Si en la primera parte nos adentrábamos en el significado de Año Zero y en todo lo que supuso el punto de ruptura, en esta segunda entrega la conversación con Kenzy nos habla en más profundidad sobre este disco y de ciertas cuestiones que entran en debate, como el uso de la IA en la música. ¿A favor o en contra?
—(Y) Quiero añadir que, personalmente, fui yo quien quise hacer la entrevista porque reseñé el disco y me encantó. Le dije a todo el mundo que me había volado la cabeza. Truco o trato tiene canciones muy potentes y originales, y para llegar a 2026, en los tiempos que corren, me ha impresionado mucho. Además, he notado un toque más grave en tu voz, más capas y más uso de sintetizador, lo que muestra que la banda está evolucionando y explorando nuevas texturas sonoras.
Pero sin perder el sonido característico de Megara, que al final es el vuestro, y que todas las canciones se sienten auténticas. Personalmente, todas me parecen hits de verdad.
—¡Muchísimas gracias!
—(Y) Bueno, ¿cuál era la pregunta ya? Se me olvidó… Ah, sí, sobre la producción. Me interesa saber si os habéis apoyado en alguien externo o si habéis grabado con el mismo productor de discos anteriores, porque noto una diferencia y me da la sensación de que quizá habéis cambiado.
—Sí, efectivamente. El productor de este disco se llama Bruce, es un chaval escocés del que estamos completamente enamorados. Vino desde Escocia con su novia para conocernos en persona; antes solo lo habíamos visto por Zoom. Y cuando lo vimos, nos dimos cuenta de que era un pedazo de tipo: enorme y con un corazón a la altura.
Eso hizo que trabajar con él fuese súper fluido. Es un tío de 10, con un toque que nos cautivó y nos hizo sentirnos muy cómodos durante todo el proceso.
—(Y) Si nos das el apellido o la empresa, puedo buscarlo y poner un enlace en la entrevista.
—Claro, se llama Bruce Rintoul. Creo que se escribe tal y como suena, aunque probablemente no se pronuncie así exactamente.
—(I) Hablando un poco más del disco, como decía Yolanda, son 10 temas en 30 minutos: algo muy compacto y directo. ¿Fue algo que buscasteis de manera premeditada o salió solo?
—Esta decisión fue bastante natural; no lo premeditamos, aunque sí responde a cómo la industria está evolucionando: vivimos en un mundo de inmediatez y la atención más allá de media hora es difícil de mantener.
Nosotros buscamos que las canciones sean fáciles de escuchar y digerir. Hemos mamado mucho del pop clásico, de toda la vida de la banda, y eso se refleja en nuestras composiciones. Nunca hemos hecho temas de más de cuatro minutos; de hecho, cuatro minutos ya nos parece largo. No intentamos apuntar a canciones de tres minutos exactos como en Eurovisión; simplemente queremos que sean directas y que la esencia de la canción llegue al oyente sin artificios.
Algunas canciones incluso duran poco más de dos minutos. Si una canción conecta, no hace falta alargarla. Sí usamos patrones habituales en nuestro estilo —como casi todas las bandas del género—, pero siempre intentando que la canción no se haga pesada ni repetitiva.
En realidad, no buscamos fórmulas rígidas. Simplemente dejamos que la canción nos vaya pidiendo cómo desarrollarse. Si de repente surge una canción de cinco minutos, no le diríamos que no; si nos apasiona y cada parte tiene sentido, la dejamos fluir aunque dure más de lo habitual.
—(Y) ¿Estáis a favor de usar IA en la composición musical?
—Sí. Hablando del disco, la idea de la IA sí estaba presente en la dirección del directo, pero cuando ves algo generado por ella, a mí personalmente… y que me crucifiquen si quieren, porque mucha gente se ha quejado de que usemos IA en algunos aspectos… personalmente creo que esta lucha es absurda. Esto daría para una entrevista de hora y media para explicar nuestro punto de vista.
Hablamos mucho sobre esto en la banda. La IA es un avance, como lo fue Internet en su momento. Es un progreso de la sociedad, y utilizada en su justa medida, sin reemplazar a los humanos, puede ser una herramienta muy útil.
