Lecturas universales: «El Silmarillion» de J. R. R. Tolkien

El Silmarillion (The Silmarillion, título original) – Autor: J. R. R. Tolkien

Año de publicación: 1977

Editorial: Minotauro

El Silmarillion es un libro difícil, sobre todo en su inicio. Se ha de tener la mente abierta y pensar que no es un libro al uso, no es una aventura que empieza poniéndonos en situación a través de la presentación de unos personajes ni de una corta narración, sino que empieza explicando la creación de un mundo, las primeras peripecias de los dioses vividas en él, y luego el despertar de la raza más antigua, los elfos, que es cuando el libro toma ya un aire más novelesco.

 

Es cierto que El Silmarillion, no es una obra, estrictamente escrita por John Ronald Reuel Tolkien, sino un libro resultante del trabajo de lectura, recopilación y ordenación de sus manuscritos hecha por su hijo Christopher Tolkien. Esto le otorga cierto menosprecio por un sector de lectores, pero para mí es una suerte que estuviera ahí su hijo para rescatar y completar tal magna obra.

 

Debo decir que este libro lo empecé a leer tres veces. La primera lo tuve que dejar por unos exámenes, lo empecé de nuevo y lo volví a dejar porqué me era difícil seguirlo sin mapas. No fue hasta el tercer intento que conseguí continuarlo y acabarlo, y es que, en el libro, sólo sale el mapa de Beleriand (al menos en la edición de bolsillo que yo tenía), y no hay imagen alguna sobre La Edad de los Árboles, las Lámparas o Aman y Valinor, por lo que los primeros capítulos se hacían muy difíciles de interpretar sin un soporte visual.

 

Por suerte un día vi que en los quioscos vendían la enciclopedia Tolkien, cuya primera entrega venía con un cd que contenía los mapas de Tierra Media y su evolución, así que me lo compré y reinicié de nuevo la lectura. Al fin conseguí vislumbrar la situación geográfica de las diferentes edades, lo que me permitió completar mi esquema mental sobre la historia que estaba leyendo. Para los más jóvenes os diré que, no, en esa época, internet aún no había llegado a España. Por eso digo que ahora es mucho más fácil orientarse en los primeros capítulos del libro, pues en internet encuentras los mapas e ilustraciones que quieras. Desde entonces lo he releído completo en cuatro ocasiones, siendo la obra que he leído más veces, por no hablar de muchas otras tantas que lo he consultado para jugar a rol, revisar la cronología de la Tierra Media o mirar los parentescos entre los principales personajes, que junto a los mapas de Beleriand, conforman unos extensos apéndices.

 

El libro empieza con el Ainulindalë, que sería donde se explica la creación de Arda, el mundo de Tolkien. Luego viene el Valaquenta, donde se describen algunas aventuras de los mismos dioses recorriendo Arda. Ambas partes son densas, pero cortas, pues antes de llegar a la página cuarenta, ya nos encontramos con la parte principal del libro, el “Quenta Silmarillion”, es aquí donde empieza de verdad la aventura y se desarrolla la base central de la obra, la Primera Edad (recordemos que el Señor de los Anillos tiene lugar en la Tercera Edad). Las últimas cien páginas las componen el Akallabeth, que nos cuenta la caída de Numenor durante la Segunda Edad y finalmente encontramos “De los Anillos de Poder y la tercera edad”, que nos detalla algo más de lo contado en el Señor de los Anillos. Al leer el Akallabeth podremos darnos cuenta de la gran ignominia e infamia que representa esa serie menospreciable llamada Los Anillos de Poder, que se pasa por el forro toda la línea temporal de la segunda edad, así como tergiversa la mayoría de los hechos explicados por Tolkien en sus escritos.

 

Los primeros capítulos del silmarillion nos hablan de la aparición de los dioses y su periplo por la Tierra Media, hasta que deciden marchar hacia el oeste, al continente de Aman, donde fundan su reino, Valinor. Luego, la aparición de los elfos marcará el grueso de la historia, pues en ellos se basa el “Quenta el Silmarillion” donde en su inicio se relatan una serie de importantes sucesos, que hacen que los Noldor, una de las ramas de los elfos, regresen a Tierra Media, a las tierras de Beleriand, donde, a partir de ese momento se librarán las más grandes batallas jamás contadas entre los seres más poderosos que han pisado Tierra Media.

