El sold out de Saxon en Barcelona es gloria para la vieja guardia

Saxon

Sala Razzmatazz, Barcelona

24 de abril de 2026

Organiza: Madness Live!

Crónica: Jordi Tàrrega

Fotografía: Irene Kilmister

Llenazo absoluto y legendario para las huestes de Biff Byford, ese hombre que tras dos achaques al corazón sigue comandando la nave de un grupo que es historia viva del rock. Y aunque se me caiga la cara de vergüenza por confesarlo… era la primera vez que les veía en sala y en su propia gira… Las otras 17 veces fueron siempre en festivales. Cuando el tiempo pasa y se van despidiendo los más grandes uno se arrepiente de haber pronunciado en voz alta lo de: ¿Motörhead otra vez? ¿Dio por enésima vez? Y cuando una banda desaparece… matarías por volver a verla. Queda

 

Afortunadamente los Saxon siguen en plena forma y ese fichaje de Brian Tatler a la guitarra (líder de Diamond Head) es un plus que lleva años haciéndoles mejores en una banda que nunca ha dado un concierto malo. Y sí… es que ese es el tema: ¿hay alguna banda que veas 18 veces y flipes en todos sus conciertos? La respuesta es fácil: Saxon. No había teloneros esta vez, hubo problemas de sonido y el incómodo sold out terminó con momentos agresivos en el tramo final, pero… ver a la Razz hasta la bandera y a Saxon encima del escenario te emociona.

 

 

Toca decir que escatimaron dos temas que sí tocaron en su úrlimo concierto en tierras inglesas, pero aquí cayó el telón y el quinteto apareció junto sobre una plataforma y con un telón de fondo con su enorme logo al ritmo de “Hell, Fire and Damnation”. Luces rojas dominantes, gran sonido y una muralla de Marshalls con águilas. Había nuevo disco a presentar, pero la segunda en caer fue “Power and the Glory” y la sala cantó a pleno pulmón. Qué cantidad de hits posee esta gente… Habló Biff con ese “público magnífico” y “Sacrifice” fue la elegida para continuar. Subió a la tarima el jefe y nos regaló un agudo muy logrado.

 

“Madame Guillotine” es un single correcto de su última obra que ya no veremos nunca más sobre las tablas. La gente lanzó sus chalecos a escena y el grupo se los puso para encarar el “Heavy Metal Thunder”. Y es que por temas como este son leyenda. “Dallas 1 P.M.” rememoró el asesinato de Kennedy en un tema oscuro que siempre suele caer. Apagaron las luces y sonó ese fragmento de radio de época con la banda formando junta al borde del escenario. Tocaba ir a por el Wheels of Steel, que cayó en toda su integridad y por orden, pero antes, Biff nos contó las cosas maravillosas que echaba de menos de los 80. “¿Os acordáis de cuando se vendían discos?

 

 

“Motorcycle Man” fue una fiesta con la mayor de las Razz cantando y la guitarrera “Stand Up and Be Counted” fue un lujo para los fans más cafeteros. La gracia de Saxon en directo es cuando no tocan las canciones obvias y van al repertorio más profundo y olvidado… Ya en “747 (Strangers in the Night)” despegamos entre empujones, cervezas derribadas y algarabía colectiva. No hay muchos temazos mejores que este, pero los amplis empezaron a crepitar y el sonido manchó el himno. Luego tocaba el “Wheels of Steel” con entrega al grupo, por parte de alguien del público, del disco en vinilo.

 

Los solos que se dan la vez por parte de Tatler y Doug Scarrat fueron casi perfectos y en “Freeway Mad” empezó la batería de Nigel Glocker para que luego el grupo entrara con clase y muchas agallas. El último tramo de ese disco es menor, pero la banda es mayor y “See the Light Shining” nos confirmó que Nibbs Carter al bajo es todo un seguro de vida. La banda toca de memoria y te hace disfrutar. Y en “Street Fighting Gang” Biff emitió uno de esos silbidos tan característicos que ya no hace tanto como años atrás. Y eso que son otra de las señas de identidad del grupo.

 

 

Poder vivir el “Suzie Hold On” fue una absoluta maravilla y con “Machine Gun” cerraron el disco y pasaron a los hits que todo el mundo anhelaba. Primero el “Denim and Leather”, con otro fan entregando el disco de vinilo en escena. Y atentos que nos dieron una noticia: hay nuevo disco de Saxon para el 22 de enero de 2027. Tocaron el “And the Bands Played on” con esas guitarras magníficas, pero volvió a crepitar el sonido. Muy posiblemente el momentazo de la noche fue el “Crusader”, una de las favoritas del pública y con la ampulosa entrada bajo luces rojas. Espectacular.

 

Como no podía ser de otra manera la princesa de la noche nos dio las buenas noches, pero en el flanco izquierdo hubo barullo, empujones y conatos de pelea. Quererse darte de ostias mientras suena el “Princess of the Night” es realmente triste… Y sí, los llenazos de Razzmatazz son un problema pues no se disfruta el concierto, pero no es cuestión de la productora ni de la sala, es el ayuntamiento el que marca los topes, y quizá tenga que revisarlos. Conciertos tan maravillosos como los de Saxon tienen que poderse vivir con espacio y visibilidad.

 

Deja una respuesta