Por ejemplo, yo no usaría IA para cantar en mi lugar, porque no tengo esa necesidad. Pero si escucho una canción cantada con IA, no voy a criticarla en redes ni a hacerme hater. Me parece que la gente está demasiado cerrada en este tema. Es una hipocresía grande: estás escribiendo esto desde un smartphone, que es otra tecnología que avanza, y al final todos somos dependientes del progreso.
Vivimos en una sociedad que avanza constantemente. Hay cosas que nos gustan y cosas que no. Por ejemplo, sacamos un juego de cartas con ilustraciones generadas con IA, y algunos se quejaron. Entiendo a los ilustradores, pero es la única manera de que nuestro público tenga estas cartas; no tenemos presupuesto para ilustradores profesionales.
También hay que ser conscientes: me gustaría preguntar a quienes critican si alguna vez han comprado un disco o asistido a un concierto, para apoyar a los creadores y que podamos pagar un ilustrador de verdad. Al final, no podemos ser tan puristas y negar todo avance por principio.
También hay que ser conscientes de que si mañana generara 10 millones de euros al año, no tendría un solo ilustrador; tendría un equipo de diez profesionales que me hicieran las cartas, podría encargar cartas holográficas y gastar lo necesario para ofrecer lo mejor de mi contenido. Pero mientras tanto, dentro de nuestras posibilidades, queremos que nuestro público tenga lo mejor.
En el caso de las cartas del merchandising, intentamos crear algo que funcionara y, de hecho, ¡funcionó de maravilla! Las cartas se agotaron antes incluso de abrir las puertas, solo con la gente que asistió al meet and greet. Fue una locura.
Y respecto a las críticas de que “hemos copiado la idea”, bueno, esto está basado en las cartas de Pokémon. Todos, aunque queramos ser puristas, tomamos ideas de otros; el arte es así. Los creadores originales son genios, pero en la música siempre adaptamos cosas que nos inspiran, combinamos estilos y vemos qué funciona. No estamos inventando nada de cero, pero hay mucho purista y gente que se toma las cosas demasiado a pecho.
En cuanto a la IA, sí, totalmente a favor, siempre con sus límites, pero sin reservas.
—(I) Para cerrar sobre el disco, ¿creéis que es vuestro disco más accesible o uno de los más experimentales?
—Accesible te refieres ¿para todo tipo de públicos?. Sin duda, sí. Aunque haya gente que ni siquiera nos clasifique como rock, creo que es nuestro disco más “duro”, pero a la vez incluye cosas muy “mainstream”, por así decirlo. Y hoy en día, “mainstream” no es lo que ponen en la radio, sino lo que vende. Bandas como Electric Callboys o Rammstein (que nada que ver) llenan estadios; eso es mainstream. El metal vende, pero hay cosas que venden más que otras.
En general, el disco tiene una esencia que hemos buscado mantener siempre, y probablemente sea el más accesible hasta ahora.
—(Y) Y hablando de proyectos paralelos y del futuro, primero quería tocar los cambios de formación que habéis tenido. ¿Esto ha repercutido en la composición?
—Desde los inicios, las composiciones han sido principalmente de Robert. Al principio, cuando estaban Pablo y Pol, sí nos enviaban algunas ideas, pero la banda siempre ha funcionado así: Robert y yo componemos. Luego ha habido productores como Isra Ramos que han aportado en composición, pero la formación de la banda en sí no ha cambiado nada en cuanto a cómo hacemos la música.
Pero sí, ha sido un proceso, no solo por Eurovisión, sino también por volver a reorganizarnos como banda. Cada cambio de formación requiere tiempo para reencontrarnos y adaptarnos a la hora de componer juntos.
—(Y) Entiendo. Y el hecho de que hayan pasado cuatro años desde el disco anterior, ¿esto también se debe a Eurovisión?
—Sí, totalmente. Ha sido un proceso largo, prolongado.
— (I) Hablando de Eurovisión, comentasteis que perdisteis a parte de vuestro público. No dejasteis de hacer lo vuestro, pero la gente del metal, al escuchar “Eurovisión”, suele pensar que os habéis vendido. ¿Habéis notado diferencias con el público europeo?
