Maid of Stone confirma que Uriah Heep y The Almighty hacen magia

Maid of Stone (Día 3): Uriah Heep

Uriah Heep + The Almighty + Aethoria + Chez Kane + The Wildhearts

Domingo 19 de julio de 2026

Mote Park, Maidstone (Inglaterra)

Fotos: Facebook de Maid of Stone y de las bandas

La tercera y última jornada del Maid of Stone toca enmarcarla… Ver a Uriah Heep de cabezas de cartel es algo superior cuando los sigues desde hace décadas y ves que nunca estuviste equivocado. Huelga decir que Inglaterra es un territorio diferente en e que la música manda y es algo de lo que la gente se enorgullece, per en España esto sería impensable.

Si alguien creía que The Wildhearts estaban apunto de enterrarse… guardad las palas. La combinación de bandas emergentes y consolidadas fue una maravilla, y el show de The Almighty fue apoteósico. Tanto, que se quedó muy corto de lo que esperábamos. Y sí: Chez Kane es otra nueva realidad que va más allá de lo nostálgico. Un festival de 10.

Anchor Lane

Los horarios ingleses juegan a nuestro favor a la hora de terminar pronto los conciertos, la verdad que es un lujo que a las 22.30 todo el mundo se vaya para casa pero eso implica que los conciertos empiezan a las 11 de la mañana y eso en nuestra mentalidad española entra en un conflicto total.

 

 

Así que aunque hice esfuerzos llegué arañando las cuatro de la tarde y la actuación de Anchor Lane estaba terminando y me dio tiempo a grabar un tema para nuestras redes sociales y verles interpretando otro más. Lo poco que pude ver me encantó y es que los jóvenes escoceses son enérgicos y están dispuestos a ganarse a las generaciones más jóvenes y eso se notó. Eran solo tres al escenario (guitarar), batería y voz con un estilo sobrio pero como los modernos de ahora y su estilo se acerca más al extremo.

 

De verdad que lo que pudimos ver me encantó y comentaron que en breve vienen con nuevo trabajo. Así que muchas ganas de oír lo nuevo de estos chicos.

 

 

The Wildhearts

Es sabido que el gran Ginger padece una enfermedad incurable, la cual le apartó de su gira española, que quedó suspendida, evidentemente. Pero es un caso similar al de Ronnie Atkins de Pretty Maids, que va a seguir tocando y haciendo el oficio que conoce hasta que su cuerpo diga basta. Si esperabas ver al líder medio tocado… olvídate de eso: The Wildhearts triunfaron por todo lo alto desde la inicial “Failure Is the Mother of Success”. Cerveza en mano, con muchos chascarrillos y maridando el punk furibundo con el power pop. Este hombre está, bajo sus rastas, en un momento precioso.

 

 

El quinteto arremetió con “Mazel of Cocktail” y esos “uooo, uooo” constantes y su teclista y corista femenina apenas era audible en voz ni en teclados. Presentaron un tema nuevo y luego se quedaron con todo el mundo en la versión de la banda sonora de la serie “Cheers” “Everybody Knows Your Name”. Está claro que son una banda especial y Ginger ejerce de maestro de ceremonias acelerando el himno. Rabiosos, directos y reales en “Everlone” y luego pasaron a un festival de riffs de guitarra con extractos de su canciones en un tramo muy generoso de minutaje. Todo funcionó (excepto la teclista).

 

Y ya en el tramo final de la descarga, la intensa “Slaughtered Authors”, muy cantada por los presentes y mostrando ese lado tan power pop que poseen, enmascarado por los riffs duros. Pocas agrupaciones juegan a lo que consiguen The Wildhearts… En poco menos de una hora se despiden con la maravillosa “Diagnosis” y les despedimos como merecen. Están las rastas, está el pañuelo en el pie de micro y las canciones inmortales. Fue mi primera vez con Ginger tocando con The Wildhearts, y eso me lo llevo a la tumba.

 

 

Aethoria

Los Aethoria jugaban en casa y disfrutaban de una posición perfecta para pescar nuevos fans delante de una aglomeración de gente y de otra sentada en sus sillas de camping. Quinteto muy competente del que destacan especialmente los trabajados riffs de guitarra y la voz de una enorme y pelirroja Mecia a las voces. A pesar de ser británicos suenan muy como Alter Bridge, y con toda la banda vestida de negro y teniendo muy claro los británicos que estaban ante un momento crucial en su carrera.

