Tras publicar la primera parte de la entrevista la semana pasada, en esta continuación hablaremos con Gringo de las siguientes cuestiones: cómo es el proceso compositivo y lírico del grupo; qué opinan del sector musical actual; el revival del rock andaluz y qué bandas actuales deberían tener más reconocimiento; en qué se diferencia Bolsa Amarilla y Piedra Potente, respecto a su anterior lanzamiento, así como si están trabajando en nuevo material; la primera vez que se emocionó en un concierto, además del primer disco que compró con su dinero.
¿Cómo suele ser vuestro proceso compositivo? ¿A nivel lírico, Miguel se inspira más en vivencias propias, o en literatura o conceptos?
Gringo: Tenemos una idea compositiva bastante cooperativa. No existe como tal un songwriter, ese término americano que suele ser el guitarrista principal o el cantante, que vienen con la canción terminada prácticamente. Seguimos un proceso más bien de banda antigua, donde estamos componiendo todos, en mayor o menos grado, según cada momento. Trabajamos mucho en el local, ahí vamos soltando ideas y vemos cómo evolucionan y dónde nos pueden llevar. Experimentamos cientos de veces sobre cientos de cosas.
La inspiración puede venir de un riff guapo de guitarra, del cuál vamos tirando del hilo… a veces simplemente es un concepto: «Se me ha ocurrido hacer una canción de este palo», mientras que otras son momentos de jam session, donde podemos ir grabando los minutos que queramos. Por ejemplo, la canción de «La Fuente», del disco de Bolsa Amarilla y Piedra Potente era una canción que, el grueso del tema, lo trajo Miguel (Dandy). Luego ya la complejizamos para conseguir todas las texturas, como esa parte de bajona que no existía originalmente. En el local, muchas veces grabamos líneas melódicas y luego decidimos qué instrumento las hace.
En cuanto a las letras, la mayoría de veces Miguel escribe sobre lo que la canción y su melodía le están transmitiendo. Completa a nivel lírico el viaje que la música propone. Luego hay otras composiciones que sí se van un poco más al suelo, como «Porselana Teeth» del Hilo Negro, que narra la historia de unos quinquis que se matan en un aparcamiento (risas). En este último disco (Bolsa Amarilla) también habían bastantes referencias a Mérida. Estaba «Ef Laló», que habla de la Virgen de Santa Eulalia, de la neblina que se forma durante sus fiestas. Dandy va poniendo la letra encima de la mesa, a medida que vamos al local y vamos añadiendo cosas.
¿Qué opináis sobre el sector musical actual? Al menos en Barcelona, da la sensación de ver siempre los mismos nombres en los festivales, como si apostaran poco por el talento local.
Gringo: Bueno los festivales son una burbuja de la industria y tampoco son el mejor lugar donde disfrutar de la música. Es un ingrediente más, de algo más grande. Para escuchar música hay que ir a salas de conciertos, independientemente de que toquen uno, dos o tres grupos y de que te gusten más o menos, si los conoces o el tamaño de la sala. Ahí es donde verdaderamente vas a descubrir música, sobre todo si te aventuras a descubrir dónde está el tejido real para los músicos de la industria.
Lo otro son macrofestivales, con anuncios de marcas. Está guay ir a tocar, porque es otra experiencia en un escenario más grande de lo habitual, aunque el público pueda estar un poco en otro universo (risas). Conoces también otros músicos. David Pérez ya lo decía en su libro de la música, que una escena musical se crea desde el principio de que haya bandas, salas que programen esa música y gente que vaya a verlas. Esa es la realidad, lo otro son fuegos artificiales. El otro día vi un short, que mostraba a artistas que entrenan una IA con su propia voz. Aprende de esas grabaciones cómo funciona tu voz, como hacen algunos reguetoneros que no saben cantar, con bastante autotune (risas). Sacan esa canción, de repente pega un pelotazo y después en directo esa persona va haciendo playback. Entre más grande sea un festival, más fácil que te encuentres esa farsa, por desgracia.
Por suerte os he visto ya cinco veces en directo y notas mucho que la gente ha pagado para veros, ya que se saben las canciones y están ahí dándolo todo.
