Mind Traveler, The Bering, Ms. Missery, Razers, Withering the Core, Astter y Rise of the ShadowsBanda invitada: Legion D.C.
Fecha: 6 de junio de 2025
Lugar: Sala Estraperlo, Badalona (Barcelona)
Organiza: Wacken Metal Battle Spain
La final del Wacken es siempre un evento para enmarcar en el calendario, el momento en el que la flor y nata de la escena nacional luchan por el privilegio de representar a España en el Wacken Open Air, la tierra sagrada del metal. En esta ocasión tuve el honor de disfrutar del evento ya no solo como periodista, sino como parte del jurado, habiendo de enfrentarme a la faraónica tarea de elegir a un ganador de entre ocho candidatos del más alto nivel.
Hay una escena de Ratatouille que cruza constantemente mi cabeza cada vez que como periodista he de sentarme ante el ordenador, ya sea para escribir sobre la actuación o para comentar el último lanzamiento de un grupo. En muchos sentidos el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco porqué gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo y a sí mismos a nuestro criterio. Es fácil de escribir y divertido de leer una crítica negativa o sarcástica, pero a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura.
Mind Traveler
Nunca es fácil ser la primera banda en un concurso. Desembarcar en la primera oleada implica enfrentarse a una sala fría y en ir a ciegas respecto al resto de shows de la noche, pero también una oportunidad de dejar los estándares por las nubes, algo que los extremeños lograron con creces.
Su concierto bailó un 80% en un brutal campo de batalla y un 20% en una dimensión de calma épica, es que precedería a la salida de un gladiador al Coliseo. Su ejecución fue milimétrica, su actitud cercana, agradecida y profesional, y logró hacer sonreír y moverse a toda la Estraperlo.
Ms. Missery
Los vascos apaprecieron tras 40 minutos de caña como los hijos bastardos de Pearl Jam y Pantera, atrapando la sala en una propuesta muy única que supo capturar la atención de todo el respetable.
The Bering
Los siguientes en saltar sobre las tablas fueron los locales The Bering, que supieron jugar bien esa baza logrando muchas reacciones del público, ojo, no solo porqué estuvieran sus colegas, sino porqué supieron desgranar un show intenso y divertido.
Contar con apenas 20 minutos de setlist hace que la eficiencia sobre las tablas haya de ser quirúrgica, algo que supieron traducir en una ejecución enérgica y con mucha actividad sobre el escenario. Lograron acabar hasta con un wall of death, culminando por todo lo alto una actuación muy eléctrica.
Sus pesados riffs lograron poner a moverse varias cabezas por toda la pista, desgranando una atmósfera contemplativa y atrapante. Sacaron galones sobre las tablas, luciendo un saber hacer muy notable, demostrando que tan importante vivir la música como lo es saber tocarla con tu instrumento. Pese a su engañosa tranquilidad, recibieron muy buena energía del respetable, y para el final de su show todo el mundo estaba activado y con ganas de más música. ¿La única pega? Deberían mantener al cantante alejado de las barras a toda costa.
Razers
Las catalanas fueron de lejos el grupo que más se benefició de jugar en casa, logrando que la energía de su público elevara su actuación. Aunque tengo un sesgo claro hacia el heavy metal clásico, capitalizaron un estilo que como asistente te anima a ponerte a cantar o a corear las melodías de guitarra.
Toda esa fuerza hizo que en el escenario hubiera más actividad que en un box de crossfit, sin mermar en el proceso la ejecución de su música. Por unos instantes el escenario nos llevó a los ‘80, trayendo reminiscencias de otra forma de hacer música que supo conmover y convencer.
Withering the Core
Bastaba un vistazo al escenario para darse cuenta de que los granadinos iban a optar por una apuesta muy teatral y cautivadora, saliendo a la escena con atuendos muy llamativos e iniciando su show con un orbe brillante en las manos del cantante.
Pudiendo limitarse a atrapar con su imagen, sacaron adelante una de las interacciones con el público más intensas, pasando desde escapadas a la pista a lograr poner al respetable a dar palmas. Armaron una fiesta increíble sobre el escenario, derrochando una felicidad y unas ganas apabullantes que les permitió culminar un show muy completo.
Astter
Si algo lograron los granadinos desde el minuto 1 fue convertir al público en parte de su música, siendo de los más solventes a la hora de poner a cantar hasta al apuntador. La tralla despiadada se equilibraba muy bien con secciones limpias más melódicas, jugando hábilmente entre dos intensidades para darle muchos matices a su show.
