Maid of Stone (sábado): Saxon en proximidad, lujazo

Phil Campbell’s Bastard Sons + LN + Danko Jones + Battle Born + Doro + Virginmarys + Saxon

Sábado 18 de julio de 2026

Mote Park, Maidstone (Inglaterra)

La segunda jornada es la que más público consiguió, y es que fue de las tres la que más grandes nombres había, empezando por Saxon, siguiendo por Doro y con un Danko Jones que en tierras inglesas no me pareció especialmente conocido. Grandes descubrimientos y cuando se fue el sol… ¡pasé frío! Algo que no sucede en España ni sucederá en cualquier festival veraniego-rockero.

 

Phil Campbell’s Bastard Sons

Con la noticia todavía reciente, no teníamos claro qué pasaría con este proyecto. Creo que han acertado al querer darle continuidad, permitiendo que el legado de Phil Campbell siga vivo. No era una tarea sencilla, y hay que tener mucho valor para reemplazar la voz de Phil. Esa responsabilidad ha recaído en Julian Jenkins, cantante de Fury, banda que también actuó hace poco en el Zurbarán Rock, concierto que, por cierto, también reseñamos.

 

El homenaje a Phil fue por todo lo alto. Una fotografía suya presidía el bombo de la batería durante todo el concierto, convirtiéndose en un emotivo recordatorio de su figura. Arrancaron con «Heroes» (David Bowie), seguido de «We’re The Bastards». También rindieron homenaje a su lugar de origen, exhibiendo con orgullo la bandera de Gales. Hubo además un pequeño adelanto de temas nuevos, como «High Rule», y tampoco faltó algún tema propio.

 

Sin embargo, tras la triste noticia del pasado mes de marzo, era el momento de echar la vista atrás y rendir tributo a la trayectoria de su padre. Todd, Tyla y Dane homenajearon su memoria de la mejor manera posible: interpretando algunos de los temas más emblemáticos de Motörhead.

 

Así pudimos escuchar «Going to Brazil», «These Old Boots», «Rock Out!», tema que estuvo acompañado por un momento de humor en el que la banda hizo la peineta y animó al público a hacer lo mismo. Como ellos mismos dijeron: «Este es un homenaje a Motörhead, porque sin ellos no estaríamos aquí». Tampoco faltó la imprescindible «Ace of Spades».

 

Para cerrar la noche, reservaron dos himnos absolutos de Motörhead «Born to Raise Hell» y «Killed by Death» que pusieron el broche de oro a un concierto tan emotivo como arrollador.

LN

Dentro de las bandas emergentes del otro escenario, toca detenernos en LN, agrupación británica de folk arcano-vikingo y con lideresa a las voces. Su propuesta toca muchos palos, pero lo nórdico es su razón de ser en canciones atmosféricas como “The Slaughter”, aunque tienen un riffeado muy de Amon Amarth aquí. El quinteto no enamoró, pero demostró posibilidades con sus pinturas de guerreras y su mensaje en pro de LGTBI+ y en contra de la misoginia.

 

Les gusta que sus nombres queden ocultos y sorprendieron cuando su cantante rubia se marcó unos excelentes guturales en “Summon”. No es princesita, ni mucho menos, y sacó una cabeza empalada llamada Donnie para interpretar las siguientes canciones. “Shield Wall” encandiló y hubo momentos teatrales y de rituales hacia la madre Tierra. De verdad que es una pasada ver que en la Pérfida Albión hay bandas tan dispares e inesperadas como LN.

Danko Jones

El power trío del de Ontario salió directo a la yugular con “What You Need”, flanqueado a los lados con dos pantallas proyectando su logo detrás y con sus eternos escuderos JC al bajo y Rich Knox a la batería. Show no muy concurrido, cómodo, y en el que continuaron con “Get High? y el “I’m in a Band”. Lo directo y la actitud del genio rockero hizo que pronto la gente se contagiase, especialmente del “I Gotta Rock”, uno de esos singles tan perfectos que consigue.

 

 

Habló con la gente, y las tablas de este hombre son infinitas. Estoy seguro que gustó a otros muchos por cómo es capaz de divertir a la gente. Se guardaba el tremendo single de su nuevo disco “Everyday Is a Saturday Night”, que va a quedar fija para siempre. Nos dejamos la voz, pero más con la que le puso en el mapa: “First Date”. Ya tenía al Maid of Stone comiendo de su mano y con un John Calabrese disfrutando con su bajo (muy audible). El grupo funciona cual reloj suizo.

