Lecturas Musicales: «Foo Fighters: el poder de Dave Grohl» de Tomás Crespo y Xavier González

Foo Fighters: el poder de Dave Grohl

Autor: Tomás Crespo y Xavier González

Año de publicación: 2026

Editorial: Ma Non Troppo

Cuando un miembro de la web se marca un libro, toca darle cariño y volada muy a pesar de que un tipo como Dave Grohl me caiga especialmente gordo o me haga especialmente “palazo” llegar a leerme su obra y milagros. Hice de tripas corazón y me he leído hasta la última página de la historia del hombre que estuvo en la batería de Nirvana, y sólo por eso, creo que ya vale mucho la pena acercarnos a las más de 200 páginas que proponen sus autores.

 

No he seguido para nada los discos del grupo, ni tampoco voy a mover un dedo para escuchar los discos de la banda, que actualmente son unos referentes de muchas cosas, pero la verdad es que hay que rendirse a la figura del exbatería de Nirvana, pues se revela que es alguien especial y que todo lo que ha hecho ha sido en pos de buscar una autenticidad que no es pose. Cuando lees este libro se te revela una personalidad única y diferente que, desde una humildad real, ha construido algo diferente, y es más, conecta con su pasado, tiene sus filias muy presentes y no busca para nada vivir de rentas.

 

El libro se acerca a Grohl desde los tiempos de Nirvana y muestra a alguien que, destrozado por el suicidio de Kurt Cobain, decide hacer algo propio cambiando los tambores por la voz y la guitarra. Y sí… Dave Grohl es alguien especial, posee una aureola de genio, y lo ves plasmado en las páginas del libro que se centra en cada disco del grupo, desmenuza el momento y las vicisitudes vividas por alguien que sobrepiensa y se atormenta por el-qué-dirán-después-de-Nirvana.

 

Grohl es un tipo capaz de bajar al fango y lucir sus influencias y los maravillosos videoclips que nos ha legado no son fruto de un márketing pensado, que también, es el tirar adelante y contar con patas tan influyentes como lo de mantener a Pat Smear, el último fichaje de Nirvana. La gracia es que cuando conoció a Taylor Hawkins pudo olvidarse de la batería definitivamente y contar con ese hombre como otro puntal. No necesitaba nada ya cuando los premios Grammy fueron una constante, él ideó mil formas de originalidad dentro del negocio, y eso es algo que pocos o nadie pueden decir.

 

Grohl es un heavy de una raza, un metalero, pero que siempre ha podido navegar en terrenos comerciales con toda una aceptación más que bienvenida, y que, muy posiblemente, no imaginó para nada que Foo Fighters pudiera llegar a tanto y más. Cada disco, cada productor, es como un pie en el pasado y otro en el futuro y te demuestra que es un culo de mal asiento que no puede parar un segundo quieto construyendo estudios, buscando hacer empresas absolutamente originales y rodeándose de músicos que poco o nada tienen que ver con lo que representa. Si algo me llevo de este libro es el respeto absoluto por un tipo con un humor poco americano y muy libre en todo.

 

Hay fotos, hay portadas, hay multitud de datos y hay una lectura amena y directa. Obviamente te faltarán declaraciones exclusivas y entrevistas con ellos, pero ese no era el objetivo de unos autores que muestran a la gente que odia a Grohl (como yo) de que estamos ante una personalidad única, capaz de embarcarse en proyectos en los que vas a perder dinero, esfuerzo y darás carnaza a todos tus detractores, pero que lo haces porque crees en ello.

 

Cuando alguien hace una gira por Norteamérica en garajes de fans, cundo entrevista a leyendas locales y cuando los premios Grammy le importan un pimiento, es cuando conectas realmente con la personalidad de un Dave Grohl que nos hizo felices tocando con Nirvana. He llegado a ese punto en el que le voy a dar una oportunidad y me escucharé sus discos, pero tampoco prometo nada… Si a su más grande detractor el libro le toca, es que deberíamos dar una oportunidad a este hombre y a Foo Fighters.

 

Y dicho esto, creo que ya digo mucho de la prosa de Tomás Crespo y Xavier González. Grohl me cae tan mal como Bono en Irlanda, pero para esto están los libros, para que sean capaces de poder repensarte las opiniones que tiene uno de antemano. De verdad que este hombre ha hecho cosas que te demuestran que Foo Fighters no era una banda hecha para el mainstream y que la escena le debe mucho a este señor. Por otro lado… ¿no hablamos del proyecto Probot? Eso particularmente me duele…

 


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