Sopa de Cabra
1 de agosto de 2026
Mar d’Estiu, Santa Susanna
Texto: Jordi Tàrrega
Fotos: Oficiales del evento en Facebook
Es curioso que mi primera vez con Sopa de Cabra sea en su 40 aniversario. Voy 35 años tarde, y lo sé, pero yo era de Sangtraït y los Sopa en cada disco derivaban más hacia canciones comerciales y baladas perdiendo rápidamente ese espíritu rockero con el que les vimos nacer. El documental sobre el grupo aquí reseñado ha hecho que vuelva a hacer las paces con el grupo de Thió y Quintana y que haya viajado hasta Santa Susanna para ver cómo se las gastan ahora, siendo leyendas absolutas del rock en catalán.
3000 personas se dieron cita para ver un espectáculo medido y trabajado, con hasta nueve músicos sobre escena, siete focos de margarita y un recinto perfectamente acondicionado con tiendas, food trucks y bebidas de todo tipo. Al lado del recinto, un espectáculo de coches monstruo de ruedas gigantes, algo muy habitual en Santa Susanna, pues suelo visitar esa localidad playera por lo menos una vez al año por motivos laborales. También allí se hace el Rockabilly Meeting, y es que la oferta hotelera es enorme.

Una versión de fondo del “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin en clave reggae ya nos marcaba que el show iba a empezar mientras que en el fondo del escenario, una cabra gigante presidía el acto. Gerard Quintana entró corriendo y espetó el clásico saludo de “Bona nit malparits” para ir a por el “Si et va bé”, que ya prendió una llama que no se apagaría. La batería de Pep estaba en el lateral y “El carrer dels torrats” invadió Santa Susanna de nostalgia. Hubo un solo de teclado integrado mientras veíamos que el grupo vestía de diferentes colores, destacando Beth en el fondo con un llamativo vestido fucsia.
En “No vull canviar de pell” vivimos un momento emptivo, y no me lo esperaba en esa canción, pero resume gran parte del pasado y verla con Josep Thió a los mandos… impresiona. Aquí ya Quintana empieza con los parlamentos y nos habla de un “Maresme humit y tropical” a la vez que nos recuerda que la cosa más revolucionaria que existe es “el amor”. Para empalmar luego dos de las obligadas: “Si et quedes amb mi” y “El boig de la ciutat”. Debo reconocer que la segunda me tocó muy adentro. Y en ese justo momento me levanté del asiento y fui a un lateral pues no sé vivir un concierto sentado.

Presentaron a Beth en su 40 aniversario que cantó la bonita “Temps de sega”, de aires más sureños y demostrando la diva que su voz es estelar, y que empasta perfectamente con la de Gerard. “Lletania” fue de las que menos respondió la gente para luego disparar un alegato anti-tecnología y confesarnos que todo lo que íbamos a escuchar esa noche era real, que no había nada pregrabado, y que eso incluía los errores (que tan poco le gustan a Thió). Eso sirvió para dar comienzo a “Per no dir res” y la posterior “Instants de temps” y “Sents”.
Confieso que ese tramo del concierto fue el más de bajón de todos pues los hits más evidentes quedaron fuera. Luego optaron por la única versión de la velada: “Guerra” de Bob Marley con letra en catalán adaptada a los tiempos. Toca decir que cuando Beth hizo los coros de “Els teus somnis” levantó a todo el público. Después de “Cercles” Quintana confesó que Josep y Beth iban a tocar un tema de la maqueta que siempre pensaron que quedaba muy lejos del estilo “Sopa de Cabra”. “Y sí, “Seguirem somiant” fue otro de los momentos de la noche. Al finalizar ambos se fundieron en un abrazo muy emotivo.

El vocalista tuvo recuerdos para Cuco, que ya ha sido operado, para Ninyín y para todos los que no podían estar allí. Gran trabajo de armónica para ya encarar el tramo final con carga de profundidad, empezando por “Mai trobaràs”, con esa letra mítica y con la voz perfecta de Gerard. Impresionó el momento de “Sota una estrella” y de la siguiente: “No tinguis pressa”, con un gran Jaume Solé a la guitarra. La gente cantaba los temas, se presentó la banda y fluyeron hasta la entrada atemporal de “L’Empordà”. Móviles en lo alto y éxtasis colectivo.

No hubo amago a bises, sencillamente continuaron con “Tot queda igual”, eso sí, antes volvía Gerard a espetar eso de “Bona nit malparits”. También toca decir que fue presentado como “a la voz y al carisma”. Y sí, el magnetismo del líder es absoluto, y más cuando se marca un “El far del sud” de los que pone la piel de gallina. Y tras más de dos horas nos dieron las buenas noches con “Podré tornar enrere” y la ya histórica “Camins”, que posiblemente, sea el mejor autorretrato de la banda hasta la fecha.
Gran noche bajo las estrellas de la mano de unos Sopa que son capaces de ofrecer un extenso show con una banda muy bien armada y que disfruta del momento y de un público especialmente entregado y convencido. Y servidor cumple con su primera vez con una banda fundamental. El arsenal de himnos atemporales es impresionante, pero lo mejor es que los de la segunda etapa también son tan importantes como los de los inicios. Y Gerard Quintana es un “caballo salvaje” que transmite y que no ha perdido ni un ápice de su voz.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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