Guns N’ Roses: Use Your Illusion I: 35 años del disco que convirtió el rock en un fenómeno de masas

Use Your Illusion I

17 de septiembre de 1991

Geffen Records

El 17 de septiembre de 1991, Guns N’ Roses puso en circulación Use Your Illusion I, pero no venía solo, iba acompañado por su hermano Use Your Illusion II, y el impacto fue inmediato. Guns N’ Roses detuvieron el mundo, poniéndolo todo patas arriba. No era simplemente el regreso de la banda que había convertido Appetite for Destruction en uno de los mayores fenómenos del rock de finales de los ochenta. Era algo mucho más grande: Guns N’ Roses había pasado de ser la banda más peligrosa de Los Ángeles a convertirse en una auténtica maquinaria mediática internacional. La verdad es que no sé qué asustaba más…

 

Con todo, la historia ya venía cargada de pólvora. Appetite for Destruction había demostrado que una banda de hard rock todavía podía conquistar el mainstream sin limar sus aristas, pero habían pasado cuatro años desde aquel primer álbum. En ese tiempo, Guns N’ Roses lo había bordado: alimentó la expectación con G N’ R Lies, protagonizó polémicas, cambió parte de su formación y, sobre todo, había construido alrededor de su nombre una expectación gigantesca.

 

Cuando llegó 1991, ya no eran simplemente músicos: eran personajes de una historia que la prensa seguía con la misma atención que sus discos. El propio Slash era consciente de que la expectación podía convertirse en una bestia difícil de controlar. En una entrevista concedida a Rolling Stone en enero de 1991, mientras todavía trabajaban en el material de Use Your Illusion, el guitarrista evitaba deliberadamente vender humo:

 

“All you have to do is listen to it. If you like it, you like it, and if you don’t, we did it and that’s it” [“Lo único que tienes que hacer es escucharlo. Si te gusta, te gusta; y si no, nosotros lo hicimos y punto” (Rolling Stone, 24 de enero de 1991)].

 

Es decir: no hacía falta fabricar el acontecimiento; el disco tendría que hablar por sí mismo. Pero el problema era que, para entonces, Guns N’ Roses ya no podía controlar la dimensión del acontecimiento.

 

Use Your Illusion I no era precisamente un disco diseñado para pasar desapercibido. Con 16 canciones y más de 76 minutos de duración, la banda abandonaba definitivamente cualquier obligación de contenerse. Allí estaba la violencia directa de “Right Next Door to Hell” y “Perfect Crime”, el sabor más callejero de “Bad Obsession”, la actitud de “Back Off Bitch” y “Garden of Eden”, pero también la ambición de “Don’t Cry”, “Live and Let Die”, “The Garden” y, sobre todo, “November Rain”. Era una declaración de intenciones: Guns N’ Roses quería seguir siendo una banda de rock, pero ya no estaba dispuesta a jugar exclusivamente con las reglas del hard rock.

 

Para muestra, un botón: “November Rain”. Axl Rose llevaba años trabajando sobre aquella composición y Slash recordaría posteriormente que la canción había crecido enormemente durante el proceso. En una entrevista recuperada por MusicRadar, el guitarrista explicó que, desde las primeras ocasiones en que ambos trabajaron sobre ella, las melodías esenciales de guitarra ya estaban allí:

 

“There was definitely a spark between the two of us” [«Definitivamente hubo una chispa entre nosotros dos» (Guitar Player, diciembre de 1991; recuperada por  MusicRadar en 2021)].

 

Además, Slash describía “November Rain” y “Estranged” como piezas abiertas y difíciles de estructurar, pero también como oportunidades para desarrollar un lenguaje de guitarra más melódico. Aquello tenía una importancia enorme. Slash no estaba hablando de demostrar cuánto podía correr con la guitarra. Estaba hablando de melodía, emoción y espacio. El guitarrista utilizó una cantidad considerable de instrumentos durante las sesiones y llegó a explicar a Guitar Player que había empleado alrededor de 20 guitarras en los álbumes. En el caso de Use Your Illusion I, aparecen desde su habitual Les Paul hasta una Flying V, una Travis Bean para las partes de slide o un Dobro (Ibídem). El resultado era un Guns N’ Roses mucho más grande, pero también mucho más caro, complejo y ambicioso.

 

La industria discográfica sabía perfectamente lo que tenía entre manos. Antes del lanzamiento se habían enviado más de cuatro millones de copias combinadas de Use Your Illusion I y II a las tiendas estadounidenses, la mayor cantidad de pedidos anticipados registrada hasta entonces en el negocio discográfico, según Los Angeles Times. La expectación alcanzó tal dimensión que aproximadamente 1.000 tiendas estadounidenses planearon abrir a las 00:01 del 17 de septiembre para comenzar a vender los discos en cuanto fuese legal hacerlo.

 

Musicland llegó a establecer un sistema de preventa para garantizar ejemplares a los compradores, algo que su presidente calificó de acontecimiento excepcional y comparable únicamente con la expectación generada por grandes lanzamientos de superestrellas como Michael Jackson. En Los Ángeles, la escena parecía sacada de una película (¿Terminator? jajajajajaja…). En Tower Records de Sunset Boulevard, unos 400 seguidores esperaron hasta la medianoche para hacerse con los dos álbumes. Las cámaras estaban allí. Los periodistas también. El lanzamiento de un disco se había convertido en un acontecimiento público.