Gringo: Para un músico eso es una locura. El último bloque de salas que hemos hecho, después de los festivales, era llegar a la sala y verla siempre llena… esa gente se ha duchado ese día escuchándote, se han echo un botellón rápido antes con sus colegas (risas) y hay una energía brutal. Hoy día tiene un valor añadido que una banda real toque y como músico está genial sentir ese cariño del público. En el primer Primavera que hicimos tocamos antes que Pulp y claro, la primera fila estaba llena de guiris, que esperaban ver a los ingleses (risas). Pero les gustó mucho y nos saludaron algunos luego, entre el público. Nosotros abogamos más por festivales como el Canela Party o el Monkey Week… cuanto más grande sea, si tienes que tardar cuarenta minutos entre andar de un escenario a otro, seguramente verás a los Artic Monkeys y el resto pues… (risas).
Es evidente que, el rock andaluz de Triana o Mezquita, está experimentando un revival, con bandas como vosotros, Califato ¾, La Plazuela o Mundo Divino. Me gustaría que me dijerais qué discos clásicos consideráis imprescindibles, así como qué bandas actuales deberían tener más reconocimiento.
Gringo: Bueno así actuales, coetáneos nuestros, nuestros hermanos de Quentin Gas & Los Zíngaros. De hecho yo fui miembro de la banda durante un tiempo y quizás deberían tener un poco más de repercusión. El otro día tocamos en Sevilla, los invitamos y Miguel lo expresó muy bien: antes de que nosotros apareciéramos, ya estaba el gitano cósmico haciendo lo suyo.
En cuanto a lo que decías, más que resurgimiento del rock andaluz, los grupos que has mencionado como La Plazuela o Califato tienen esas influencias, pero no se nota tanto quizás como en nuestro caso. Más bien diría que ha habido una explosión de la música de raíces debido a que, en lugar de echar tanto la mirada a lo anglosajón o lo indie, el público demandaba música cantada en español. Apareció Rodrigo Cuevas y la Rosalía hizo un montón en ese sentido, ya que puso el flamenco en un lugar donde esos oyentes jamás hubieran escuchado ninguna cosa que se le pareciera. A través de eso se creó un movimiento muy interesante, con La Plazuela, Sanguijuelas del Guadiana, Califato… en los que, como influencia en su propuesta musical, está presente la raíz de donde ellos provienen. Tienen repercusión y su público, para mí ese es el verdadero cambio. No siento que el rock andaluz como tal tenga ese resurgimiento, pero hay esa mirada a los orígenes. Por nuestra parte, incorporamos todas las influencias que teníamos más allá del flamenco: los Beatles, Jimi Hendrix, Camarón, Pink Floyd, Tame Impala, King Gizzard… incluso la Billie Eilish, yo estoy loco por ella (risas).
En cuanto al rock andaluz en sentido estricto, ¿Qué crees que merece la pena reivindicar, más allá de Triana?
Gringo: Triana tienen la corona, de todos los grupos que habían en la época: Mezquita, Imán Califato Independiente… muchos más, pero ellos fueron los que mejor destilaron los ingredientes, como si fuera una alquimia. Siempre que hablo con un guiri de psicodelia le comento que, si le gustan The Doors, le gustarán Triana, porque tienen esa sonoridad, las teclas, la psicodelia o la expansión. Pero para nosotros, al mismo nivel que ellos estuvieron los Smash de Manuel Molina. Grabaron solamente seis canciones, pero son increíbles, la piedra Rosetta incluso anteriores a Triana. Los dos primeros discos, anteriores a esas seis canciones estaban en inglés y ya eran… si te miras el documental de La Ciudad del Arco Iris (2003, dirigido por Gervasio Iglesias), se habla de que cuando veías a Smash en esa época, era como ver un grupo de primer nivel, a Hendrix o Led Zeppelin. De repente incorporaron al gitano y aquello fue… «Ni Recuerdo, Ni Olvido» es un tema de nueve minutos, donde notas que se escucha por detrás al Manuel Molina contando los compases y toda la banda le va siguiendo. Esos seis temas son increíbles, como «Tarantos» con el sitar de Gualberto García. No sé cuantas veces las habremos escuchado y reivindicaríamos que Smash esté en la misma liga que Triana.
Si, me parecen muy infravalorados. De hecho, había escuchado antes a Lole y Manuel (banda que tuvo después con su esposa), que no a Smash (risas). Un estilo totalmente diferente.
