Warlock — True as Steel: 40 años desde que la Reina del Heavy Metal hizo las Américas

True as Steel

18 de agosto de 1986

Vertigo Records

 

Siguiendo la estela de otras pioneras del rock que habían debutado en las décadas de 1960 y 1970, como Janis Joplin, Jinx Dawson, Bonnie Tyler o las integrantes de The Runaways, recién iniciada la de 1980, varias mujeres se atrevieron a cantar en grupos de heavy metal. Podríamos destacar a «Leather» Leone en Estados Unidos, a Mari Hamada en Japón o a «Azuzena» en España. Esta madrileña merece ser recordada con suma admiración, como hace la argentina Leonor Marchesi, su sucesora al frente del grupo Santa. Pero, con su permiso, el de Girlschool y el de las demás mencionadas, quien se alzó por encima de todas fue la alemana Doro Pesch, hoy conocida como la Metal Queen. El tercer álbum publicado por su grupo Warlock, hace cuarenta años, fue decisivo para que esto ocurriera.

 

Warlock se fundó como una especie de «supergrupo underground», reuniendo a músicos destacados de la burbujeante escena ochentera de Düsseldorf. Doro, concretamente, ya había grabado en torno a 1981 (con unos diecisiete años) alguna demo con unas bandas llamadas Beast y Snakebite. Hay varias causas que explican la promoción de esta «dama en el infierno del rock» a Reina del Heavy Metal. En palabras de Leather Leone, Doro, además de talentosa, era rubia y sexy. No seré yo quien ponga en duda su belleza ni el color de su cabello, aunque sí pondría el acento en lo otro. A Doro Pesch no le disputaba el protagonismo ningún hombre en su grupo. La cantante (y pianista) era una compositora de referencia en Warlock y tenía más peso creativo en él que la mayoría de las otras pioneras del metal en sus respectivas bandas.

 

Otro punto importante, que con el paso de los años legitimó la corona de Doro, es que nunca quiso mercadear con su imagen sexualizada. Es sabido cómo rechazó posar para Playboy al inicio de su carrera. Y en la portada del álbum de Warlock que precede al de este 40 aniversario, Hellbound (1985), lo que vemos es a un grupo de heavies con una Doro escasamente «femenina» en segundo plano.

 

Así que el grupo de Düsseldorf escogió un camino difícil al no explotar sexualmente la imagen de su cantante. Muchos heavies no veían con buenos ojos que una mujer se atreviera a liderar una banda en vez de limitarse a ser una groupie. Especialmente, si ni siquiera se dignaba esa cantante a confirmar sus machistas prejuicios demostrando que sólo estaba ahí por sus pechos. A Warlock, que haciendo gala de integridad sólo pretendía abrirse camino a base de música, le estaba costando en ese contexto adentrarse en el mercado americano.

 

Hablábamos antes de la faceta como compositora de Doro Pesch y, sin embargo, en True as Steel (1986) su papel es más discreto que en los restantes álbumes de Warlock. Dentro de un orden, porque todas las letras son suyas. No obstante, por lo que se refiere a la música, sólo está acreditada en la balada y en las canciones de la cara b del EP que se publicó algo antes que el disco, Fight for Rock (1986). Aquí las tendencias más metálicas fueron soterradas, porque había una misión que cumplir.


True as Steel
fue un artefacto forjado en las fraguas de la música más ochentera con la única intención de superar la barrera comercial que separaba a Warlock de la otra orilla del Atlántico. Niko Arvanitis se había incorporado como guitarrista en sustitución de Rudy Graf. En compañía del también guitarrista Peter Szigeti, del bajista Frank Rittel, del baterista Michael Eurich y, obviamente, de Pesch, la nueva formación grabó el álbum en Alemania, pero lo mezcló y lo masterizó entre Hollywood y la ciudad de Nueva York. A pesar de su título, tan aparentemente trve, y de los ecos al Metal Heart (1985) de Accept que resuenan en su portada (a cargo de Holger Matthies), Warlock se alejó de sus raíces para dar cabida al hard rock estadounidense en boga por aquel entonces.

 

La jugada salió bien, en gran medida gracias a «Fight for Rock». El disco irrumpió en el Billboard y el videoclip de esa canción entró en rotación en el icónico programa Headbangers Ball de la MTV.

 

El disco

Se ha escrito que «Mr. Gold» es el puente que une al Warlock más metálico de sus anteriores trabajos y al que compuso este tercer álbum, y no puedo estar más de acuerdo. De ese cóctel surge la canción de apertura, que mezcla la velocidad con un estribillo glam.

 

El tema título también consigue combinar satisfactoriamente esas dos vertientes. «True as Steel» me parece importantísimo para el devenir del grupo. Su estribillo está diseñado para corearlo puño en alto en un estadio, pero sigue siendo heavy metal. No sorprendería que fuera la voz de Rob Halford la que cantara esa emotiva parte antes del solo. Sin esta canción, no habría «All  We Are» (Triumph and Agony, 1987), pero no fue el tema más exitoso de True as Steel en su momento.