Su energía fue muy necesaria ya entradas altas horas de la noche, ejecutando con precisión su propuesta y sabiendo enfocar muy bien sus 20 minutos sobre un escenario que por momentos se les sentía muy pequeño.
Rise of the Shadows
No tengo claro si es peor ser la primera o la última banda, pero sea como fuere, tales inquietudes parecieron no atravesar la mente de Rise of the Shadows, que sacudieron los cimientos de la Estraperlo con una propuesta brutal e inclemente.
Pese al caos aparente de descargar tanta tralla, su ejecución fue quirúrgica más allá de los instrumentos, plantándose sobre las tablas con una presencia que derrochaba profesionalidad por todos los poros, desde la forma en la que se movían hasta cómo interactuaron con el público. En lo personal, lograron que un metal paco como yo sonriera de oreja a oreja con una propuesta que resultó tan brutal como comedida.
Legion D.C. y veredicto
La banda invitada para cerrar la velada fue nada más y nada menos que Legion D.C., muy queridos por estos lares, pero lamentablemente me perdí gran parte de su actuación por encontrarme deliberando con el resto de jueces.
Ojo, la forma de puntuación está definida con claridad y responde a requisitos casi periciales, por lo que tuvimos que asegurarnos de que habíamos sumado bien todos los puntos y que nuestros sesgos no entorpecieran una decisión que ante todo debía ser objetiva. Las opiniones fueron de lo más variopintas, enriquecedoras al extremo habida a cuenta el nivel de criterio de aquellos que me acompañaban en mi importante misión. Cada uno tenía un favorito, pero el análisis objetivo nos hizo orbitar hacia unos pocos nombres que se manifestaron en los puntajes más altos de la noche.
¿Fue mi favorito el ganador? Me llevaré ese secreto a la tumba. ¿Fui injusto o inclemente? Puedo afirmar de todo corazón que no. Al final del día, el valor es subjetivo, y me habría gustado ver a Black Sabbath, Iron Maiden y Metallica compitiendo en su prime a la espera de que un veredicto decida quiénes son los mejores. ¿Una tarea imposible? Probablemente, pero hice lo que pude, y al final no podría estar más satisfecho con cómo operó el jurado y de cómo se gestionó la decisión.
Pese a la intensa deliberación, pude disfrutar de los últimos coletazos de Legion D.C., que tuvieron la nada fácil tarea de levantar a una sala que estaba extraordinariamente cansada. No solo habían habido ocho actuaciones antes que la suya, sino que además hubo un retraso considerable en los cambios entre las bandas, que por momentos duraron más que los propios conciertos, haciendo que la finalización del evento ocurriera una hora y media más tarde de lo previsto.
Pese a todo, lograron poner a la gente a hacer pogos y a celebrarlos como si fueran la primera banda de la noche, y aunque los nervios por el veredicto podían sentirse en el aire, se me ocurren pocas formas mejores de esperar un resultado que disfrutando de un concierto de tanto nivel.
Finalmente llegó el momento, y la organización nos subió al escenario para presentarnos antes del anuncio. Poder mirar a los ojos a las bandas fue una de esas experiencias que te revuelven el estómago y te ponen los nervios a flor de piel; todas expectantes, todas deseosas de ser las representantes de España, años de disciplina, entrega y sacrificios expuestos a una decisión que puede cambiarlo todo.
Sin más dilación se anunció que los ganadores habían sido Rise of Shadows, que estallaron en gritos de júbilo, siendo acogidos también por las felicitaciones y los mejores deseos del resto de bandas, que en todo momento se comportaron con una deportividad encomiable. Hubo alegría, hubo lágrimas, hubo abrazos y todo lo que habría cabido esperar de tamaña ocasión. Desde aquí no puedo sino desear la mayor de las suertes a Rise of Shadows, que sin duda harán un gran papel en Alemania.
Y así concluyó la final de la batalla de bandas del Wacken, un evento que por primera vez pude disfrutar desde sus entrañas y que supuso una experiencia increíble y enriquecedora. No puedo sino agradecer a la organización por la oportunidad, así como felicitarles por el incansable trabajo que hacen un año tras otro para sacar adelante tamaño evento.
¡Nos vemos el año que viene!
