Metallica
Domingo 24 de mayo de 2026
Deutsche Bank Stadium, Frankfurt
Texto: Álvaro Isava
Fotos: Guillermo Berincua
Tras el concierto de Metallica el pasado 22 de mayo en Frankfurt, quedó una sensación de frágil tregua en el ambiente. Miles de fans aprovecharon el sábado para relajarse y hacer turismo por la ciudad. Las ganas de seguir disfrutando del catálogo de la banda yankee seguían intactas, a pesar de los problemas de sonido que afearon un tanto su primera actuación. Llegado el domingo, la escena se repitió en fiel calca a la del viernes anterior, con los fans aglomerándose lentamente en el Deutsche Bank.
…Y a las 8:50 de la tarde, la expectación finalmente concluye al empezar a sonar por los altavoces los intros habituales de AC/DC y Ennio Morricone, anunciando nuevamente el inminente asalto del cuarteto californiano…. Y se abren las hostilidades con un clásico de sus inicios, de los especialmente queridos por toda su afición: “Whiplash”, una rotunda declaración de intenciones para los amantes del thrash. Lo primero que nos llama la atención es la mejoría del sonido con respecto a la primera noche, con un Kirk Hammett más presente, aunque unos cuantos decibelios por debajo de la guitarra de James Hetfield. El ataque es letal, los pogos no se hacen esperar y el headbanging es universal, haciendo honores a la letra de la canción.
Sin darnos apenas respiro, el bombo de Lars Ulrich retumba para inmediatamente continuar con “For Whom The Bells Toll”, otro tema que jamás nos cansamos de escuchar por más que pasen los años. Robert Trujillo cumple cabalmente en las labores a las cuatro cuerdas, y el riff memorable de la canción nos perfora deliciosamente los tímpanos, continuando el festín con dos abrebocas ideales para mantener abierto el apetito.

Seguidamente cae la primera sorpresa de la noche con “The Shortest Straw”, otro temazo mayúsculo sacado de su excelente And Justice For All; la velocidad no baja y el público sigue en estado de ebullición permanente; mención aparte al solo de Kirk Hammett, que estuvo en estado de gracia durante toda la noche con su omnipresente wah wah, ejecutando los punteos de forma impecable.
Pasado éste inicio de puro thrash, nos llega el primer momento de calma con el único guiño que harían los californianos a su era de finales de los 90 con la excelente “Until It Sleeps”, el medio tiempo majestuoso de su disco Load, que, aunque supuso el primer freno de la noche en cuanto a velocidad se refiere, sus melodías hipnóticas fueron más que suficientes para mantener al respetable con la energía en máximos. Siendo de las letras más personales del señor Hetfield, no es de extrañar que su desempeño vocal también nos ofreciese un momento para recordar.
La siguiente en caer es “Lux Aeterna”, primer single de su último trabajo; acogida con respeto, pero con mucho menos entusiasmo que los clásicos anteriores. Su estructura simple puede resultar aceptable en estudio, pero claramente le falta energía en los directos. Seguidamente la banda nos brinda otra rareza con “Lepper Messiah”, otro excelente corte de su obra maestra Master of Puppets; sus ritmos machacones calan con facilidad y su excelente sección instrumental suben nuevamente los ánimos. La inclusión de estas gemas perdidas son sin duda el mejor aspecto de los shows dobles a los que Metallica nos tiene acostumbrados desde 2023.

Llega el turno del ya habitual jam entre Kirk Hammett y Robert Trujillo para rendir homenaje a las bandas locales; para la velada escogieron a la archiconocida “Fast As A Shark”, el clásico de los héroes teutones Accept. El momento es divertido, pero, aunque éstas secciones seguramente son necesarias para dar descanso al resto de la banda, lo cierto es que se agradecería (y mucho) que ejecutaran éstas covers con todos los integrantes al pleno. Sin duda, de esta manera pasarían de ser una anécdota curiosa a momentos verdaderamente memorables.
El recinto queda a media luz por un momento, y tras disfrutar de los visuales en las pantallas, nos llega uno de los momentos más emotivos de la noche con “Fade To Black”. Sus compases iniciales casi baladísticos invitaron a gran parte de la grada a inundar el estadio de luz con las linternas de sus teléfonos móviles, logrando un ambiente idóneo para la canción. Un inspiradísimo James destripa cada palabra con el alma, llenando el ambiente de electricidad para después concluir el tema con su final apoteósico, aderezado con la excelente sección solista del señor Hammett. Posteriormente le llega el turno a otra vieja y genial conocida del Black Album, “Wherever I May Roam”. Su inspiración casi oriental y la habilidad de James de crear ese groove casi tribal, hace que el riff camine, marche y triunfe.