 

 

De su breve descarga me quedo especialmente con ese temazo titulado “Human”, pero también con “Bring Me Home”. Musicalmente hay mucha profundidad y a veces la voz te puede recordar a Cristina Scabbia de Lacuna Coil. Los solos y riffs de verdad que impresionan y se despidieron con su último single popero “More Time”. Aquí nos dijo la vocalista que el tema trata de no tomarse la vida muy a pecho. Cumplieron y convencieron. Si buscas un grupo en el que la cantante de Evanescence cante en Alter BridgeAethoria es tu apuesta.

 

 

Chez Kane

Se inició el concierto con la banda sonora de “Fama” de fondo para hacernos saber que Chez iba a salir al escenario. Lleva un quinteto muy capaz y lideraba el escenario “Firestarter” muy merecidamente al ritmo de “Personal Rock N’ Roll”. Le acompaña un quinteto de músicos, su voz no zozobra en ningún momento y homenaje a los 80 como en “Too Late”. Nunca ha ocultado que le encanta vestir sexy, pues sabe que la imagen es importante, pero su entrega y desparpajo en “All of It” y “Ambition Wild” muestran un hard rock de homenaje de calidad.

 

La mayoría de las composiciones están facturadas por el gran Danny Rexon de Crazy Lixx y antes de la nueva “Reckless” (armada ella con una guitarra) confesaba que era la primera vez que era cabeza de cartel de un festival. Está claro que esta chica avanza para arriba sin techo. “Love Tornado” fue un temazo, pero evidenció que había algo pregrabado en el set, no todo. Las guitarras de Harry y James no pararon y hay momentos de clase en lo instrumental, para nada estamos ante un montaje o un capricho.

 

Tuvo palabras de agradecimiento al festival, y a la década de los 80, y en la potente y festiva “Rocket on the Radio”, hubo una bajada de tensión. Lástima, pues es de lo mejor que tiene y en la que los coros eran 100% reales. Se despidió con “Powerzone” demostrando que los festivales son el hábitat perfecto para que Chez Kane luzca y su hard rock 80ero gane nuevos seguidores.

 

 

The Almighty

Había mucha expectación por volver a ver sobre un escenario a The Almighty, una de esas bandas de culto que, sin alcanzar el éxito masivo de otros nombres del hard rock británico, dejó una profunda huella durante las décadas de los ochenta y noventa. Así se notó en la asistencia, pues diría que consiguieron la máxima audiencia del día y no andaría muy desencaminda. Liderados por el incombustible Ricky Warwick, posteriormente conocido por formar parte de Black Star Riders y por su larga trayectoria en solitario, los escoceses regresaron para demostrar que su mezcla de hard rock, heavy metal y pinceladas de punk continúa sonando tan contundente como hace treinta y cinco años.

 

Saltaron al escenario con un look sobrio, con mucho cuero al más estilo Motörhead. Desde los primeros compases quedó claro que la banda no había perdido ni un ápice de fuerza. El cuarteto mostró una compenetración sobresaliente, con un sonido potente y muy compacto donde las guitarras volvieron a ser protagonistas. Uno de los aspectos más destacados fue la cantidad de coros interpretados en directo, algo cada vez menos habitual y que aportó mucha personalidad a temas como «Power», «Over the Edge» o «Free Your Mind», esta última con un sonido mucho más pesado, cercano incluso al stoner rock.

 

 

El repertorio recorrió prácticamente toda su carrera, con momentos especialmente celebrados en «Rise», «Full Forcing Lovin’ Machine», «Devil’s Toy», «Thunderbird» y una emocionante interpretación de «Wild and Wonderful», donde Warwick aprovechó para presentar a la banda y hacer partícipe al público.

 

Hubo también espacio para bajar las revoluciones con varios pasajes acústicos. «Jesus Loves You… But I Don’t» y «Little Lost Sometimes» ofrecieron una cara más íntima del grupo, con Ricky acompañado por el bajista a la guitarra acústica, demostrando que The Almighty también sabe emocionar cuando deja a un lado la electricidad.

