Geoff Tate
Viernes 19 junio de 2026
Sala Custom, Sevilla
Texto: Casto Mschenker
Fotos: Javier Barrera (cedidas por nuestros compañeros Esquirlas del Metal)
Sala Custom (Sevilla) – 19 de junio de 2026
Organiza: Etin Productions
Hay discos que marcan una época y hay artistas que terminan convirtiéndose en custodios de su propio legado. Geoff Tate pertenece a esa reducida categoría. El pasado 19 de junio, la Sala Custom de Sevilla acogió una de esas citas que trascienden el concepto habitual de concierto para convertirse en una celebración colectiva alrededor de una obra fundamental del metal progresivo: Operation: Mindcrime.
A pesar de las elevadas temperaturas que acompañaron la jornada en la capital andaluza, cientos de aficionados procedentes de distintos puntos de Andalucía respondieron a la llamada. La sensación general antes de abrirse las puertas mezclaba ilusión y curiosidad. No era para menos. Interpretar íntegramente un álbum tan exigente vocal e instrumentalmente como Operation: Mindcrime sigue siendo un desafío incluso para músicos en plenitud física. Tate, que ya ha superado ampliamente la barrera de los sesenta años, tenía por delante la oportunidad de demostrar que todavía conserva la esencia que lo convirtió en una de las voces más reconocibles del género.
James Keegan
La velada comenzó con la actuación del joven irlandés James Keegan. Armado únicamente con una guitarra acústica y una notable personalidad interpretativa, el músico de Cork aprovechó al máximo su breve aparición. Su propuesta, basada en la sencillez y la honestidad, encontró rápidamente la complicidad de un público que pasó del lógico desconcierto inicial a premiar cada canción con un cálido aplauso.
Ogma
A continuación llegó el turno de Ogma, formación Irlandesa que se encargó de elevar considerablemente la intensidad de la noche. Su combinación de hard rock clásico, energía escénica y guiños al rock setentero funcionó a la perfección ante una audiencia cada vez más entregada. El grupo ofreció una actuación vibrante en la que destacaron especialmente sus revisiones de “Jailbreak”, de Thin Lizzy, y “All Right Now”, inmortalizada por Free. Más allá de la calidad de su repertorio, resultó admirable comprobar cómo gran parte de sus integrantes regresarían minutos después al escenario formando parte de la banda que acompañaría a Geoff Tate durante el resto del espectáculo.
Geoff Tate
Con la sala completamente expectante, las primeras notas de “I Remember Now” anunciaron el comienzo del momento más esperado de la noche. La transición hacia “Anarchy X” sirvió de introducción perfecta para la aparición de Geoff Tate, recibido con una ovación inmediata por parte de los asistentes.
Desde los primeros compases de “Revolution Calling” quedó claro que el cantante estadounidense sigue conservando gran parte de las cualidades que lo hicieron uno de los vocalistas más potentes de los 80s. Evidentemente, el paso del tiempo ha suavizado algunas aristas de su registro, pero su timbre continúa siendo reconocible al instante y su capacidad para interpretar cada canción con intensidad dramática permanece intacta.
Respaldado por una banda extremadamente sólida, Tate ofreció una interpretación convincente de la obra completa. Los guitarristas James Brown y DJ O’Sullivan reprodujeron con precisión los complejos arreglos del álbum original, mientras que Jimmy Wynen y Michele Panepinto sostuvieron una base rítmica impecable durante toda la actuación.
Mención especial merece Clodagh McCarthy. La multiinstrumentista no solo aportó los matices de teclado imprescindibles para recrear la atmósfera del disco, sino que además asumió el papel de Sister Mary con una presencia escénica sobresaliente. Su participación en “Suite Sister Mary” fue uno de los momentos más celebrados de la noche, contribuyendo decisivamente a mantener el carácter teatral que siempre ha distinguido a Operation: Mindcrime.
A medida que avanzaba el repertorio, canciones como “Spreading the Disease”, “The Mission”, “Needle Lies”, “Breaking the Silence” o “I Don’t Believe in Love” fueron desatando una respuesta cada vez más apasionada entre el público. El recorrido por la historia conceptual de Nikki y el Siniestro Dr. X alcanzó su desenlace con una extraordinaria interpretación de “Eyes of a Stranger”, recibida como uno de los grandes momentos del concierto.
Tras completar el álbum, la noche aún guardaba varias sorpresas. Tate aprovechó la segunda parte del espectáculo para rescatar material menos habitual de su trayectoria reciente, incluyendo composiciones como la bellísima “The Answer”, una de las joyas de ese incomprendido y místico álbum de 1994 que fue Promised Land. A los fans “menos normativos” nos duele no disfrutar nada de Rage for Order, el disco más infravalorado de la etapa ochentera de Queensryche. Cabe añadir que ese álbum previo a los dos más vendidos de la banda tiene una atmósfera muy particular: es un disco frío, muy tecnológico, con muchos sintetizadores, arreglos de producción de la época muy complejos y una estética casi cyberpunk. Meter temas sueltos de ese trabajo rompería la fluidez sónica que se crea al enlazar el metal progresivo de Mindcrime con el rock de estadios de Empire y la mística orgánica de Promised Land. No obstante, todos queríamos haber disfrutado de la historia sobre amores ocultos narrada en “Walk in the Shadows” que abría aquel álbum de 1986.
Sin embargo, la emoción colectiva alcanzó su punto máximo cuando llegaron los clásicos de la etapa Empire, triple disco de Platino y doble nominación a los Grammy en 1992.
La poderosa “Empire” y la imprescindible “Jet City Woman” fueron coreadas de principio a fin por una sala completamente entregada. Poco después, “Silent Lucidity” aportó el instante más emotivo de la velada. Cabe destacar que pese a no ganar el Grammy, unos meses antes en el final del verano de 1991 se coronaron en los premios de MTV (VMA), donde ganó el codiciado premio Viewers’ Choice elegido por el público y, precisamente, transformó el ambiente de la Custom, generando uno de esos silencios respetuosos que solo se producen cuando una canción conecta con varias generaciones al mismo tiempo.
Para la despedida definitiva, Geoff Tate optó por viajar hacia los primeros años de Queensrÿche. “Take Hold of the Flame” que preparó el terreno para una explosiva “Queen of the Reich”, auténtico ejercicio de resistencia tanto para la banda como para un público que respondió entonando cada verso poniendo la voz hasta dónde cada uno pudo llegar.
Una vez encendidas las luces, la sensación predominante era de satisfacción absoluta. Geoff Tate no solo reivindicó la vigencia de una obra imprescindible para entender el metal progresivo, sino que confirmó que todavía posee la capacidad de emocionar y conectar con la audiencia décadas después de haber grabado aquellas canciones.
Sevilla fue testigo de una noche construida sobre el talento, la experiencia y el respeto por un legado que sigue resistiendo el paso del tiempo. Una actuación que, sin duda, permanecerá entre los recuerdos más destacados de la agenda rockera andaluza de 2026.
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