Machine Head y su concierto en la ciudad condal
Sala Razzmatazz, Barcelona.
30 de mayo de 2026
Organiza: Route Resurrection Fest
Crónica: Alex Hidalgo
Fotos: Oficiales del Facebook de Machine Head en Varsovia (Polonia)
En un lugar de Estados Unidos de cuyo nombre no quiero recordar. Encontramos un compositor, guitarrista y cantante buscando aventuras sin descansar. Robb Flynn se llama y entre tardes de composición, cambios de formación y riffs potentes creó a una bestia llamada Machine Head. Sus discos son un universo difícil de catalogar. Que si obras maestras, experimentos, discos lineales, algún tropiezo. Consiguieron su sonido, no te lo voy a negar.
Pero sus directos son otra historia. Cuando Machine Head sube al escenario de cualquier lugar: la excelencia se impone, el sudor te embadurna y la energía te hace no querer parar. Dejando la intro quijotesca de lado, la gira en solitario de Machine que se anunció hace ya unos meses por parte de Route Resurrection Fest, me apunté la fecha de barcelonesa en mi calendario.
Llegó el día, hacia la sala Razzmatazz me dirigí con una expectativa máxima. A las 19:05, antes de que se apagaran las luces, empezó a sonar «Bohemian Rhapsody«. Usar Queen para unir las voces en el mítico mamaaa fue una gran idea, muchos nos pusimos a cantar al unísono antes de que la tormenta empezara. Cuando acabó y las luces cayeron, la sala entera contuvo la respiración mientras la DANA Machine Head nos iba a golpear.
«Imperium» el inicio explosivo de Machine Head
Los primeros acordes bastaron para que el público barcelonés, que llevaba tiempo esperando esto, lo diera todo. Robb Flynn al micrófono, juego de luces preciso y un sonido sin fisuras hicieron ya las delicias de los fans. «Ten Ton Hammer« y «Chøke øn the Ashes øf Yøur Hate« confirmaron que la noche iba en serio: saltos, mosh y una pantallas que iban a dar su jugo a lo largo de la velada.

Un ejemplo de lo comentado: «Is There Anybody Out There?» llegó con una bandera catalana en las pantallas. Flynn y los suyos comprobaron a lo largo de la canción que la entrega de los reunidos en Razzmatazz no iba a bajar. El sudor ya lo dominaba todo, más de uno estaba sin camiseta mientras se entregaba entre riffs y círculos de mosh. El aforo fue bueno y el justo para que la cosa funcionara: había intensidad sin que nadie se quedara muy aplastado.
«This Is the End« fue uno de muchos momentos de mayor temperatura de la noche. Una intro de batería preparó el terreno y la canción hizo que el aire acondicionado dejase de existir en una sala que perfectamente hubiese podido ser una sauna. El calor dominó a más de uno con una energía que no decrecía.

La felicidad y la implicación de Robb Flynn
«Slaughter the Martyr« se cantó de principio a fin con un frontman sintiendo cada nota. Al acabar, el respetable lanzó un «oé» colectivo y profundo que arrancó una sonrisa genuina a Flynn, quién respondió acompañándolo con la guitarra. Después hizo algo en nuestro honor: dejarnos elegir la siguiente canción. «Aesthetics of Hate« ganó por mayoría aplastante, cayendo como una apisonadora con un público completamente entregado.

Con hora y media de concierto encima, «Game Over» sonó con la misma energía que la segunda canción de la noche. Quedó claro que el cansancio no existía en ningún punto de la sala. Las 2 canciones acústicas ofrecieron un respiro; «Darkness Within» sonó intima y aunó las voces otra vez más. Robb Flynn habló quizás demasiado en esta parte del concierto, pero se le veía genuinamente emocionado con lo que estaba pasando delante de él y uno no puede quejarse por ello.
Volvió la descarga de adrenalina. «Øutsider» y «Bønescraper» demostraron que el nuevo, y tan discutido, disco tiene músculo en directo y que ha calado entre los fans. Pero nada se puede comparar a la ya clásica «Locust», Llevó la sala a un nivel que no se había visto en toda la noche, y mira que el nivel estuvo por las nubes en todo momento.

Un final de infarto de Machine Head
«Davidian» nos avisó de que el final se acercaba. Pero si pensaste que la entrega bajaría después de más de 2 horas de show, te estás equivocando. La energía que cada persona desprendía en la sala catalana seguía siendo total. Flynn reconoció desde el escenario que el viaje desde Málaga había merecido la pena por un público así. «Halo» cerró una noche de dos horas y cuarenta y cinco minutos que pasaron en un suspiro.
Machine Head dejó sudor, entrega y una sensación de felicidad entre los fans. Si preguntas a cada persona que estuvo si volvería a revivir la misma noche: te dirán sí, quiero.