—Creo que no, y digo “creo” porque no hemos tenido muchas oportunidades de conocer al público europeo de metal. Cuando vamos a eventos relacionados con Eurovisión, como las pre-parties, no hay metaleros; todo son eurofans, que están ahí para Eurovisión y los artistas del año. Una vez termina Eurovisión, al siguiente año cambian de artistas, como si fueran colecciones de temporada de Zara: lo que no compras, olvídate. Algunos se quedan, pero la mayoría usa y tira.
Además fuera de España creo que Eurovisión no está tan mal visto por el público metalero. Es más, en otros países del norte, como Finlandia, siempre envían propuestas de metal y rock. San Marino no tuvo problema con nuestro estilo; les gustó lo que hacíamos. Así que, en ese sentido, creo que no están tan cerrados.
—(Y) En cuanto al nuevo disco, en términos de producción y promoción, ¿habéis intentado abrir puertas que ya estaban abiertas en España, o ha sido por Eurovisión?
—Sí, es cierto que hemos visto cómo algunas oportunidades surgieron gracias a Eurovisión… pero hemos notado una bajada de interacción de gente que nos seguía antes y ahora está más desconectada. Asociamos esto un poco a todo lo que pasó con Eurovisión, aunque quizá estamos equivocados y no tenga nada que ver; simplemente se han despegado por otros motivos.
De todas formas, somos una banda que no es tan fácil de mover como otras. Con todos mis respetos, hay músicos que simplemente se suben a una furgoneta y van a tocar a cualquier sala si les invitan, con catering incluido. Nosotros nunca hemos funcionado así. Por eso te encuentras con puertas cerradas o con festivales que te quieren pagar una miseria. Pero esto ha sido así siempre, no creo que Eurovisión lo haya causado.

—(Y) Una última cosa: estais confirmados para el Can Mercader, un festival al que le tenemos mucho cariño. Yo trabajé con Ricard Altadí, director de Metal Hammer, y me alegró mucho la confirmación. Además, toca una banda que me encanta: Dry River. Si no los conoces, te los recomiendo.
—(I) Y por último, siempre hacemos una serie de preguntas «Clásicas» en las entrevistas, así que allá vamos:
¿Cuál fue el primer disco que compraste con tu propio dinero?
—Probablemente uno de Hilary Duff o de RBD, muy probable. Antes, mi padre tenía un compañero que compraba discos super baratos, casi pirateados, como de Linkin Park o Deftones, pero luego ya me fui al pop y dejé mi vena metalera para la adolescencia. Sí, seguro que fue Hilary Duff . Incluso tenía merchandising de una serie llamada Lizzie McGuire. ¡Era genial! Me encantaría volver a verla.
—(Y) Segunda pregunta: ¿recuerdas haber llorado en un concierto? ¿Con qué banda y qué canción?
—Sí, me acuerdo de llorar con la canción Mama de las Spice Girls, cuando fui a verlas en Londres. Fue la llorera de mi vida.
—(I) Y la última pregunta clásica: si tuvieras todo el presupuesto del mundo para invertir en un concierto de Megara, ¿qué te gustaría hacer sobre el escenario?
—Tendría que hablarlo con Robert, que es el que hace los presupuestos, pero mi fantasía absoluta sería un concierto al estilo Lady Gaga con el Monster Tour: contar una historia, recorrer todos nuestros discos, bailarines por todos lados, escenografía espectacular… aunque, sinceramente, incluso con un millón de euros probablemente perderíamos dinero porque haríamos todo a tope.
—(Y) Yo tengo que mirar lo de Lady Gaga porque no estoy muy puesta al día de lo que ha hecho, pero suena brutal.
Pues creo que hemos respondido todo. Muchísimas gracias por dedicarnos un ratito. Os deseamos mucho éxito y esperamos veros en directo pronto, así como nueva música.
— (I) Bueno, vamos a darle tiempo a madurar un poco el material, porque la música muchas veces hay que reposarla.
— Totalmente. Además, ahora mismo estamos centrados en ver si podemos ir este año o a principios del siguiente a México, queremos dar ese salto que llevamos buscando desde hace tiempo. Ojalá se cumpla.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