Gringo: Sí, el documental que he mencionado narra la historia de Smash y contextualiza la época en Sevilla, todavía con Franco vivo. Cuando crecieron se fueron a grabar un disco en una discoteca de Barcelona, con un productor francés. Ese tío solo quería ganar dinero y ellos solo fumar porros y tocar (risas). Les cortaron el rollo y fueron un fracaso comercial. Hasta que no pasó mucho tiempo, nadie se quería meter allí a nivel discográfico, porque eso era un agujero. Fue en su día como la Leyenda del Tiempo de Camarón, o como Veneno con Kiko Veneno y los hermanos Amador (Pata Negra), pero son tres pilares básicos de lo que nosotros hacemos. Cosas que están totalmente vigentes a día de hoy y que fueron tan avanzadas, por eso resultaron tan poco comerciales. A día de hoy te escuchas Veneno y piensas que es increíble. Smash sufrieron este descrédito de la industria y, como pasa muchas veces con las películas de culto, en su momento no las veía nadie y luego fueron reivindicadas.
¿En qué os parece que se diferencia Bolsa Amarilla y Piedra Potente, a nivel musical y de temática, en relación con vuestro anterior lanzamiento? Da la sensación de ser algo más personal y oscuro.
Gringo: Sí es más oscurete, bastante más premeditado y pensado. Cuando acabamos la gira de Hilo Negro, terminamos bastante cansados, porque hicimos la primera sesión de grabación en febrero de 2020 y la segunda la teníamos planificada, si mal no recuerdo, para el 18 de abril, cuando rompió la pandemia. Entonces nosotros seguíamos trabajando en el disco mientras estuvimos confinados, lo terminamos y quizás fuimos de los primeros grupos en girar con las limitaciones de aforo, con la gente sentada con mascarillas. Por eso la gira de ese disco fue larguísima, ya que estuvimos casi tres años y por alguna ciudad pasamos hasta cuatro veces (risas). Es una vida dura, con mucha carretera. Está muy guay, pero hay momentos donde necesitas estar tranquilo en tu casa. Como había ido bien la cosa a nivel económico, nos podíamos permitir parar un año entero, para descansar un par de meses y después ponernos a componer el disco, como no habíamos hecho hasta ahora, ya que Hilo Negro se compuso mientras estábamos de gira con el debut. De hecho, «Gitana» era un tema que incorporamos en el último tramo de la gira del primer álbum, para comprobar si le gustaba a la gente. Nunca nos habíamos dado el lujo de parar y después nos pusimos como si fuera una rutina. Íbamos todos los días al local, con un horario, a ver qué salía y trabajábamos las ideas.
Entonces es un disco más oscuro de alguna manera, menos inmediato. Cuando rumias tanto las ideas, ganas en unas cosas y pierdes en otras. Quizás ganas en madurez y complejidad musical, pero pierdes en inmediatez. Muchas veces dos acordes son más inmediatos, que entre esos dos acordes hayan cuatro acordes. Y que entre medias haya un cambio de compás. Es un disco que tiene una investigación sónica diferente, ya que pudimos preparar las canciones de otra manera. Luego aparecieron composiciones como «Manguara», que inicialmente era una balada. Cuando empezamos a tocarla en el local sonaba como algo de los Scorpions (risas), que no tiene nada de malo, pero claro no era el rollo que queríamos. Entonces la estuvimos retorciendo, hasta que llegamos al sintetizador, para que fuera una canción más electrónica que rockera.
Por eso lo de Bolsa Amarilla y Piedra Potente, porque confluyen esos dos mundos. La Piedra Potente viene siendo la distorsión de guitarras, el rock, las baterías, el bajo y la voz gritona, mientras que esos momentos más íntimos, más de síntesis son la Bolsa Amarilla. Por eso es un disco más oscurete, quizás más difícil de escuchar que el anterior, ya que tiene tantas capas. Como esas películas que tienes que ver cuatro o cinco veces, para apreciar todos sus matices. Por ejemplo tuve una época que, cada vez que escuchaba el disco del OK Computer de Radiohead, descubría una cosa nueva. Me decía: «¿Cómo es posible, si he escuchado este disco veinte millones de veces, que en el minuto catorce escuche algo nuevo por el canal izquierdo?».
¿Estáis trabajando en nuevo material actualmente?
Gringo: Sí, hemos estado trabajando a tope, en un proceso nuevo. Como te comentaba, porque entre el primer y el segundo disco hubo la pandemia, que sino no hubiésemos parado absolutamente nada. De hecho, nos dio algo de respiro, porque cuando la banda empezó a arrancar no queríamos que cayera la pelota al suelo (risas). Como tuvimos ese descanso, la gira de este álbum ha sido diferente, con algunos aforos más grandes, eso implica menos fechas. Desde 2025 tenemos una carpeta con las ideas, creo que las primeras son de junio, con las que se está trabajando y ya tenemos como media docena de canciones, más o menos, además de un mogollón de ideas. Estamos trabajando en la composición y estamos muy contentos con el material nuevo y con muchas ganas.
