Canciones perfectas: «La Reina del Gel» de Sangtraït

«Parlen els vells d’una història d’amor,
d’un cavaller enfrontat a un drac cec.
Llança a la mà, sobre un cavall d’acer.
Lluiten els dos per tenir dret
a l’amor de la Serina, Reina del Gel».

 

Contexto

Antes de entrar en detalle con nuestra canción perfecta de hoy, creo que es importante realizar una retrospectiva sobre el rock y metal en catalán, en un país que sufrió durante casi cuatro décadas el franquismo, por lo que la represión hacia este idioma, de la que todavía parece que somos incapaces de recuperarnos, era evidente entre los ciudadanos. Se considera que el primer disco de rock cantado en catalán fue el pionero Dioptria (1969), del folk psicodélico de Pau Riba, acompañado del grupo Om, quienes sacarían después su elepé homónimo (1971). Anteriores a estos últimos aparecieron los progresivos Màquina! y su Why?, mayormente instrumental, pero en inglés. Después de que su cantante, bajista y letrista Jordi Batiste regresara de la mili, decide formar junto a Josep Maria Cua el grupo Ia & Batiste, que se estrenó con Un Gran Dia de 1972 (¡Qué agradable descubrimiento, con su mezcla de catalán e inglés!). Este lanzamiento, como más tarde Jaume Sisa y el exitoso Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol (1975), beben claramente del sonido onírico de Riba, con ciertos matices progresivos. La mayoría de estos artistas formaron parte anteriormente del conocido Grup de Folk: agrupación de grupos y cantautores, parte del movimiento de la Nova Cançó junto a los Setze Jutges, que pretendían reivindicar el uso del catalán, durante los últimos coletazos de la dictadura. Fruto de esta crispación surgió el famoso festival Canet Rock en 1975, con muchos problemas para conseguir los permisos necesarios para su organización. Se prohibió la asistencia de Sisa, por su repercusión.

 

Ese mismo 1975 aparecía por otra parte el jazz rock, de grupos imprescindibles como Iceberg y su Tutankhamon, así como la Companyia Elèctrica Dharma y su Diumenge. Ya en 1978 conviene destacar el precioso y pastoral Escenes, de los sinfónicos Gòtic. Si bien nuestros protagonistas Sangtraït se formaron ya en 1982, dispuestos a hacer metal en catalán, a diferencia de sus coetáneos Tigres, ADN, Legion o Evo, no debutarían hasta 1988, con el genial Els Senyors de les Pedres. Ese mismo año también se estrenaron Sau, con su pop rock de No Puc Deixar de Fumar. En un estilo similar encontramos ya en 1989 a Lax’n’Busto, con su primerizo Vas de punt?… o què!!!, además del homónimo de Sopa de Cabra, seguidos al año siguiente por Els Pets, con su disco igualmente homónimo. Ya en 1991, además del debut con aromas reggae de los Umpah-pah, Raons de Pes, liderados por el siempre camaleónico Adrià Puntí, se organiza uno de los conciertos más importantes para el rock catalán, el 14 de junio en el prestigioso Palau Sant Jordi. Sau, Sopa de Cabra, Els Pets y Sangtraït hicieron las delicias para más de  veinte mil espectadores. Aunque se proyectaron vídeos de Lax’n’Busto y de Umpah-pah, no formaron parte del célebre cartel. Los primeros debido a la polémica canción «Carme Flavià», que hizo que les vetaran temporalmente de TV3, mientras que los segundos todavía eran underground.

 

Después de esta extensa introducción, nos centraremos ahora de vuelta en Sangtraït. Este mítico grupo fue formado en 1982 en el atípico pueblo de La Jonquera, fronterizo con la Catalunya Nord, por parte del cantante Marc González, el bajista Quim Mandado, los guitarristas Josep Maria Corominas y Lupe Villar, la armónica de Papa Juls, así como Víctor Rodríguez en la batería. Inicialmente hacían versiones de clásicos, hasta que Víctor sería sustituido detrás de las baquetas por el carismático Martín Rodríguez, cuya potencia innegable marcó definitivamente el rumbo a seguir para el grupo, hacia el metal y canciones propias en catalán. La influencia de Dio y Rainbow sería innegable a nivel lírico y compositivo, en particular cuando Marc deja la banda y el bajista Quim decide tomar la responsabilidad del apartado vocal. Como hemos explicado, en 1988 se estrenan con el larga duración de Els Senyors de les Pedres, que alcanzó la nada desdeñable cifra de diez mil copias y les permitió una extensa gira por el territorio catalán. Empiezan a hacerse conocidos en la ciudad condal gracias al segundo disco, el enorme L’últim Segell de 1991, con unas brutales noventa mil copias vendidas y superando el centenar de conciertos durante su promoción. Esas flautas en ciertos temas le dan un atípico toque a lo Jethro Tull a su propuesta metálica, sin olvidarnos de sus raíces blueseras.