 

Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la celebración del 35.º aniversario de Soul Destruction, disco fundamental en la trayectoria de la banda y uno de los trabajos más influyentes del hard rock británico de principios de los noventa. El público respondió entregado durante todo el concierto, coreando buena parte de un repertorio que sonó fresco y lleno de energía.

 

El cierre con «Free ‘n’ Easy» puso el broche perfecto a una actuación que confirmó que The Almighty sigue siendo una máquina perfectamente engrasada. Ricky Warwick se mostró cercano durante toda la noche, agradeciendo continuamente el apoyo del público y transmitiendo esa pasión por el rock que siempre le ha caracterizado.

 

Treinta y cinco años después de sus primeros éxitos, The Almighty sigue demostrando que el tiempo apenas ha desgastado su propuesta. Sin artificios, con una banda en plena forma y un repertorio cargado de himnos, los escoceses ofrecieron uno de esos conciertos que recuerdan por qué el hard rock clásico sigue teniendo un lugar privilegiado sobre los escenarios.

 

 

Uriah Heep

Pocas bandas pueden presumir de una trayectoria tan longeva e influyente como Uriah Heep. Formados en Londres en 1969, los británicos fueron uno de los grandes pilares del hard rock de los años setenta junto a otras como Deep Purple, Led Zeppelin o Black Sabbath. Su combinación de hard rock, rock progresivo y rock sinfónico, unida a sus inconfundibles armonías vocales, les convirtió en una referencia para generaciones posteriores. Más de cinco décadas después, la banda liderada por el incombustible guitarrista Mick Box, único miembro original que permanece en la formación, continúa defendiendo su legado con una solvencia admirable.

 

El quinteto apareció sobre el escenario acompañado por una introducción grandilocuente que desembocó en «Grazed by Heaven», una declaración de intenciones que dejó claro que la banda sigue sonando poderosa y perfectamente engrasada. Desde el primer momento destacó la precisión instrumental y, sobre todo, el impecable trabajo de las armonías vocales, apoyadas en algunos momentos por coros pregrabados que reforzaban la amplitud de su característico sonido.

 

Sin apenas dar respiro llegó «Save Me Tonight», antes de que el vocalista se tomara unos minutos para presentar a sus compañeros. El primero en recibir el reconocimiento fue el veterano teclista Phil Lanzon, protagonista absoluto en «Shadows of Grief», donde volvió a demostrar la enorme importancia que los teclados siguen teniendo en el sonido de Uriah Heep.

 

 

Después llegó el turno del bajista Dave Rimmer, presentado antes de interpretar una siempre celebrada «Stealin», uno de los grandes clásicos de la banda, coreado de principio a fin por un público completamente entregado.

 

La formación también tuvo espacio para reivindicar su material más reciente con «Hurricane», perteneciente a su último trabajo de estudio, una canción que encajó con naturalidad entre los clásicos y confirmó que Uriah Heep sigue siendo una banda creativamente activa.

 

Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la presentación de Mick Box, auténtico alma del grupo, antes de interpretar «The Wizard». El guitarrista, siempre sonriente y cercano, volvió a demostrar que conserva intacto su inconfundible estilo, equilibrando melodía y elegancia con una enorme naturalidad.

 

El repertorio continuó con joyas imprescindibles como «Sweet Lorraine» y «The Magician’s Birthday», esta última convertida en uno de los puntos culminantes del concierto gracias a un extenso solo de guitarra que arrancó una de las mayores ovaciones de la noche.

 

 

La recta final no pudo ser más emocionante. «Gypsy» hizo estallar definitivamente al público, que respondió cantando los estribillos junto a la banda en un ambiente de auténtica celebración.

 

Tras abandonar momentáneamente el escenario, Uriah Heep regresó para los bises con una emocionante interpretación de «Sunrise», iluminada por un cálido juego de luces amarillas que puso el broche perfecto a una actuación cargada de nostalgia, calidad y oficio.

 

Lejos de vivir únicamente de su pasado, Uriah Heep sigue demostrando que sus canciones conservan toda la fuerza que las convirtió en clásicos del hard rock. Con una banda perfectamente compenetrada, un repertorio impecable y un Mick Box que continúa ejerciendo de guía con una elegancia admirable, los británicos ofrecieron un concierto que confirmó por qué, más de cincuenta años después de su nacimiento, siguen siendo una referencia imprescindible en la historia del rock. Para mí fue EL CONCIERTO del Maid of Stone 2026.

 


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