Instantes después, y tras otros magníficos visuales que evocan a monstruos marinos surgidos de las profundidades, comienza a sonar otra pieza que representa otro de los legados del portento compositivo que era Cliff Burton: “The Call Of Ktulu”. Casi 9 minutos de maravilla instrumental, tal vez un poco lastrados por las carencias técnicas de Lars Ulrich. Desde hace varios años ha adaptado su manera de tocar a ritmos bastante más básicos, y en temas como éste, se nota. Pero la opulencia del tema lo hace ver como un problema menor. Robert Trujillo se luce con el bajo, logrando una ejecución impoluta. Cada sección, cada riff sonó como caviar para los oídos.
Viene el turno de la balada de la noche con “The Unforgiven”. Sus contrastes de limpio a pesado, sus arpegios ultra reconocibles y ese pulso obscuro tan particular de la canción sigue funcionando de maravilla en vivo, y el público repite el estribillo totalmente entregado. Tras una breve pausa, nos toca disfrutar del momento mas festivo de la velada, con “Whiskey In The Jar”. Una versión que Metallica ha hecho muy suya, divertida a más no poder, y que cambian la rabia y del thrash por un ambiente totalmente buen rollero.
Llegando ya al ocaso del concierto, Metallica nos regaló otro momento inolvidable con uno de los mejores openers de su historia: “Blackened”. Desde el inicio con su famoso intro grabado en reverse tape hasta la explosión brutal que le sigue, el frenesí se apodera de cada espectador. A pesar de la complejidad del tema, la banda sigue ejecutándolo con precisión y crudeza, aunque por supuesto con tempos mas lentos que antaño, y James Hetfield sigue interpretando su papel vocal con la misma fiereza de siempre.

Tras lo que para mi significó el mejor momento de la noche, cae “Moth Into Flame”, única representante de la noche del Hardwired y que parece ser la consentida de la banda de ese disco en particular, vista la continuidad que le han brindado. Su ritmo mas tranquilo nos sirve como respiro, aunque no duraría demasiado; la penumbra llena por completo el estadio y empiezan a sonar unas explosiones muy familiares para cualquier fan de Metallica que se precie…
La grandeza de “One” podría explicarse desde varios ángulos; pero escucharla en vivo nos hace olvidar toda la teoría para entregarnos al disfrute total que siempre nos regala. Aunque esta vez estuvo desprovista de la pirotecnia que suele acompañarla, la canción explota por sí sola, alcanzando el clímax absoluto con los riffs en metralleta que consolidaron su sello particular, respaldados por lo que probablemente sea la sección de doble bombo más icónica de la historia del metal.

Y llegamos al final con la omnipresente “Enter Sandman”. ¿Escuchada, versionada y repetida hasta el hartazgo? Muy probablemente. Pero lo cierto es que resulta muy difícil no perder la cordura cada vez que suena en vivo. Inmensas pelotas inflables en amarillo y negro caen del techo para amenizar más la fiesta, el “Exit light.. enter night” hace temblar los cimientos del recinto y así se coloca el colofón que cierra un concierto rotundo.
Los años pasan para todos, y eso aplica también para nuestros ídolos de siempre. Y Metallica tampoco se escapa a esta verdad ineludible. Pero saben como muy pocos mantener la calidad de sus directos sustituyendo la agresividad y ferocidad de sus primeras décadas con la experiencia sobre las tablas. Por muchas noches más como ésta.
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