Foo Fighters
Jueves 25 de junio de 2026
Estadio de Anfield, Liverpool
Texto: Tomás Crespo
Fotos: Facebook de Foo Fighters
Mi relación con los Foo Fighters es algo extraña: cuando publicaron su primer disco homónimo, allá por 1995, alguien me dijo que no valían la pena. Pero poco después, otro alguien, un compañero de la universidad, me aseguró lo contrario. El que tenía razón, evidentemente, era el segundo. Vaya disco de debut, prácticamente en solitario, se marcó el que entonces solo era conocido por ser el ex batería de Nirvana. ¡Resultaba que el hombre también sabía componer, cantar y tocar la guitarra!
Dos años después, Dave Grohl ya había formado un grupo de verdad, y los Fighters publicaron su disco más sólido, The Colour and the Shape, con grandes hits como “Monkey Wrench” o “Everlong”, que competía de tú a tú con la movida post-grunge formada por los Smashing Pumpkins, Garbage, PJ Harvey y compañía. Pero poco después, misteriosamente, y a pesar de lo atractivo de su propuesta, les perdí el rastro durante bastantes años.

Los azares de la vida me han llevado, más de cuarto de siglo después, a publicar un libro sobre ellos, “Foo Fighters. El poder de Dave Grohl”, sin ser exactamente lo que se dice un fan acérrimo del grupo. Pero me quedaba una asignatura pendiente: ¡nunca los había visto en directo! Sí había podido ver en un par de ocasiones a Dave Grohl: con Nirvana la única vez que actuaron en Barcelona, y como invitado de su amigo Paul McCartney en una actuación en el O2 de Londres. Y la única vez que había tenido una entrada del grupo en la mano, en 2022, a su batería Taylor Hawkins no se le ocurrió otra cosa que morirse, por lo que la actuación prevista en Madrid fue evidentemente cancelada.
Así pues, llegó el momento de escoger destino para la gira actual, “Take Cover 2026”. Y como el Mad Cool de esta semana daba bastante pereza, finalmente la ciudad seleccionada fue Liverpool, hacia la que me dirigí para ver a los Foo Fighters, en una extraordinaria coincidencia, el Día Internacional de los Beatles.

Lo que también escapaba a cualquier tipo de control fueron los 32º C (90º Fahrenheit) con los que me topé en el día más caluroso de la ola, que combinados con la humedad del río Mersey convertían la ciudad británica en un infierno prácticamente impracticable. Salvo si tu misión es llegar a Anfield como sea. Por fortuna, un puntual autobús especial de dos pisos me pudo dejar, aunque fuera sudando como un gorrino, en las inmediaciones del mítico estadio futbolero, pocos momentos antes de que se convirtiera en el receptáculo de la primera de las dos únicas actuaciones británicas de la gira.
El concierto empezó a las 7.25 de la tarde hora británica, y fue de duración generosa. La entrega del grupo, absoluta, con Grohl corriendo de un lado para otro del escenario a sus 57 años y haciendo participar al público con sus muecas habituales. En cuanto al repertorio, consistió en un “greatest hits” que equilibraba cuidadosamente sus diferentes épocas, con un ligero predominio de sus tres primeros -sin duda mejores- trabajos: fueron cuatro temas del disco de debut y de There Is Nothing Left to Lose, tres de The Colour and the Shape y de Wasting Light, y uno o dos del resto (incluido el reciente Your Favorite Toy), hasta llegar a un espléndido total de 28 canciones. Lástima que el único LP que quedase sin mencionar fuese el muy sólido Sonic Highways.

Las únicas sorpresas relativas de la tarde fueron el fragmento del “Ace of Spades” de Motörhead que el grupo solapó a su “No Son of Mine”, y poco después, la autoversión del “Marigold” de las anteriores bandas de Grohl Late! y Nirvana en el tramo acústico de la actuación. Y hablando de grupos anteriores, otra curiosidad fue el momento en el que cada uno de los miembros tocó un fragmento de alguna canción de una banda en la que había militado en el pasado, único instante del concierto en el que, al empuñar Ilan Rubin la guitarra, Dave Grohl recuperó la batería. Después, ya solo quedaba recorrer la recta final con, entre otras, las infalibles “Monkey Wrench”, “Breakout” o “Best of You”, y ya en los bises, los diez minutos de “The Teacher”, “Exhausted” y, como no, “Everlong”, tema idóneo para cerrar una actuación muy sólida que rondó las tres horas de duración.

Así pues, misión cumplida: más de treinta años después de su debut, por fin había logrado ver a los Foo Fighters, en Liverpool, y en el Beatles Day. Aunque no tocasen ninguna versión de los Fab Four (curiosamente, sí que lo harían dos días más tarde), y aunque, como tal vez podía haber sido de esperar, Paul McCartney no apareciese por sorpresa. Pero ante eso, el remedio fue fácil: pedir un Uber indicándole como dirección de destino el Cavern Club. Rock and roll.

Licenciado en Comunicación Audiovisual y Periodismo, amante de las letras, el cine y la música, ejerce el periodismo freelance y es el responsable del blog “Bailar sobre arquitectura”. Ha publicado doce libros, sobre grupos como los Beatles, los Rolling Stones, Nirvana y los Foo Fighters, películas como «Regreso al futuro» y «Psicosis», e incluso «El diccionario de Astérix».
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.








