PowerWolf reina el día que Bad Religion y The Offspring abordan el templo del metal (tercer día de Rock Fest)

Bad Religion + The Offspring + PowerWolf + Evaristo + Cavalera + Breaking Benjamin + Steel Panther + Orden Ogan

Sábado 4 julio de 2026

Can Zam, Santa Coloma de Gramenet

Texto: Jordi Tàrrega, Pere Guiteras y Marc Fernández

Fotos: Marc Tomàs i Gimó

Organiza: Barcelona Rock Fest

Espectacular… a la espera de cifras oficiales os podemos decir (de buenas fuentes) que más de 20000 personas han acudido por día en esta lucha a tres de festivales metálicos en España. Barcelona Rock Fest cumplió, con un gran sonido, con conciertos memorables y con la apuesta valiente de dar protagonismo al hardcore melódico. Ha quedado claro que, antes que black metal, este festival prefiere lo melódico a lo gutural.

 

 

Orden Ogan abren a lo grande (Marc Fernández)

En el último día del Rock Fest todos los madrugadores nos hicimos la misma pregunta: ¿cómo iban a sobrevivir Orden Ogan y sus disfraces de extras de Nosferatu al sol de las cuatro de la tarde de Barcelona? Pues muy fácil; haciendo un conciertazo.

 

Salieron a por todas con todo un hit como “F.E.V.E.R.”, trayendo además una producción a base de fuego, chispas y serpentinas que daba a entender que pese a tocar en horario de banda local, Orden Ogan son carne de plato principal. El respetable también supo estar a la altura, capeando con estoicismo al calor justiciero y desgañitándose con los estribillos, logrando aunar a la audiencia más amplia que les vi a una banda inaugural en todo el festival.

 

Para cuándo llegó el turno de “Gunman” y “The Things We Believe In”, los teutones habían logrado culminar un show excelente y enérgico. Ignoro las idiosincrasias logísticas que hicieron que terminaran actuando los primeros, pero son una banda que sin duda merece una hora mucho más generosa. Dato curioso: trajeron mucha más producción que Megadeth.

 

 

Breaking Benjamin: la nota más alternativa del festival (Jordi Tàrrega)

Desconocía el post metal de Breaking Benjamin y fueron toda una grata sorpresa. Melodías y guturalidades se combinan con esas guitarras que buscan más las atmósferas que el lucimiento dactilar. “Red Cold River” y “Blow Me Away” sorprendieron pues, a fin de cuentas, los de Benjamin Burnley eran lo más alternativo del día. Personalmente me impresionó mucho ese baladón que lleva por nombre “Dear Agony” y que nos puso la piel de gallina a pesar del calor.

 

De fondo tenían esa portada en rojo dominante que combinaba con el mismo rojo de la plataforma y lucieron músculo en “Breathe” y “Awaken”. El líder presentó a su hijo, que hace coros y toca la guitarra, e incluso se animó a lanzar hielos a la gente pues la temperatura era de infierno tropical. Terminaron con ese gran clásico que es “The Diary of Jane”, reconocida y cantada por muchos y muchas de los presentes. Se agradece que el festival apueste por este tipo de bandas.

 

 

Evaristo es la polla (Pere Guiteras)

A estas alturas de la película, una figura como la de Evaristo Páramos no necesita presentación: vocalista de los míticos La Polla Records desde 1979, luego fundó Gatillazo, para regresar con La Polla en 2019. Actualmente es parte del grupo Tropa do Carallo desde 2021. Su punk rock ha marcado a muchas generaciones, así que estuvo genial disfrutarlo en el cierre del Rock Fest, junto a otras bandas de propuestas similares.

 

Durante su dinámica actuación, cayeron varios clásicos de su dilatada trayectoria: desde «Salve» o «Come Mierda» de La Polla Records, pasando por «Mucha Muerte» o «La Última Patada» de Gatillazo. Tras descargar su rabia con un temazo como «Delincuencia» de La Polla, quiso regresar a Gatillazo en «Esclavos del Siglo XXI», para despedirse por todo lo alto frente a un entregadísimo público, con un auténtico himno de la escena nacional, como «Ellos Dicen Mierda».

