Dani Martín
Palau Sant Jordi (Barcelona)
25 de abril de 2026
Organiza: TheProject
Por Irene Kilmister.
“25 p*tos años” pueden parecerte nada o toda una vida. Y creo que para gran parte del público que llenó hasta el sold out el Palau Sant Jordi para ver a Dani Matín anoche, te responderían que la segunda; toda una vida en la que las canciones que iban a sonar marcaron grandes momentos, personas y miles de lugares. Para mí fue un viaje donde pude ver a mis amigas del pueblo, a mis compañeras del colegio, a mi prima y una habitación decorada con miles de posters por todos los rincones.

Dani venía a Barcelona después de sus 10 fechas llenando el Movistar Arena de Madrid, y de su paso por Londres y París (entre otras), con una maleta cargada de recuerdos y llena de nostalgia para hacernos un extenso repaso de toda su carrera. Un concierto que duró unas 2h y que abrió con «Zapatillas», ese icónico tema de El Canto del Loco, donde la rebeldía de la banda y sus artistas ya se hacía palpable.
La siguiente en sonar fue «Volverá», y contaron con un invitado de lujo, Oli Gutiérrez, hijo de Rulo, que con tan solo ocho años mostraba una actitud rockera digna de una vieja leyenda. Seguimos en esta primera parte con la vista puesta en la época de El Canto del Loco con “Desaparece», «Vuelve”, “Besos”, la balada “Tal como eres” y las muy coreadas “A contracorriente” y “Son sueños”.

De una época más actual del artista en solitario también hubo un buen número de temas como “Cero”. “Emocional”, “No, no Vuelve” o “Carpe Diem”, entre otras tantas que gobernaron la parte central del show, con Dani dejándose la piel en el escenario y el público dejándose la voz y el alma desde abajo.
Todo esto iba acompañado por una puesta de escena donde los telones traseros se sucedían uno tras otro, cambiando acorde con los temas, las pantallas que mostraban a la banda se animaban con las letras de las canciones o efectos acordes a las mismas y el fuego calentaba a las primeras filas desde el escenario. Aunque claro, que el broche de oro lo ponían los hinchables de las zapatillas y la peineta que coronaron el escenario gran parte del show.
Dentro de toda esta secuencia de temas maravillosos que la gente no paró de cantar, hubo dos puntos clave que terminaron de conquistar a las 18k personas que allí nos encontrábamos. El primero llega cuando dos chicos del público con pancartas que pedían subir a actuar esa noche, finalmente pudieron cumplir su sueño e interpretaron “Foto en ByN” con la banda. Bien es cierto que Jordi y Carlos (así se llamaban los chicos) son reincidentes ya, aunque eso no deja de lado ese punto de humildad por parte del artista, cediendo su espacio en un día como ese, a gente que aún está empezando.

El segundo con “La Suerte de mi vida” cantada desde el centro de la pista, rodeados, tanto Dani como sus dos guitarristas (Roberto Lavella y Paco Salazar), de su público. Un momento emotivo y que la gente que lo tuvo a menos de un metro de distancia no olvidará jamás, estoy segura. En ese momento fueron el cuarteto de cuerdas los encargados de llenar el escenario.
Entre bromas, discursos y un Dani Martín que se mostró puro y se abrió en canal ante Barcelona, hablando de sus raíces y de sus sueños, iban sonando “La Madre de José”, “Nada volverá a ser como antes”, “La suerte de mi vida”; y el combo perfecto de “Peter Pan”, “El Último Día De Nuestras Vidas” e “Insoportable” ponían punto final a una noche que nos trasladó a toda una generación a una época donde pensar en alquiler o estabilidad laboral estaba muy lejos, pero cantarle a nuestro amigo Jose lo buena que estaba su madre, rockear en zapatillas y abrazar la foto de tu crush mientras cantabas desde el alma que en esta vida ya no querías otros besos, eran la orden del día.
No quiero dejar aquí la crónica sin hablar de la gran banda que acompaña a Dani, un equipo que funciona a las mil maravillas y con una profesionalidad enorme entre los que se encuentran Paco Salazar y Roberto Lavella a las guitarras, Cristina Méndez a la guitarra española y los coros, Jairo Ubiaño a la batería, Carlos Bueno al bajo y los coros, el teclista Iñaki García y Luli Martin a los sintes. Además del cuarteto de cuerdas “Las cuerdas” como los llama el propio Dani. Siempre es un gusto poder disfrutar de la mejor música y ver a los mejores músicos haciéndola.

Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.