 

Al año siguiente publican el directo Al Palau Sant Jordi, para rememorar el concierto histórico de las cuatro agrupaciones del momento en el panorama nacional, para lanzar al año siguiente el que es considerado su mejor disco: el majestuoso Contes i Llegendes, dentro del cuál se encuentra nuestra canción perfecta con la que empezamos la semana. Además de encargarse como siempre de las letras, Papa Juls en este disco también nos ofrece grandes solos de saxo en «Sentències D’Amor» y «El Pirat Avell», además de su habitual harmónica en «La Lluna i el Navegant». También Quim empieza a tocar el teclado, en canciones como nuestra protagonista o «Nom Proscrit», así como en el precioso homenaje al legendario Freddie Mercury de Queen, quien nos había dejado víctima del sida dos años antes, en «Freddie Memorium», que cuenta con la inestimable participación del icónico Lluís Llach.

 

La música

Tenía serias dudas sobre si hablaros de esta canción, otra preciosa power ballad como «Somnis Entre Boires», o bien de la más contundente «Les Creus Vermelles». Me terminé decidiendo por «La Reina del Gel», en parte porque considero que es una de las letras más elaboradas de Sangtraït, pero también por la comparativa que se puede hacer entre esta y la famosa Llegenda de Sant Jordi. Para los no nativos en Catalunya, se cuenta que un temible dragón atemorizaba hace años al pueblo de Montblanc. Para calmar su ira, sus habitantes decidieron sacrificar cada día a una persona, escogida por sorteo, para ser ofrecida al monstruo en señal de buena voluntad. Cuando le tocó a la hija del rey ser objeto del macabro ritual, apareció el valiente caballero Sant Jordi, para clavarle su lanza y evitar que la devorase. De la sangre del dragón surgió un rosal de rosas rojas, las mismas que suelen regalar los catalanes a sus seres queridos, en tan marcado día.

 

En cuanto a la canción en sí, en este caso nuestro santo partía con ventaja, ya que el dragón aparece mermado, al estar ciego. En un acto más propio de un perturbado bestialismo sexual, ambos combaten a muerte por el amor de Serina, la Reina de Hielo, así como para coronarse monarca de su castillo. La reina llora por el brutal combate, como si sus lágrimas fuesen frías escarpias, mientras estrellas doradas iluminan la noche. Mientras el acero de su lanza se clava en las escamas del reptil, el fuego abrasa la mano, a través de la armadura del caballero. A nivel instrumental, esta composición inicia con un bello solo de guitarra introductorio, hasta que entra melodiosa pero potente la voz de Quim. Como un juglar o trovador medieval, recita la preciosa historia, mientras que la batería y el teclado conforman una perfecta base rítmica.

 

 

La letra

«Parlen els vells d’una història d’amor
D’un cavaller enfrontat a un drac cec.

 

Llança a la mà
Sobre un cavall d’acer.
Lluiten els dos per tindre el dret
A l’amor de la Serina
Reina del Gel.


Talla l’acer la carn dura del drac
Crema el seu foc la mà del cavaller.


Lluiten a mort,
Només un serà el rei
D’aquell castell.
On s’amaga un tresor
és l’amor de la Serina
Reina del Gel.


Per un instant, els estels
Són testics de lluita mortal.


Dins del castell
Ombres sobre el cos
Tremolors d’una reina plorant.


I quan la vall s’ha tenyit de sang
L’últim crit de la nit posa fi al combat.


Res no es mou, res no es mou.
Res no es mou, només el vent
Que s’emporta les paraules
Del cavaller.


Per un instant
Els estels són testics de la lluita mortal.
Dins el castell
Ombres sobre el cos
Tremolors d’una reina plorant.


Per un instant
Dins el castell.
Els estels
Ombres sobre el cos
Tremolors d’una reina plorant.


Per un instant
Dins el castell.
Els estels
Ombres sobre el cos
Tremolors d’una reina plorant
«.

 

 

«Los ancianos hablan de una historia de amor
De un caballero que se enfrenta a un dragón ciego.

 

Con la lanza en la mano
Montado en un corcel de acero.
Ambos luchan por el derecho
Al amor de Serina,
la Reina del Hielo.

 

El acero corta la dura carne del dragón
La mano del caballero arde con su fuego.

 

Luchan a muerte,
Solo uno será el rey
De aquel castillo.
Donde se esconde un tesoro
Es el amor de la Serina
Reina del Hielo.

 

Por un instante, las estrellas
Son testigos de una lucha mortal.

 

Dentro del castillo
Sombras sobre el cuerpo
Temblores de una reina que llora.

 

Y cuando el valle se tiñe de sangre
El último grito de la noche pone fin al combate.

 

Nada se mueve, nada se mueve.
Nada se mueve, solo el viento
Que se lleva las palabras
Del caballero.

 

Por un instante
Las estrellas son testigos de la lucha mortal.
Dentro del castillo
Sombras sobre el cuerpo
Temblores de una reina que llora.

 

Por un instante
Dentro del castillo.
Las estrellas
Sombras sobre el cadáver
Temblores de una reina que llora.

 

Por un instante
Dentro del castillo.
Las estrellas
Sombras sobre el cadáver
Temblores de una reina que llora«.

 

 

Veredicto

«La Reina del Gel» es mucho más que una preciosa balada épica: se trata de un auténtico himno atemporal. Si bien hoy día tenemos propuestas como Vidres a la Sang, Siroll o Litúrgia, Sangtraït marcó el camino a seguir para toda una generación de bandas de metal en catalán. Os dejamos con otro directo para Sputnik TV, con la combativa «El Guerrer», perteneciente al infravalorado disco anterior L’últim Segell de 1991.

 

 


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