 

Fue la primera vez que disfrutaba de su directo y, sin conocer la mayoría de sus canciones excepto las más típicas, debo admitir que me lo pasé genial con su espíritu punkarra.

 

 

Bad Religion enamoran en solo una hora (Jordi Tàrrega)

Son jefes absolutos y su hardcore melódico es sencillamente inigualable. The Offspring son más festivos y hiteros, en Bad Religion hay mucho mar de fondo de ideas, conceptos y filosofía aparte de canciones que ya son himnos generacionales. 21 temas del tirón, empezando por “Recipe for Hate” y con los perros de la portada ladrando y con un sonido bastante mejorable. Pero tocan de memoria, no dan un show malo y “Them and Us” “Los Angeles Is Burning” y especialmente “Do What You Want” así lo atestiguaron.

 

 

La pantalla trasera nos ponía en contexto con versiones animadas de las portadas de los discos, con un excelente Jamie Miller a la batería y coros y con temazos del calado de “Come Join Us” o en el “21st Century (Digital Boy)”, cantada a pleno pulmón. Aquí el bajista Jay Bentley cantó varios versos de tamaño himno. “Struck a Nerve” y “Fuck You” no daban tregua a la vez que Greg Graffin sigue siendo un maestro de ceremonias inigualable. Se tomaron un único respiro para luego ir a por “I Want to Conquer the World”.

 

Una de mis favoritas de siempre es “Atomic Garden”, y allí lució, con una bomba atómica de fondo, pero cuando luego encadenas seguidas “Punk Rock Song”, “You” y “A Walk”, es que eres feliz… Ver a Bad Religion en directo es toda una experiencia y músicos como Brian Baker o Jay Bentley son absolutas leyendas. Recta final con “This Is Hell”, la siempre imponente “Sorrow” y el himno por antonomasia “American Jesus”. Pero le dieron la rúbrica final con un mensaje en catalán: “Penseu per vosaltres mateixos” / “Pensad por vosotros mismos”. Una banda histórica que va más allá de la música.

 

 

PowerWolf: Habemus cabeza cartelus futuris in metaleum (Jordi Tàrrega)

Viví en el Leyendas y me atrevo a decir que algo menos de fuego y producción trajeron en Rock Fest, pero muy posiblemente fue el show de este 2026. PowerWolf arrasaron, y arrasaron porque la gente que no les conocía se quedaron con los ojos abiertos. Y no sólo por el fuego y el espectáculo, sino también por la calidad de los temas y por ese imponente vocalista que es Attila. Empezó en todo lo alto en “Bless ‘Em with the Blade” y el escenario fue una barbacoa aderezada con chorizazos de primera del tamaño de “Armata Strigoi”.

 

Nunca he utilizado la frase “toda la carne en el asador”, pero por el calor y lo que sucedía en escena, la podemos utilizar con el grupo al son de “Sinners of the Seven Seas”, con barcos de fondo, parlamentos en catalán y la entrada del órgano de iglesia para Falk-Maria Schlegel pueda hacer de las suyas. Tocaba “Amen and Attack” y Matthew Greywolf se cascó un enorme solo de guitarra. Tenían la explanada de Can Zam a sus pies y nuevos devotos caían a la religión lobuna al son de “Dancing with the Dead” con petardazos de mascletá valenciana.

 

 

La verdad es que sin los parlamentos excesivos de Attila y los juegos largos con el público la acción no decae y se limita a decir que: “el metal es nuestra religión”. EN “Incense and Iron” había una forja detrás, en pantallas, y los ritmos folk avivaron ese gran up tempo. Y sí, se superaron, pues hicieron una fogata y quemaron en ella a su teclista… Impactante recurso shock rock que pasará a la historia de los shows en directo: me quito el sombrero… Y en “1589” rosetones de iglesia para dar empaque a algo muy grande.

