Se fue llenando la sala, pero no se abrió el piso de arriba. Era turno para ese hardcore muy del estilo de Nueva York y con unos End It capitaneados por un gran Akil Godsey. Un cuarteto muy compenetrado y poco amigo de las melodías y las canciones extensas. Son de Baltimore, la actitud va con ellos y en temas como “Could You Love Me?”. Grandes en “Pale Horse”, pero, a pesar de sonar muy bien y ser absolutamente auténticos, no terminaron de conectar con una audiencia devota de los californianos. Akil pidió un circle pit ya desde el tercer tema, y cuajó, pero a los 30 minutos clavados bajaron sin despedirse. Pura actitud…

 

 

Pennywise la fiesta del hardcore californiano hecha carne Barcelona

Había en la sala sensación de que estábamos ante algo especial, y esa misma sensación fue a más, viendo esa batería de Byron McMakin elevada muy por encima de todo y ese logo de fondo, enorme e iluminado en luces rojas. Primero sonó el “Generator” de Bad Religion para avisar que eso empezaba, y luego, sonaron los acordes del “Bro Hymn” para que la gente se dejara la voz tarareando ese himno absoluto de hermandad. Fue entonces cuando atacaron con “Peaceful Day”, muy cantada y con lluvia de vasos hacia adelante.

 

Había bastante gente joven y la gente se comportó bastante a pesar de esas ollas ya visibles de “My Own Country” con recuerdo a todas las guerras activas en el mundo. Los tres músicos calzan gorra, no su batería y elevaron la temperatura con “Straight Ahead”. Un simpático Jim Lindberg le cogió la cámara a uno de los fotógrafos para hacerse una foto muy especial. En uno de los laterales había muchos invitados que disfrutaron del concierto muy visiblemente. Los chicos de Fletcher Dragge continuaron con “The World” y “Waiting” con grandes coros del bajista Randy Bradbury. Toca destacar la entrega y esos juegos de colores cambiantes en los focos.

 

 

Donald Trump fue uno de los blancos de la banda antes de “Fuck Authority”, especialmente aplaudida y a partir de aquí los discursos, las cervezas y camisetas entregadas por el público fueron una tónica que se vio ampliada por ese juego de versiones. Está bien que haya tributo a Bad Religion y a NOFX, pero una banda como Pennywise no necesita tanto relleno, la verdad, y más después de un concierto como el de ayer. Pero sí diremos que el “Do What You Want” fue espectacular.

 

La locura se desata en “Pennywise” con gente yendo como loca a primera fila y más vasos lanzados. “Society” funcionó especialmente y fue muy aplaudida, pero volvieron los parones y las parrafadas de Jim y Fletcher. Presentó a grandes figuras del management que estaban al lado del escenario y las ganas de los amigos eran directamente proporcionales a los amantes del pogo y del crowdsurfing. “Living for Today” se lo llevó de calle para encarar la recta final.

 

 

Para “Stand by Me” salió Akil de End It a cantar pues Jim le dio el micrófono y todo el protagonismo. Excepcional la versión de Ben E. King y apoteosis total con el “Bro Hymn”. Mítica, mitiquísima canción en la que esta vez no invitaron a la gente a subir al escenario, y claro, hubo gente mosqueada con la seguridad al intentarlo. Pero la fiesta era completa sobre escena, allí había unas 15 personas y Randy le cedió el bajo a una niña de unos 13 años.

 

Gran despedida de unos Pennywise que están en una forma asombrosa. Un viejo migo que me acompañaba en las primeras filas me decía: “creía que iba a despedirme de ellos, pero están en una forma brutal…”. Y así es, la mejor vez que les he visto. Y la noche fue más que completa con las aportaciones de Subterranean y de End It. Conciertos como este hacen afición.

 

 


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