El corazón del guerrero
Director: Daniel Monzón
Año: 2000
“El corazón del guerrero” es de las peores películas españolas de culto que he visto, pero nunca nada superará a “Tuno negro”, eso… es que es crema. Me apetecía recuperar ese título noventero (técnicamente es del 2000) y en el que muy pocas cosas funcionan. Era la ópera prima del director balear Daniel Monzón que posteriormente hizo obras maestras como “Celda 211”, la cual me parece magistral. Pero hoy toca indagar en una película que es infumable, se mire por donde se mire. Y a pesar de todo, me sigue pareciendo alucinante que Monzón tomara unos riesgos tales y filmara un film de este tipo.
Cuando uno piensa en una película de espada y brujería espera ver aventuras y luchas, pero todo eso escasea más allá de un prometedor inicio y de unos efectos especiales que han envejecido muy mal. Beldar (Joel Joan) y Sonja (Neus Asensi) son dos ladrones que consiguen una joya que está maldita en un universo paralelo, pero en el fondo todo es un juego de rol al que juega el actor Fernando Ramallo en Madrid con sus amigos. Los roleros tienen posters de Blind Guardian en la habitación, hay Cónans en figuras y toda la imaginería de esa época está presente, pero ni los actores ni el guion llegan a ser creíbles.
Es todo como si Monzón quisiera hacer muchas cosas a la vez, y todo se atraganta. Cuesta llevarle el pulso a todo y no perderse, a la vez que salpica lo que ocurre con cameos de gente de moda en la época. Están los reporteros de Caiga quién Caiga, Hilario Pino de los telediarios de la época, Santiago Segura haciendo de Carlos Jesús en un sinsentido sin pies ni cabeza y el siempre simpático y ya fallecido Javier Aller comiendo ratas en el metro de Madrid. Todo se pasa de frenada y los cambios de un universo a otro son especialmente random.
El director arriesga muchísimo e intenta hacer un cine de aventuras con un plantel patrio que debutaba en este género fantástico. A Asensi le toca hacer el papel que ha hecho toda su vida, pero ni Joel Joan ni especialmente Fernando Ramallo son creíbles. Y el desastroso final en el que aparece un grupo político de por medio, con concierto incluido es que te llega a desesperar, porque, a todo esto, el film es largo y se hace muy, muy largo. Pero curiosamente en su día llegó a tener algún premio allende de nuestras fronteras. Muy generoso me parece que el director llegase a estar nominado al Goya de mejor actor novel…
Soy de esos a los que le apetece ver aquellas películas que no vio en su día, y estoy seguro que si la viera en el cine en ese ya lejano 2000, saldría, no alucinando, pero sí feliz de ver que en España alguien se atrevía a hacer una película así. Y es que, en el fondo, lo más aplaudible y loable de “El corazón del guerrero” es que un director que debutaba agarrara la espada y se atrevieses a rodar algo tan complicado como es este género. En menudo jardín se metió… Afortunadamente, años más tarde, nos ha legado películas impresionantes.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