 

Otra perorata sobre la concepción del arte y el estribillo de “Good Time” que nos sacó unas risas y precedió a la misma canción. Pasamos a los temas del Below the Belt como “Full of Regret” y “Had Enough”, que parece que han quedado ya como fijas para siempre. Son de lo mejor que ha grabado nunca el señor Jones, que nos presentó a Calabrese antes de “Lovercall” y final fantástico de “My Little Rock n’ Roll”, con el cencerro de Knox. Son la banda perfecta de festival.

Battle Born

Interesante la propuesta de estos chicos de Southampton, que de primeras suenan a un heavy metal clásico con numerosos tintes de power metal, un marcado sabor ochentero y cierto aire retro. Incluso, salvando las distancias, me recordaron estéticamente a Gloryhammer.

 

Como telón de fondo lucía una enorme lona con el fiero oso que protagoniza la portada de su último single One by One, dominada por los colores fucsia y violeta. La banda apareció en escena tras una intro pregrabada que sirvió para ir calentando el ambiente antes de desatar toda su energía.

 

Por supuesto, no faltó «One by One», uno de los grandes momentos de su actuación. Un auténtico temazo que nos recordó mucho al sonido más clásico de Judas Priest, con el volumen bien alto pese a algunos pequeños problemas técnicos. Además, acompañaron la interpretación con una divertida performance utilizando unas pesas falsas sobre el escenario, reforzando la imagen de fuerza que transmite el tema.

 

Durante el concierto también repasaron varios cortes de su último trabajo, Blood, Fire, Magic and Steel, como «Indigo Eyes», «Magic and Steel», «Power Force» y «Sanctum». En «Power Force» lograron que el público participara cantando el estribillo, demostrando su facilidad para conectar con la audiencia. Su sonido, profundamente influenciado por el heavy metal de los años 80, quedó aún más patente cuando el vocalista se quitó las gafas en uno de los momentos más celebrados del concierto.

 

La puesta en escena también tuvo algunos detalles curiosos. En «Sanctum», el guitarrista y el bajista intercambiaron sus posiciones sobre el escenario en varias ocasiones, aportando dinamismo al espectáculo y rompiendo la habitual disposición de la banda.

 

Como colofón, se atrevieron con una versión de «Electric Eye» de Judas Priest, un guiño perfecto a una de sus influencias más evidentes y que fue recibida con entusiasmo por el público.

Doro

No importa dónde ni cuándo sea: siempre es un placer ver a Doro, la indiscutible reina del heavy metal. Y, aunque nos visita con frecuencia en España, verla en Inglaterra, frente al siempre más contenido público británico, tenía un aliciente especial.

 

Doro salió al escenario dispuesta a hacer honor al legado de Warlock con un auténtico torbellino de energía. Al frente de su proyecto actual, nos transportó a la época dorada del metal de los años 80, interpretando con maestría composiciones icónicas de discos legendarios como Triumph and Agony y True as Steel, auténticas joyas del metal alemán que han resistido el paso del tiempo.

 

Doro en el Zurbarán Rock

 

La noche arrancó con «Earthshaker Rock», una declaración de intenciones que dejó claro, una vez más, por qué Doro sigue reinando en la escena. Año tras año continúa defendiendo su trono con una pasión y una entrega que parecen inagotables.

 

El repertorio estuvo plagado de himnos inmortales. Sonaron «I Rule the Ruins», «Burning the Witches», «Fight for Rock», en la que el público respondió con entusiasmo acompañando los coros, y «Raise Your Fist», más de lo mismo. Si son todo himnos, no podemos esperar menos. Tampoco faltó «Time for Justice», manteniendo el ritmo de una actuación que apenas dio tregua.

 

Uno de los momentos más emotivos llegó con «Für Immer», interpretada con el acompañamiento de los teclados en una de las baladas más queridas de su repertorio. Poco después, «Fire in The Sky» nos hizo recordar inevitablemente el clásico otro de esos instantes cargados de nostalgia que conectan con la larga trayectoria de la alemana.

 

En «Warriors of the World», Doro desplegó una bandera sobre el escenario, un gesto que terminó de encender a un público que, aunque más reservado que el español, acabó entregándose a la actuación.

 

También hubo espacio para «Breaking the Law», una versión que, aunque personalmente sigo pensando que sobra un poco en su repertorio, en territorio británico resulta casi obligatoria. Al fin y al cabo, estamos en la tierra de Judas Priest y ese himno siempre será recibido como merece.

 

Precisamente, Doro aprovechó para recordar la gira que compartió con Judas Priest en 1986, confesando una vez más la enorme admiración que siempre ha sentido por la banda de Birmingham, de la que nunca ha ocultado ser una auténtica fan.