 

Ese galardón le correspondió a «Fight for Rock». Exuda ochenterismo y cumplió su función, en la MTV y en las pistas de baile. Es una canción divertida, y no desentonaría en Turbo (1986), que Judas Priest publicó apenas unos meses antes. Dicho esto, es hard rock facilón y a mí me cansa rápido.

 

La aproximación de True as Steel, con «Fight for Rock» a la cabeza, a los sonidos más comerciales de Estados Unidos sirvió para que Doro mejorara su rendimiento al micrófono. Para cantar esos temas, la alemana tenía que abandonar su faceta más chillona, que bebía de Udo Dirkschneider, centrándose en sus registros medios. Por decirlo de otra manera: Doro comprendió que su voz no sólo podía ser Accept, sino también Scorpions. Ahí es donde más brilla su característico timbre rasgado y esto se puede comprobar en «Love in the Danger Zone». Una perla de AOR.

 

Tenemos otro par de canciones muy hard rockeras: la hímnica «Midnite in China» y la glam «Lady in a Rock ’n’ Roll Hell». Los enamorados de Dokken, Quiet Riot o Twisted Sister podrán disfrutarlas más que el común de los mortales, pero me parecen hijas de su época, sin aportar demasiado a lo que ya hacían esos otros grupos.

 

Por lo que a mí respecta, prefiero los tramos de True as Steel en los que Warlock recuerda de dónde venía. «Speed of Sound», tal y como dice su letra, es un destello salido del infierno. Junto con «Vorwärts, All Right!», sirvió para no alienar a quienes querían más de lo que había ofrecido el grupo en sus anteriores discos. Heavy metal, en definitiva. «Igloo on the Moon (Reckless)» es quizás demasiado ochentera, pero su aroma a Accept lo compensa.

 

Todavía no hemos mencionado la balada, «Love Song», cuyo título no puede ser más descriptivo. He de reconocer que me derrite ese «okay» inicial de Doro Pesch. El problema es que me llega más eso que el resto de la canción. Teniendo en cuenta que estábamos ante portas de esa barbaridad que es «Für Immer» (Triumph and Agony, 1987), con perspectiva, es una balada menor de Warlock.

 

True as Steel concluye con «T.O.L.», breve instrumental titulada con ese críptico acrónimo. ¿«Triumph of Love»? ¿«Tot oder Lebendig» (vivo o muerto)? ¿«The Outlaw»? Ya tenemos algo más que preguntar a la reina la próxima vez que la entrevistemos. Quizás sea porque su riff de base guarda un innegable parecido con el de «El afilador» de Los Suaves (Santa Compaña, 1994), una canción que me encanta, pero me parece una gran manera de finalizar el álbum. Y ese teclado acompañado de coros épicos anticipa algunas cosas que estaban por venir en el power metal europeo.

 

Veredicto

Era más probable que a día de hoy yo me pusiera a escuchar algún hit más reciente de Doro, como «Revenge» (Raise Your Fist, 2012) o «Time for Justice» (Conqueress – Forever Strong and Proud, 2023), que cualquiera de las canciones de True as Steel. Así que debo agradecer la excusa de su 40 aniversario para revisitarlo, porque es un álbum entretenido y de muy fácil digestión en su conjunto. Eso sí, no ha envejecido igual de bien que lo que vino antes y después en la discografía de Warlock, aunque sea un disco importante.

 

True as Steel abrió las puertas de los Estados Unidos de América a una pequeña banda europea y algunas de sus canciones fueron la hoja de ruta para la inminente cima comercial de Warlock, Triumph and Agony (1987). Después vino una larga batalla legal por los derechos sobre la marca Warlock, que acabaría ganando, lógicamente, Doro Pesch. Lo hizo cuando ya era la Metal Queen, tras toda una vida dedicada al heavy metal, mayoritariamente al frente de un grupo llamado, sin más, Doro.

 

Curiosamente, el espíritu de su álbum Doro (1990), producido por Gene Simmons (Kiss), tenía en común con el que ahora nos ocupa esa voluntad de abrazar el hard rock para repetir el éxito estadounidense que había alcanzado bajo el nombre de Warlock. Un éxito que, en esa línea, habían logrado otras mujeres un par de años antes (Vixen con su homónimo debut de 1988). Pero Doro fue un fracaso.

 

Así que algo había en la fórmula de True as Steel que no era tan fácil de replicar. O, quizás, lo que ocurre es que algo como True as Steel sólo podía funcionar comercialmente en los ochenta. Una época, véase el famoso videoclip, en la que los niños (y las niñas) reventaban coches y robaban guitarras para luchar por el rock.

 


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