Hardcore Superstar firma el concierto del festival en la primera jornada del Zurbarán Rock 2026

Overkill, Hardcore Superstar, Masters of Ceremony, Hitten, Fury, Induction, Azrael, Savaged, Eden

Viernes 10 de julio de 2026

Espacio El Plantio, Burgos

Texto: Leather Rose

Fotos: Mar Fuertes Magadaleno

Organiza: Zurbarán Rock

Segunda vez en 9 años que me acerco al Zurbaran Rock de Burgos y la pregunta que me hago ahora mismo sería ¿por qué no tengo reservada esta fecha como obligatoria todos los años? . La respuesta sería porque soy un desgraciado, pero os prometo que no volverá a ocurrir, el 9 y 10 de Julio de 2027 ya está grabado a fuego en mi agenda, además será su X aniversario por lo que no puedo más que darles la enhorabuena de corazón.

 

Con los años han conseguido el galardón del festival gratuito de Heavy Metal má grande del mundo y eso ha sido gracias a la ilusión y constancia con la que la asociación de Heavy Metal de Burgos ha trabajado duro durante estos últimos años, para ofrecernos un evento que es la envidia de todos los que alguna vez hemos querido organizar algún tipo de evento de este género. Sin más dilación pasaré a desgranar lo vivido el finde pasado en la capital mundial de las Morcillas.

 

Llegamos a Burgos el mismo viernes después de comer, perdiéndonos la actuación de Uli Jon Roth del jueves, aunque por lo escuchado hubo gente decepcionada por llevar prácticamente todo grabado menos su guitarra, hace unos años había tocado en Asturias pero con formato banda, así que mejor quedarme con ese recuerdo y así no me arrepiento de haber fallado dicho día.

Azrael

Al llegar al festival se encontraban los granadinos Azrael desgranando su descarga de Heavy metal clásico, con muy buena actitud y buen sonido abrieron el festival dando el pistoletazo de salida a un día que pintaba muy bien. Poco más de 15 minutos pudimos ver de ellos, pero lo visto estaba al nivel de un evento como este.

 

Fury

Los siguientes fueron Fury, venía con ganas de ver a los ingleses porque en disco su potente hard and heavy me había cautivado, venían presentando su nuevo disco Interceptor editado el año pasado del cual cayeron unos cuantos temazos, su cantante Julian Jenkins tiene una voz cojonuda que ya me había enganchado junto al malogrado Phil Campbell y sus bastards sons, al que le complementa a la perfección la voz de Nyah Ifill combinándose perfectamente los dos en directo, dando un plus a las canciones su contraste entre voz masculina y femenina, conviertiendose  en uno de sus mayores atractivos en directo creando unas armonías brutales. La banda suena llena de energía e hizo que se pasara en un suspiro su actuación.

 

Sascha Paeth’s Masters of Ceremony

A continuación venía una de los grupos más esperados del día que sería el proyecto de metal mas ecléctico de Sascha Paeth´s, Masters of Ceremony, mezclando power metal con metal moderno, alternativo e incluso sinfónico. El señor Sacha fue el gran protagonista del festival ya que se haría triplete entre los dos últimos días cautivándome en todas sus propuestas, pero lo que realmente me cautivó del grupo fue su vocalista, la cantante americana Adrienne Cowan, la voz más espectacular de todo el festival, pasando de guturales acojonantes a agudos limpios imposibles, dio toda una masterclass de canto a todos los que pensamos que lo hacemos bien en directo.

 

Fue magnífico y mi más sincera admiración para esta chica que a partir de ahora seguro que no perderé la pista en cualquiera de sus proyectos futuros. El repertorio estuvo basado en su único disco de estudio y sonaron muy gordos y potentes en directo, esperemos que el proyecto tenga continuidad.

Eden

A una hora perfecta empezaban mis paisanos de Eden, uno de los ganadores del concurso de bandas que organizó la asociación para tocar en el evento, la verdad que es de agradecer que pongan a este tipo de bandas a una hora como son las 20:00 porque así tienen delante una gran audiencia para que la gente los descubra, normalmente en otro tipo de festivales usan este tipo de bandas para abrir el festival y cumplir el expediente de apoyo a la música local, pero aquí dan una oportunidad de verdad ante una gran audiencia para demostrar lo que vales, eso les honra y demuestra que de verdad apuestan por el producto autóctono.