 

Acompañada por un equipo excepcional, con Johnny Dee a la batería, Bas Maas a la guitarra y Stefan Herkenhoff al bajo, Doro volvió a demostrar que se encuentra en un estado de forma envidiable. Su entrega incansable y el excelente trabajo de la banda aseguraron una noche memorable para todos los amantes del metal que llenaron el recinto.

 

Como broche final llegó el inevitable «All We Are», precedido por una breve introducción con ecos de Metallica que sorprendió al público antes de desatar uno de los momentos más celebrados de toda la actuación. Un cierre perfecto para un concierto que volvió a demostrar que Doro sigue siendo una figura imprescindible del heavy metal y que, en ocasiones, es inevitable pensar que, efectivamente, «cualquier tiempo pasado nos parece mejor».

Virginmarys

Tuvieron la mala suerte estos chicos patrios de experimentar uno de los sustos del festival, y es que nada más arrancar su actuación el sonido se cortó momentáneamente pero afortunadamente se solventó a la velocidad de la luz y como si nada hubiera pasado. Ally Dickaty y Danny Dolan son un dueto muy solvente y su música se nos presenta como una mezcla de estilos que van entre el rock alternativo, el rockabilly, y un homenaje a los 50 y 60 con un guiño en el propio micrófono y una camiseta con un 13 bien grande (rompiendo esquemas) para el batería.

 

Saxon

Se hace raro a día de hoy el poder ver a Saxon como gran cabeza de cartel, pero… sin decenas de miles de personas delante. De verdad que fue un absoluto regalo poder a los de Byfford tan de cerca, pero para ellos mismos era raro… Su líder llegó a decir que tenían el águila preparada, pero que no cabía allí y que en quizá un par de años ya podrían traerla en este festival. Empezaron con “Hell, Fire and Damnation”, y de verdad que la canción parece que va a entrar en los sets futuros. Llevaban dos leones enormes de atrezzo (de piedra) y el “Power & the Glory” fue el primero de los muchos clásicos que iban a caer esa noche.

 

Impresionante el momento en el que recuperan el “Dogs of War”, una de las que sus fans de toda la vida agradecen, y mucho. Grandes Tatler y Scarrat a las guitarras en la maravillosa “And the Bands Played On”, con esos juegos de fraseos constantes. “Madame Guillotine” es correcta, pero no le veo mucho recorrido, al contrario de ese “Sacrifice” (siempre con luces rojas) que siempre cae. No hubo fuego ni un gran despliegue, pero la gracia era estar tan cerca del grupo en un concierto en el que no hubo pogo alguno. Si había hooligans de antaño… estaban sentados detrás en las sillas de camping: totalmente contrario a lo vivido en la Razz de Barcelona hace poco.

 

La batería de Nigel Glocker estaba sobre una tarima y el grupo lleva Marshalls personalizados, todo un lujo que se pueden permitir y que lucieron en “The Eagle Has Landed” (con imágenes de cohetes). Biff nos dio la opción de esta o “Broken Heroes”, pero ya sabes lo que quiere la turba… ¡Lo de siempre! Parlamento largo sobre los añorados 80 y “Motorcycle Man” con los silbidos de rigor. La verdad es que se ha comedido con los años, antes los usaba más. Tatler hizo un solazo en “Heavy metal Thunder”, aderezada por los cañones de humo.

 

El “Dallas 1 PM” con imágenes de Kennedy asesinado es todo un clásico absoluto, y luego, el “Strong Arm of the Law”. Sólidos, perfectos y nunca dan un mal concierto, pues ya tocan de memoria. El momento de chalecos con parches en Inglaterra lo tiene que pedir al público. En España es bombardeado con chalecos desde la primera canción. Se puso uno del público y se marcaron el “Denim and Leather”, otra vez con chorrazos de humo. Presentó a su batería Nigel y optaron por “Wheels of Steel”, que siempre es bienvenida.

 

Recordó entonces que sacaban disco en enero y dio el título en primicia, marcándose luego el “Crusader”, muy ceremonial, y el “Never Surrender”, que no puede faltar a la cita nunca. Espectacular concierto con ese final que vino de la mano de dos de sus mejores canciones: “747 Stranger in the Night” y (cómo no): “Princess of the Night”. Realmente siempre me han parecido sus mejores canciones, y de largo, y verlas para el final siempre es algo que se agradece y mucho. Fuimos muy privilegiados de poder ver a Saxon tan cerca y tan entonados. Pero es que eso no es noticia desde 1981.

 


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