Cine Rockero: «Ven y mira» (1985)

Ven y mira

Director: Elem Klímov 

Puedes verla en: Filmin

Año: 1985

 En los tiempos que vivimos hay miles de cosas que se superan y avanzan, pero nuestra naturaleza y ese ser animal que llevamos dentro es inherente a todo avance tecnológico. Y es que la maldad y el abuso han sido retratados una y centenares de veces en el séptimo arte, pero el visionado de “Ven y mira” es, posiblemente, el retrato más incómodo y crudo de lo bajo que puede llegar la especie humana cuando toma el poder y puede hacer y deshacer a su antojo.

 

A Klíomov le encomendaron en 1985 que hiciese un film para conmemorar los 40 años de la victoria soviética sobre la invasión nazi en Bielorrusia, y no esperes el arte hecho cine de un Andrei Tarkovsky, sino sus vivencias dramáticas en los terrenos ocupados durante la infancia del director. Perturbador es poco… Lo que el cineasta se proponía era contar unos hechos, pero el resultado trascendió todo lo que se podía esperar, consiguiendo uno de los alegatos antibelicistas mas increíbles jamás expuestos ante cámara. No es el “Saló” de Passolini, basada en el Marqués de Sade, esto es más profundo, y sin buscar lo explícito, y justo eso lo hace más perturbador.

 

En “Ven y mira” encontramos a un niño de 13 años que encuentra un rifle antes de que los nazis entren en sus tierras, y ese pequeño logro, hace que forme parte de los partisanos que intentan frenar el avance nazi en el Norte europeo. Nada más empezar, su madre le pide al niño que sea un hombre y que coja un hacha y que la mate junto a sus dos hermanas, porque eso será mucho más benévolo de lo que harán los alemanes cuando irrumpan en su aldea. El tránsito de Flyora de niño a hombre es demoledor, y al final de la cinta ves que ese niño, con su infancia robada, es un viejo que sólo piensa en vengarse.

 

La violencia sexual no es explícita, y no hace falta, pero el director retrata la bajeza humana hasta unos límites que duelen. Niños soldados, niñas trofeo sexual y la maldad hecha carne, hacen de una obra fílmica que debería ser obligada en todas las escuelas. Cuando los niños oyen los gritos, piensan que son alaridos de castores a los que han roto sus presas, pero es su familia masacrada junto a su pueblo. Los momentos en que se oye el batir de alas de las moscas anticipan el horror… la película es sencillamente una obra maestra, presentando una incomodidad que duele y hay escenas que han pasado a la historia.

 

También hay muchas frases pronunciadas por los protagonistas que son de un dolor infinito. Los actos atroces de los nazis en ese final de metraje te resumen lo que el ser humano puede realizar teniendo el poder absoluto. No estamos hablando (sólo) de la barbarie nazi, estamos aquí exponiendo lo que pasa en todas las guerras del mundo habidas y por haber, pues el mal y el poder, nos llevan a eso mismo. “Ven y mira” es un retrato de lo peor del ser humano y de lo que es una guerra.

 

 

“Ven y mira” era un alegato a lo que sucedió: 635 bielorrusas aldeas fueron masacradas de una forma inconcebible, pero lo que duele no es pensar que eso fue el pasado, es que lo que nos muestra, es lo que pasará en cada guerra, y los niños, crecerán con el odio por bandera. Y cuando el niño protagonista saca un bidón de gasolina para quemarlos a todos, lo puedes entender, y es cuando todo ha naufragado.

 

Deja una respuesta