 

A Eden los he visto unas cuantas veces por ser una banda formada en Asturias, pero su nuevo cantante Dini tiene un control de la voz cojonudo y ayuda mucho con su actitud a su faceta de directo, estuvieron a un nivel top y para dieron uno de los mejores conciertos de su carrera que ya es decir. Enhorabuena desde aquí y que esto os sirva para seguir creciendo.

Hardcore Superstar

Llegó el momento de la banda más esperada del festival para mí: los suecos Hardcore Superstar. Llevaban tiempo sin dejarse caer por aquí y no los veía desde su última visita a Gijón, hace ya unos cuantos años. Tenía miedo de que hubieran bajado el nivel, pero desde el primer momento en que salieron al escenario quedó claro que lo siguen teniendo.

 

 

Jocke Berg sigue conservando su particular timbre sleazy y su energía característica. La base rítmica clásica, con Martin Sandvik al bajo y Magnus «Adde» Andreasson a la batería, continúa aportando una consistencia arrolladora a la banda, mientras que el guitarrista Thomas Silver ya es un miembro de pleno derecho después de más de quince años al servicio del grupo.

 

El repertorio me encantó, tirando más de su primera etapa, mucho más rockera, con temas del homónimo Hardcore Superstar y de Split Your Lip, que para mí son sus discos más sleazys. De hecho, sus trabajos más heavys acaban por aburrirme. No esperaba volver a escuchar en directo canciones como «Someone Special» o «Liberation», y realmente la gente agradeció esa vuelta a las raíces. Después llegaron clásicos incontestables como «Sadistic Girls», «Last Call for Alcohol», «Wild Boys» o «We Don’t Celebrate Sundays», con los que la fiesta estaba garantizada y terminaron metiéndose al público en el bolsillo. Para mí, el concierto del festival. ¡¡Que vuelvan ya!!

 

Savaged

Después de semejante descarga, le tocaba el turno a los patrios Savaged. Sin embargo, al igual que antes comentaba que hay que dar oportunidades a las bandas nacionales en buenos horarios, precisamente a ellos no les benefició tener que salir justo después del auténtico recital que acababan de ofrecer Hardcore Superstar.

 

La banda sonó bien y tiene temas que enganchan, pero las comparaciones son odiosas y no fueron capaces de mantener el subidón de adrenalina que habían dejado los suecos. La verdad es que no los conocía y no me disgustaron, pero su propuesta de heavy metal clásico me pareció un tanto repetitiva. Aun así, creo que en otro momento, sin la inevitable comparación con el resto del cartel, los habría disfrutado mucho más. Lo cierto es que lo hicieron bien y sonaron compactos. Espero poder verlos en otra ocasión más propicia y comprobar cómo defienden un concierto siendo los verdaderos protagonistas de la noche.

Overkill

Llegaba el turno de unos pesos pesados del thrash metal como Overkill, y estaba claro que no podían defraudar. Más de cuarenta años de carrera dan para mucho y, pese a haberlos visto ya en alguna que otra ocasión, el concierto del Zurbarán Rock posiblemente haya sido el que más me ha llenado.

 

De la formación original ya solo permanecen dos miembros: su bajista D.D. Verni y su cantante Bobby «Blitz» Ellsworth. Sobre todo este último siempre me ha gustado porque su voz no es la típica del thrash, sino que posee unos registros mucho más heavys que la hacen totalmente inconfundible.

 

 

Actitud les sobra y sonaron como una auténtica apisonadora. Hicieron un repaso a buena parte de una discografía tan extensa como brillante, sin olvidarse tampoco de sus últimos trabajos, que mantienen un nivel altísimo. Cerraron el primer bis con «Elimination» y recuperaron «In Union We Stand», de su ya lejano álbum de debut, para terminar con la clásica versión de «Fuck You», de The Subhumans, con toda la gente completamente rendida a sus pies.

 

Quedaban todavía dos grupos por actuar: Hitten e Induction, encargados de poner el broche final al festival. Pero, si me lo permitís, voy a ceder el testigo para que os lo cuente mi hermano bandanal, Mr. Txema Bustillo, que vino conmigo al festival y ya ha firmado crónicas para alguna que otra web de renombre.

 

 

Y es que, siendo totalmente sincero, a esas horas de la noche los efluvios etílicos empezaron a hacer mella. Después de pasar todo el día bebiendo cerveza para combatir el calor asfixiante que hacía, mis condiciones físicas y mentales ya no eran precisamente las idóneas para valorar con justicia las últimas actuaciones.