 

“Demons Are a Girl’s Best Friend” ya es clasicazo absoluto, con ese teclado de capilla y con un Attila que no falla un tono. En “Stossgevet” vuelven a utilizar la grúa con ritmos maquinales y muchísima clase. Y es que si te gusta el heavy metal… PowerWolf lo llevan a otro nivel. Siguieron con “Fire & Forgive” y “Heretic Hunters”, pero es otro de los clasicazos absolutos que toma protagonismo: “We Drink Your Blood” con otra dosis de petardos fuertes. Coros gregorianos para bienvenir a mi tema favorito, con el que supe que esta gente iba a llegar muy alto: “Sanctified with Dynamite”. Fogata de proporciones y entrega de un público entregado a la causa.

 

 

Pasaron ya en el tramo final a “Blood for Blood (Faoladh)”, que vuelve a indagar en el folk y que posee mucho del tema de Sabaton “To Hell and Back again”. Muchos me criticarán, pero es que ambos grupos juegan a lo mismo en lo musical, y desde hace más de cinco lustros, pero el tiempo les ha dado la razón. Y parece que el “Werewolves of Armenia” ha quedado como su himno definitivo… Es que el Bible of the Beast es el “DISCO”. Nada mal para una banda que vimos naufragar hace 20 años en la carpa del Wacken y que odia que les recuerden que antes fueron Red Aim. Actualmente es de lo mejor que puedes ver en el mundo del heavy metal y el espectáculo es mayúsculo. Enhorabuena.

 

 

The Offspring consiguen el concierto más multitudinario del Rock Fest (Jordi Tàrrega)

Fue el show más masivo de todo el festival y la constatación de que la apuesta por el hardcore melódico ha sido un acierto absoluto. Noodles y Dexter venían tras haber hecho maravillas en el Cruïlla de hace unos años, pero fue en Can Zam cuando definitivamente se lo llevaron de calle. Empezaron realmente fuertes con la histórica “Come Out and Play”, inmejorable inicio con un sondo algo bajo y ya mejorado con la dupla imbatible de “All I Want” y “I Want You Bad”. Gran reacción de la gente y mucho cariño hacia los californianos que están en plena forma.

 

 

Los temas nuevos son definitivamente un bajón entre tanto himno absoluto y “Looking Out for 1” fue la evidencia de ello. Grandes en “Staring at the Sun” y un esqueleto hinchable que aparece en un flanco de la escena para acompañar a “Hit That!, que vino unida a “Original Prankster”. A banda es muy fiable, transmiten y les ves disfrutar en el escenario, y todo se desarrolló perfectamente hasta la maravillosa “Bad Habit”, con antes “Hammerhead”. Pero a partir de entonces ya entramos en parlamentos y homenajes, que, sin llegar a parecerte mal, quizá no son necesarios.

 

Eso implica a varios riffs de Black Sabbath y juegos con la gente, y toca destacar a ese guitarra (multi-instrumentista) que tienen y que se marcó el solo de “Crazy Train”. Interesante, y bien para un festival de heavy metal, pero la versión de Taylor Swift o del “Hall of the Mountain King” de Edvard Grieg ocupan espacio destinable a otras canciones del grupo. Y en un festival incluir el solo de batería de Brandon Pretzborn. A partir de aquí la cosa sólo podía ir a mejor con una retahíla de clasicazos del tamaño de “Gotta Get Away” y de “Why Don’t You Get a Job” en la que aparecieron pelotas gigantes.

 

 

Y en “Pretty Fly (for a White Guy)” salieron esos muñecos que saludan y se mueven, truco efectista en el que ayuda a hacer brillar a un temazo que nos llevó a la juventud para terminar con “The Kids Aren’t Alright”. Pocos temas tienen mejor que este… Y ya en los bises intro de “Lullaby” enlatada y “You’re Gonna Go Far, Kid” seguida del “Self Esteem”. Gran final, pero me parece un tema menor comparado con otros hits del grupo y en el que fusilaron el riff del “Smells like Teen Spirit” de Nirvana. A pesar de las versiones… un concierto impresionante, y el que más gente congregó.

 

 


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