 

Pero había otro elemento que avivaba todavía más el fuego: la controversia de unas letras explícitas que provocaron que miles de establecimientos, entre ellos grandes cadenas, decidieran no vender los álbumes. Los Angeles Times cifró en unos 4.500 los puntos de venta que inicialmente rechazaron tenerlos en sus estanterías. Geffen colocó las advertencias de contenido explícito correspondientes, mientras que el propio grupo añadió otro mensaje al envoltorio:

 

“This album contains language some listeners may find objectionable. They can F!? OFF and buy something from the New Age section” [“Este álbum contiene lenguaje que algunos oyentes pueden considerar ofensivo. Que se vayan a tomar por culo y compren algo de la sección New Age”].

 

Este efecto bola de nieve, era definitivo y el 26 de septiembre de 1991 llegó la confirmación. Los dos Use Your Illusion ocuparon simultáneamente los puestos número uno y dos del Billboard 200, una situación inédita para una banda hasta entonces. Use Your Illusion II fue número uno y Use Your Illusion I número dos, con 685.000 copias vendidas de I durante su primera semana, frente a las 770.000 de II.

 

Conviene detenerse en ese detalle porque, con el paso del tiempo, se ha repetido en ocasiones que Use Your Illusion I fue número uno. No lo fue: el número uno correspondió a Use Your Illusion II. El I llegó al número dos, lo que no resta absolutamente nada a la magnitud del fenómeno. De hecho, los dos discos permanecieron inmediatamente por encima del resto del mercado. A la semana siguiente, I todavía vendió unas 270.000 copias y volvió a ocupar el segundo puesto. Y tengamos en cuenta, además, otra cosa: el 24 de septiembre aparecía el “Nevermind” de Nirvana… ¡Casi nada!

 

Pero la televisión, en esa época, también ayudaba a encumbrar un producto. En este sentido, en 1991, MTV podía convertir un videoclip en un acontecimiento cultural, si no, que se lo pregunten a los de Cobain, otrora mencionados. ¡Y Guns N’ Roses sabía perfectamente cómo utilizar aquel escenario! “Don’t Cry” ya había puesto en marcha la maquinaria.

 

Después llegó “Live and Let Die”, una versión de Paul McCartney and the Wings convertida por los Gunners en una descarga de hard rock monumental. Pero fue “November Rain” la que terminó de convertir a Axl Rose, Slash y compañía en protagonistas de una dimensión casi cinematográfica. El videoclip, con su iglesia, boda, funeral, orquesta y Stephanie Seymour, llevó la estética de Guns N’ Roses a un terreno que pocos grupos de rock duro habían pisado con semejante presupuesto y ambición.

 

Pero con la fama llegó, si cabe aún más, el descontrol. El fenómeno era tan grande que Axl empezaba a vivir una contradicción brutal: cuanto más éxito tenía Guns N’ Roses, menos control parecía conservar sobre su propia imagen. En una entrevista con Los Angeles Times publicada el 21 de julio de 1991, Robert Hilburn describía a Rose como una de las mayores fuentes de controversia y titulares del rock estadounidense. En aquel momento, la banda estaba embarcada en la gira mundial que acompañaba a los dos futuros discos, y el periodista retrataba a Axl como una figura cuya vida pública había adquirido dimensiones desproporcionadas. Rose reconocía entonces:

 

“I know people are confused by a lot of what I do, but I am too sometimes” [“Sé que a la gente le confunde gran parte de lo que hago, pero a veces a mí también” (Axl Rose, entrevista con Robert Hilburn, Los Angeles Times, 21 de julio de 1991)].

 

No era una frase menor. Porque mientras Use Your Illusion I se convertía en un éxito monumental, Guns N’ Roses comenzaba a vivir dentro de una burbuja mediática que amplificaba cada retraso, cada enfrentamiento, cada concierto conflictivo y cada declaración de Axl.

 

Veredicto

En retrospectiva, hay algo especialmente fascinante al mirar Use Your Illusion I desde septiembre de 2026. Porque su lanzamiento coincidió prácticamente con el final de una época. Cuando llegó a las tiendas, Guns N’ Roses todavía podía parecer la culminación definitiva del hard rock de los ochenta. Sin embargo, como hemos dicho más arriba, apenas unas semanas después, Nirvana publicaría Nevermind y el paisaje musical comenzaría a cambiar a una velocidad brutal.

 

Use Your Illusion no fue el principio de la decadencia del hard rock, pero sí uno de sus últimos grandes acontecimientos masivos antes de que el centro de gravedad del rock se desplazara hacia Seattle y el grunge. MusicRadar [“Classic interview: Slash on the story of Guns N’ Roses’s Use Your Illusion I & II”, publicado el 30 de junio de 2021] señala precisamente el contraste entre el éxito de los Gunners y la irrupción de Nirvana en octubre de 1991.

 

Y quizá por eso Use Your Illusion I conserva una dimensión tan especial. Es un disco excesivo porque la banda podía permitirse ser excesiva. Es ambicioso porque nadie en su entorno tenía motivos para decirles que no. Es irregular por momentos, gigantesco en otros y con el absoluto convencimiento de que una canción de nueve minutos podía convertirse en un acontecimiento de masas.

 

¡Treinta y cinco años después, Use Your Illusion I sigue sonando enorme porque nació enorme!

 


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