 

De hecho, no lo había comentado antes, pero este ha sido el primer festival de cierto renombre al que asisto en el que los precios de la bebida eran totalmente razonables. Los cachis costaban prácticamente la mitad que en la mayoría de festivales del país y, además, te regalaban un práctico artilugio para llevar el vaso colgado al cuello. ¿Se puede pedir más? Normal que el viernes acabara como acabó.

 

¿Son capaces de hacerlo mejor en el Zurbarán Rock? ¡¡¡Imposible!!!

 

Hitten

Gracias, mi alabado brother bandana… Pues, como bien dice Leather Rose, llegó un momento álgido de tan ansiado y magnífico festival que nos estábamos metiendo entre gaznate y esófago con mi tan esperada degustación de Hitten, una de mis bandas favoritas del último lustro.

 

Era la cuarta vez que me cruzaba con Hitten y, de nuevo, son una deliciosa experiencia audiovisual en directo. Atesoran una exuberante trayectoria y salieron a demostrarlo abriendo con «While Passion Lasts», de su último álbum While Passion Lasts, cuya portada presidía el escenario y encajaba fabulosamente con la puesta en escena.

 

 

Sin tregua alguna enlazaron a la perfección con «Mr. Know It All», un auténtico rompecuellos que desató el caos en las primeras filas, abarrotadas de fieles. Alexx Panza lleva las riendas con un registro vocal de Champions League, pero sus escuderos, Johnny y Dani, a las seis cuerdas, derrochan brillantez y calidad entre solos, riffs y muchísimo carisma.

 

«Blood From a Stone», «Hard Intentions», que fue explosiva y ejecutada con una brutalidad tremenda gracias a su machacón estribillo, seguida de «Twist of Fate» (un disco que hay que tener sí o sí), me dejaron completamente saciado hasta llegar a mi tan esperada «Something to Hide», una de esas canciones preciosas del hard melódico más molón. «Eyes Never Lies», que sonó cristalina, y «Hold Up the Night», donde Alexx saca todas sus garras, fueron la antesala del gran himno de despedida: la espectacular «In the Heat of the Night», donde la pirotecnia se desbordó y Burgos coreó cada verso en una comunión absoluta con la banda. Simplemente, gracias infinitas de nuevo, Hitten.

 

Induction

Apenas hubo diez minutos para respirar y nos desplazamos unos metros para contemplar a una de esas bandas desconocidas para algunos o poco controladas por otros, pero que tenían el aliciente de contar con Tim Hansen, hijo del gran Kai Hansen, como guitarrista. Con mi brother bandana ya fuera de sí y a punto de que le salieran branquias por semejante mojadura cervecera, me dispuse a catar con calma a Induction. Desde los primeros ataques de power metal me convencieron de menos a más.

 

Ya no soy tan power como antaño en esta etapa de mi vida, pero la soberbia voz de Gabriele Gozzi me cautivó y me transportó a finales de los noventa, cuando el power metal y todos sus derivados reinaban en Europa. «Dark Temptation», «I’m Alive» y «Born From Fire» fueron algunos de los temas que pude retener pese a mi desconocimiento de su discografía —que, sin duda, después de hoy pienso explorar con detenimiento—. A pesar de un sonido algo atronador, la descarga fue demoledora.

 

 

«Love Kills» era lo único que conocía de ellos por vídeo y, para mi suerte, ocupaba un lugar importante en su setlist. Tim Hansen, ataviado con un look peculiar y bastante alejado de la simpatía natural de su padre, arrancaba notas maravillosas de su guitarra. Sin embargo, la labor del otro guitarrista, desbordando quilates con unos solos vertiginosos y precisos y luciendo una espectacular cabellera ochentera, no dejaba de recordarme estética y físicamente a mi eterno e idolatrado Steve Grimmett, de Grim Reaper, algo que me produjo una enorme admiración.

 

La gente respetaba, coreaba y se divertía porque Induction no dio tregua ni un solo momento durante todo su set. Son la caña porque hacen muy bien lo suyo: power metal sinfónico de muchísima calidad, y punto.

 

Así que quedan apuntados para volver a verlos, ojalá muy pronto… y, si es posible, con un horario todavía mejor.

 


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