84/100
Scarlet Records
22 de mayo de 2026
Publicado el 22 de mayo a través de Scarlet Records, Interstellar Madness llega como EP pero con una ambición que excede su formato. Moonlight Haze refuerza aquí su identidad dentro del symphonic power metal europeo, apoyándose en una producción de alto nivel y una narrativa más emocional que expansiva.
La producción de Sascha Paeth aporta el pulido característico de su sello: capas sinfónicas amplias, guitarras perfectamente definidas y una sensación constante de épica controlada. A esto se suma la mezcla de Simone Mularoni, que refuerza la nitidez general del sonido sin sacrificar calidez ni dinámica. El resultado es un EP limpio, equilibrado y muy consciente de su arquitectura sonora.
La voz de Chiara Tricarico vuelve a ser el centro absoluto del proyecto. Su interpretación evita el exceso dramático y apuesta por una expresividad contenida, lo que da al conjunto una sensación de cercanía emocional poco habitual en el género.
“Moonlight Legion” abre con una construcción progresiva donde guitarras y teclados se integran con naturalidad, estableciendo un tono atmosférico más que agresivo. En “Lost In Moonlit Symphonies”, el enfoque orquestal domina, generando una sensación de tránsito emocional más que de impacto directo.
El giro llega con “We Are Fire”, el corte más enérgico del EP, donde la batería de Giulio Capone aporta una base sólida y dinámica. En contraste, “Shine” reduce la densidad instrumental para centrarse en la interpretación vocal y la melodía, uno de los momentos más delicados del trabajo.
El tema titular, “Interstellar Madness”, condensa la idea central del EP: tensión entre lo cósmico y lo humano, sin necesidad de grandilocuencia. El cierre con “Interstellar Madness: Finale” no resuelve, sino que deja suspendida la emoción, como un eco que no termina de apagarse.
En fin, Moonlight Haze entrega un EP compacto, elegante y emocionalmente coherente. con el único propósito de afinar su lenguaje con precisión y sensibilidad.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