 

“Quenta el Silmarillion” se compone de veinte y cuatro capítulos. Algunos son una historia en si misma, aunque hay otros que son continuos y van ligados directamente a otros. Mientras que hay algunos que son historias en sí mismas, pero que sus sucesos forman parte del devenir global.

 

La primera parte del Quenta trata del despertar de los elfos y su viaje a Valinor, la tierra de los dioses. Allí nos cuentan algunas peripecias acaecidas, entre las que destaca la forja de los silmarils por parte de Feanor, primogénito de Finwe, rey supremo de los Noldor. Los Silmarils son tres joyas de extraordinario poder, mucho mayor que el anillo único. Esta creación es el desencadenante de todo lo que vino después, la marcha de los Noldor hacia Tierra Media (la tierra de los mortales de la que provenían). Allí llegarán a la vasta región de Beleriand, donde tendrán lugar las Guerras de Beleriand que ocupan el grueso del libro. Como dato curioso, os diré que los Noldor son básicamente de cabellos oscuros, con alguna excepción como Finarfin, hermano de Fingolfin y hermanastro de Feanor. Galadriel al ser hija de Finarfin hereda esos cabellos rubios, y entre esto, las películas de Peter Jackson y el imaginario popular, se ha dado la creencia de que los Noldor eran en su mayoría rubios.

 

Entre estas historias destacan tres, por su trascendencia, complejidad y detallada narración. Serían la de Turin Turambar, la de Beren y Lúthien y la de Tuor y la Caída de Gondolin. En los últimos quince o veinte años, Christopher Tolkien ha ampliado estas tres historias sacando cada una de ellas por separado, incluyendo versiones anteriores (la de Beren Y Lúthien es delirante, menos mal que la cambió), comentarios y otros. De entre ellas la más extensa es la de Turin, a mí la que menos me gusta de las tres, pero la que creo más interesante es la caída de Gondolin, ya que tiene una versión anterior totalmente distinta, no en personajes, sino que explica toda la batalla de Gondolin y da muchos más detalles de la ciudad y sus habitantes, por lo que, si coges la historia editada en el Silmarillion más esta otra, obtienes una obra más larga y completa.

 

Como detalle indicar que JRR Tolkien y su esposa Edith Mary están enterrados juntos en una única tumba en Wolvercote, en las afueras de Oxford, donde residió la mayor parte de su vida. En la lápida, puede leerse Edith Mary Tolkien Lúthien y John Ronald Reuel Tolkien Beren.

 

Sin duda esta obra una de mis principales influencias para crear Historias del Guardián, sobre todo en lo imaginativo, no así en la forma de narrar, ya que Tolkien resulta algo arcaico, pero seguro que algún anacronismo suyo sí que se me ha pegado. De lo que no hay duda es de que esta obra es mi debilidad, la biblia de Arda, y diría que de la fantasía. Nada nunca será más épico, más basto, más grandilocuente y rezumará tanto esplendor como «Quenta el Silmarillion», y si alguna vez se escribe algo más épico y grandilocuente que esto (o ya está escrito y no me he enterado), espero no tardar en leerlo, así que acepto recomendaciones.

 

Sobre Tolkien y su obra ha habido cantidad de referencias en la historia de la música. No puedo acabar esta crónica sin recomendar el que para mi es el mejor álbum conceptual basado en Tierra Media, y concretamente en el Silmarillion. No es otro que “Nightfall in Middle Earth”, de Blind Guardian, editado en 1998. Para mi capta toda la esencia del libro y sus historias, en mi opinión, uno de los mejores álbumes de la historia sino el mejor. Destacaria el tema “Time stands Still (at the Iron Hill)” que recrea el pasaje más épico del Silmarillion, cuando Fingolfin el alto rey de los Noldor cabalga en solitario, dejando atrás un rastro de cadáveres de todo tipo de criaturas malignas, hasta las puertas de Angband para retar a Morgoth a un duelo singular.


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