Moonspell – Irreligious: 30 años de cuando Portugal entró en la Champions del heavy metal

Irreligious

29 de julio de 1996 

Century Media

Si hay un disco icónico en la carrera de Moonspell, ese es Irreligious, su segundo esfuerzo discográfico y en el que entra en escena el guitarrista Ricardo Amorim. Y es que si el metal extremo con el que les vimos nacer en Wolfheart ya nos había noqueado, la banda evolucionaba de un disco a otro y las sonoridades góticas se hacían carne bajo la mirada del ojo de Horus (o del de Ra) que aparece en la portada original.

 

Waldemar Sorychta, desde los controles, es una de las piezas clave del sonido conseguido que con el tiempo… diría que ha envejecido mal. En su momento Irreligious me pareció algo tremendo, pero el paso del tiempo ha hecho que las grabaciones y producciones de sus posteriores discos estén muy por encima de este. Tampoco le resta, es el producto del momento. Fue grabado en los estudios Woodhouse en Alemania y supone la confirmación de Moonspell a nivel europeo.

 

“Habíamos hecho muchísimas giras con Irreligious y estábamos cansados de tocar siempre canciones como “Mephisto” u “Opium”. Irreligious es un disco increíble; todavía hoy un 30 o un 40 % de nuestro repertorio procede de él: “Full Moon Madness”, “Opium”, a veces “Awake”… Es un disco que funciona perfectamente en directo”. (Fernando Ribeiro, entrevista para Stairway to Rock 2026)

 

El disco

Todo se inicia con una intro inquietante, con efectos, cantos gregorianos y atmósferas opresivas que desembocan en estuario hasta uno de los temas más fundamentales y queridos del grupo: “Opium”. Menuda joya… es que es perfecta y te demuestra que el grupo viraba hacia el gótico de manual con unas prestaciones alucinantes. Esas guitarras son 100% Héroes del Silencio, pero hay detalles de percusión por parte de Ricardo Amorim y la inmensa voz de garganta profunda de un Fernando Ribeiro tocado por los dioses. Esta canción ayudó al grupo a entrar en los altares. No se puede hacer mejor…

 

Otra de las fundamentales es el “Awake!”, que conecta especialmente con Crematory y se basa en un punteado repetido de guitarra. Juegos atmosféricos y una calidad inmensa. Es cadenciosa, pausada y brumosa, casi ceremonial. Los teclados de Pedro Paixao son la clave para arropar otra canción muy querida, casi imprescindible en sus sets. Eso contrasta con “For a Taste of Eternity” en la que ya conectan más con su anterior ópera prima y ya se nota el doble bombo de Mike Gaspar. Pero bajan pulsaciones y tiran de los riffs de Amorim en unos versos muy conseguidos. Juegos de cumbres y valles con la omnipresente voz de Fernando. Es que incluso podría decir que las guitarras tienen mucho de la escuela Gotemburgo.

 

Las campanas irrumpen en “Ruin & Misery”, con juegos de coros y con Fernando bajando a su voz más grave posible. Medio tiempo con campanas tubulares y un mantra sónico que acompaña la tonada. “A Poisoned Gift” es extensa, inquietante y de largo recorrido. Gótico con guitarras muy trabajas y melódicas que apuntan al norte en cuanto a influencias.

 

 

Una de las grandes joyas, y que la fórmula sería explotada en posterioridad, y para mejor, es “Raven Claws”. Aquí Fernando hace dueto con la voz femenina de Birgit Zacher y todo funciona anticipando un futuro en el que las voces femeninas pedirán paso y protagonismo en el metal. Es genial, un temazo con todas las de la ley. Y a pesar de que ahora pueda quedar como desfasado, esto fue un salto de calidad y una puerta abierta a la experimentación. La historia no lo dirá, pero este disco fue copiado hasta la saciedad: Portugal abrió muchos caminos en 1996.

 

“Como canción perfecta de Moonspell yo elegiría “Mephisto”, de Irreligious porque me encanta la letra y la atmósfera. Como mucha gente sabe, soy un auténtico adicto a la literatura. Siempre he querido incorporar un componente literario a Moonspell. ¿Por qué? Porque escuchaba a Iron Maiden y “Rime of the Ancient Mariner”, basada en el poema de Samuel Taylor Coleridge, uno de los grandes poetas británicos”. (Fernando Ribeiro, entrevista para Stairway to Rock 2026)

 

Y luego nos topamos con “Mephisto”, considerada por Fernando como la mejor canción que ha compuesto nunca. El calado intelectual del líder apunta hacia Goethe y el mito de Fausto nunca había sido escrito y presentado con tanta calidad. Excepcional y arrastrada, por momentos. Aquí hay juegos vocales pasando de la voz profunda y grave al rasgado, bien apoyado siempre por las teclas blancas y negras. Hay mucho de black metal trasladado al gótico de manual. Otra de las favoritas de los fans.

 

Siempre le he tenido un cariño absoluto a “Herr Spiegelmann”, y más allá de esa intro de feria decadente que nos muestra al principio. Esta canción me parece alucinante por el mero hecho de pensar de que la influencia de Paradise Lost era tal, que les marcaron el camino a los de Halifax. Magistral… La tecnología asoma en ese tema enlace que es “Subversion”, aunque se inicia con elementos de folk tradicionales, algo que entronca con su ópera prima.

 

Y “Full Moon Madness” es otra barbaridad. Se inicia con el aullido del lobo a la luna y se firma un temazo espectacular que conecta con el metal más extremo de su anterior obra, pero a ritmo de doom. Un clásico que durante lustros cerró sus conciertos por todo lo alto. Narraciones, solazo inmenso de Amorim y un final ampuloso y orquestado con teclados que la acerca mucho a “Alma Mater”, pues termina siendo otro himno y la mejor manera de cerrar este disco.

 

“Después de Irreligious sufrimos mucha presión por parte de la discográfica. Éramos muy, muy jóvenes. El disco fue un éxito enorme, pero dentro de la banda las cosas no estaban tan bien. A pesar del éxito, yo seguía viviendo con mis padres. Ni siquiera tenía dinero para alquilar una habitación”. (Fernando Ribeiro, entrevista para Stairway to Rock 2026)

 

Veredicto

Portugal conseguía una banda de primer nivel con el aplauso unánime de toda la escena europea e incluso americana. Es el disco de consolidación tras un debut impresionante y capaz de demostrar que el lobo cambiaba de pelo con cada obra. Quizá fueron demasiado rápido en el siguiente, pero de lo que estaba claro es que estábamos ante un grupo muy especial con una enorme profundidad de letras y concepto.

 

Tras este disco hay la marcha de Ares del grupo, miembro fundador junto a Fernando y una pieza clave que hizo zozobrar la nave luso-lobuna. Ribeiro queda como líder, pero el grupo estaba a un nivel impresionante del que ya le gustaría a muchas bandas españolas, que se enredaron muchas en el power metal creciente de la época. Son conscientes que es su disco más querido, y muy posiblemente… el mejor. Les vi presentándolo en el Doctor Music de 1997 a las 14:00. Me parecieron imparables…

 


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