Fireball Ministry – The Second Great Awakening (Reedición)

75/100 

22 de mayo de 2026

Ripple Music

Se reedita el segundo trabajo de Fireball Ministry de 2003, una interesantísima agrupación stoner de Los Ángeles que contó con la participación de un productor tan reputado como Nick Raskulinecz y con un portadón a manos del dibujante de cómics Dan Brebreton. En su día el disco lo sacó Nuclear Blast, pero ahora lo edita Ripple Music. Y la gracia de todo es que os podemos brindar la reseña que les hice en la época:

 

Tras un par de discos editados bajo pequeñas discográficas Fireball Ministry han dado el paso que les acercará a un público mayor: el fichaje por Nuclear Blast. Si el sonido stoner ha sido hasta ahora (para muchos) sinónimo de aburrimiento o la base del nu-metal para rapear encima, grupos como Fireball Ministry o Red Aim han sabido sacarle jugo y proponer algo más que meras copias de los primeros discos de Black Sabbath.

 

Este cuarteto americano de chicos y chicas no esconden su amor por los primerizos trabajos de la banda de Iommi, Osbourne, Ward y Butler, pero consiguen, a base de una cruda producción y unos buenos coros, el no sonar excesivamente monótonos y repetitivos, algo ciertamente difícil en el estilo.

 

No llegan a niveles de densidad aplastante de sus compatriotas Fu Manchu pero tampoco se salen por la tangente del estilo como unos Red Aim. “Flatline” o “King” son buena muestra de sus capacidades, del poder crear buenos estribillos y sonar actuales. El bajo de Janis manda a lo largo de los más de cuarenta minutos en los que la personal voz de James A. Rotta II rinde tributo al rey Ozzy. Sorprende que, aún apoyándose en los coros, no aprovechen la baza de las voces femeninas de Janis y Emily.

 

Su discográfica ha apostado fuertemente por ellos y la portada es un bonito dibujo de un reputado dibujante de cómics. Han estado girando nada menos que con Blue Öyster Cult y con Uriah Heep, y es que pese a mostrar unas irónicas letras hacia el hard rock y la parafernalia del metal, no dejan de ser amantes de las grandes bandas del género.

 

Pisan fuerte el acelerador en cortes como “Rollin’ On” aunque difícilmente engancharán a quien no guste de bandas stoner. El riff del tema resulta hasta hipnótico y el trabajo del reverendo y de Emily en los solos es digno de mención. “Maidens Of Venus” cuenta con un estribillo interesante y un hammond casi imperceptible. Puro feeling a medio tiempo. El bonus track final “Dark Descend” es uno de los mejores momentos del disco con la voz doblada de James en el estribillo.

 

Afortunadamente la corriente stoner está rompiendo con sus clásicos cánones y abriéndose hacia estilos más accesibles aún manteniendo la esencia de sus inicios. Fireball Ministry pueden sonar a Black Sabbath tanto por estilo como por la voz de su frontman, pero, afortunadamente, hay algo más en el disco. La producción sucia y a la antigua usanza es todo un homenaje a sus fuentes de inspiración y una demostración de que no hace falta vivir tres meses en un estudio para grabar un disco, otro homenaje a Ozzy y Co.

 

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