¿Creéis que para publicarlo este año o quizás ya para 2027?
Gringo: Nos vamos ya a 2027, porque queremos hacer las cosas con calma. No precipitarnos, planificar bien la salida, si se van a hacer o no vídeos. También estamos planeando el disco de manera diferente, ya que nos vamos a cambiar de lugar de grabación, En lugar de hacerlo aquí en Sevilla, nos iremos al País Vasco, en Gárate. Será distinto en el sentido del método, de agitar un poco el avispero, para grabar todos en la misma sala. En los álbumes anteriores hemos grabado las bases en la sala y después íbamos superponiendo capas. Si se podían grabar las baterías y los bajos, se quedaba la batería ocupada, pero las guitarras se regrababan, como todas las voces. Este disco queremos hacerlo más a la antigua, como de meternos todos en una habitación grande estilo kárate y que suenen los amplificadores en el aire, que se contaminen los micros de los sonidos. Que sea un disco un poco más sucio, menos pulcro (risas).
(Risas) ya estamos terminando. Hay dos preguntas que normalmente hacemos, para nuestros lectores. ¿Cuál fue la primera vez que lloraste o te emocionaste, como espectador en un concierto?
Gringo: Mm pues la primera no me acuerdo, pero sí de la última. Nos coincidió en Oporto, donde fuimos a tocar en el Primavera de Oporto, que fue con el disco anterior si mal no recuerdo. Tocó Nick Cave y nunca lo había visto en directo. Había escuchado algo suyo, pero tampoco era un mega fan. No es que acabara yo llorando en el concierto, sino que lo hicimos todos (risas). Fue espectacular, de las cosas más locas e increíbles que he visto en directo. No habían fuegos artificiales ni bailarinas en el escenario, ni nadie se descolgaba del techo (risas). El tío apareció allí con su traje de chaqueta, con su presencia de Nick Cave, con su bandaca tocando todos allí increíbles y haciendo unos pasajes brutales. La iluminación estaba increíblemente cuidada y trabajada, como el circuito interior de vídeo.
Llorando de la emoción de ver algo tan increíble, no porque fuera una cosa que has escuchado mucho en tu casa y te recuerda vivencias, sino por incredulidad: «¿Qué es esta marcianada?» (risas). Y cuando miro a un lado estaba el otro llorando y, luego en el lado contrario, lo mismo. El tío juega también con la dinámica, de repente se viene abajo y aquello se convierte en un teatro de veinte mil personas, con todo el mundo callado. Se escucha su respiración y se convierte en una especie de predicador del infinito, te lo recomiendo (risas). De hecho, al final del bolo fue una putada, como pasa en esos festivales ya que, el tipo jugaba tanto con la dinámica que, aunque el escenario del lado estaba a tomar por culo, el sonido que venía de allí se empezaba a meter cuando él bajaba. Esto es para escucharlo en una sala donde, si Nick se calla, lo haga todo el mundo. Que el de la barra no quiera ni mover los vasos (risas).
Para terminar, ¿Cuál es el primer disco que compraste con tu dinero?
Gringo: Tendría que pensarlo tío. Me está viniendo el disco doble de los Beatles, que me regaló mi padre en un momento muy especial, pero claro es otra movida. Con dinero seguramente compré algún vinilo de algún colega, que vas a su bolo y se lo pillas allí mismo. Claro pasa un tiempo desde que empiezas a ganar dinero y te lo puedes gastar en un disco (risas). No ha sido un camino fácil.
¡Muchas gracias por la entrevista! ¿Quieres decir algunas palabras, para nuestros lectores de Stairway to Rock?
Gringo: ¡A tí! Nada, que espero que disfrutéis de la entrevista y nos vemos en los escenarios, a poder ser en salas (risas).
Apasionado del cine y la música. Desde 2021 he sido redactor en diferentes medios como Manners of Hate, Metal Nightmare y Queens of Steel. Recientemente incorporado al equipo de Stairway to Rock, para ofreceros desde entrevistas, reseñas de discos o crónicas de conciertos (con énfasis en el underground), además de cualquier artículo especial cinéfilo que me pase por mi cabeza. Especializado en heavy, thrash, speed, metal épico, doom, rock progresivo y psicodélico. Actualmente trabajando en una novela de ciencia ficción.
