Desde que escribo en Stairway to Rock, ha sido habitual que pudiera entrevistar a grandes nombres del metal americano, como ya mencioné en la videollamada que tuve con Leather Leone de Chastain. Para conocer más de este clásico imprescindible del metal épico, en esta ocasión me acompañó mi compañero de web y colega Marc Fernández, también fan del grupo. Ha estado genial hablar con Mark Zonder, batería original y único miembro fundador en activo de Warlord, quién nos ha explicado con detalles toda la historia y el legado del grupo liderado por el añorado William J Tsamis: el fallecido guitarrista y compositor principal.
Para empezar, nos gustaría saber cómo se formó Warlord. ¿Los temas épicos sobre los que escribís tienen algo que ver con los orígenes griegos de Tsamis?
Mark: Yo tocaba en una banda, Russian Roulette, donde la novia del cantante conocía a Bill (William), de trabajar en una cafetería local. Ella pensó que encajaríamos juntos, en cuanto a gustos musicales, así que nos puso en contacto. Hablamos, luego empezamos a jamear y estuvimos como un año y medio tocando juntos, sin nadie más. Como si fuera un taller de reparación de coches.
En cuanto a los orígenes griegos sí, es algo similar a lo que pasó en Fates Warning, con Jim Matheos, que también los tiene. Obviamente nuestros amigos griegos se sienten identificados con eso, pero también hay muchos otros seguidores, de diferentes países, que también se sienten representados por nuestro mensaje. Quizás no en cuanto a su nacionalidad, pero desde luego sí en cuanto al estilo. Esa vertiente europea de Rainbow, Black Sabbath, Scorpions… ya que, como es necesario recordar, en los ochenta eso no era popular. Estaba la escena de Los Ángeles con Rat, Mötley Crüe y esas bandas, así que desde luego sobresalíamos del resto. Incluso entonces, no seguíamos al mainstream. Así que tenemos seguidores por todo el mundo, hace poco estuvimos en Polonia. No es que estuviera sorprendido, pero hay muchos fans, que tienen todos los discos originales y vienen con ellos a vernos.
¿Por qué el cantante de vuestro EP Deliver Us (1983) es diferente al del And the Cannons of Destruction Have Begun… (1984)? ¿Siguen ambos dedicándose a la música hoy en día?
Mark: Jack Rucker (conocido aquí como Damien King I), nuestro primer cantante en Deliver Us, era un músico de estudio. Ninguno de los dos aportó ni una sola nota en la composición. Bill había escrito todas las letras y las líneas melódicas: tenía muy claro lo que quería. Solo veía a la voz como otro instrumento. A Jack solo le interesaba el dinero, que era inexistente. No tenía ningún interés en la banda, simplemente era un muy buen cantante de sesión. Bill únicamente le explicaba las líneas que debería cantar.
Luego tuvimos a Rick Cunningham (Damien King II), el segundo vocalista, que estaba más interesado en el estilo de vida de Hollywood. No quería esforzarse lo necesario. Lo trajimos a Los Ángeles con mucha ilusión, luego estuvimos grabando el vídeo del Cannons y él sencillamente no se implicó tanto como debería… no funcionaba. En mi opinión no era tan buen cantante como lo fue Jack. Nuestro primer vocalista era muy bueno y podía hacer lo que quería con su voz. Creo que ninguno de los dos sigue activo en la industria musical. En la última gira que hicimos por Estados Unidos sí que vimos a Rick, que asistió a uno de los conciertos. Él lleva tiempo retirado del sector y escuché que Jack, nuestro cantante original, está disfrutando una vida la mar de tranquila. Tampoco me suena que hiciera algo de música, después de su tiempo en Warlord.
Creo que ambos querían llegar al éxito por la vía rápida. Hay que recordar que, en ese entonces, las cosas eran muy diferentes. Ya sabes, cualquier día de 1980 una banda podía estar sentada en un local de ensayo muriéndose de hambre y, al día siguiente, grabar un disco en un estudio de varios millones de dólares. Las cosas sucedían así de rápido en los ochenta en Los Ángeles, y creo que estos dos chicos pensaban que Warlord iba a ser ese tipo de grupo. Como si ese fuera a ser su billete al estrellato. Ninguno estaba realmente interesado en lo que hacíamos. Todo lo que conlleva el trabajar para pagar las deudas, tener esa voluntad es mucho trabajo y muchos no tienen la capacidad de sacrificio. En especial los cantantes, si te soy sincero.
Estás hablando con un cantante, de hecho (Marc habla de mí, entre risas).
(Risas) la siguiente pregunta es algo elaborada. ¿Por qué decidisteis grabar el mítico Cannons of Destruction, como un falso directo pero sin público presente, en lugar de dar algunos conciertos?
Mark: Bueno hay que tener en cuenta claro que no existían ordenadores entonces, ni redes sociales. Aunque sé que es algo difícil de creer hoy día (risas). Sabíamos que éramos un tipo de banda diferente. Sabíamos que le gustaríamos a las audiencias japonesas, incluso más a las europeas en general, así que quisimos hacer un acto de promoción propia, algo adelantado a su tiempo. Queríamos ofrecer a esa gente la representación de qué sería ver a nuestra banda en directo. Hay mucha gente que lo desconoce, pero grabar un disco en directo cuesta mucho dinero, ya que tienes que pagar para registrar el audio y el vídeo. Para empezar hay muy pocas bandas que publiquen álbumes en vivo, así como que graben un solo concierto y ya tengan el material necesario. Normalmente son cinco, seis, siete o incluso la gira entera, además de grabar y editarlo todo, para así tener un gran disco en directo. No estábamos en la posición de hacer eso. Sabíamos que no nos lo podríamos permitir, ni siquiera obtener un buen sonido para grabarlo.
Lo interesante es que al final, aunque resulte difícil de creer, el Cannons se grabó en una sola toma. Estuvimos todo el día montándolo y preparándolo. Lidiando con ese técnico de sonido tan raro, que no empezaba a grabar hasta que no hubiera comido. ¿Sabes a lo que me refiero? Fue… una tontería. Toda la organización, la minimizamos y una vez estuvo grabado, así se quedó. Por eso, si te fijas hay muy pocos planos de la batería, quizás solo uno. Y eso fue el zoom-in desde el fondo de la sala. Nuestra idea original era montarlo y grabarlo varias veces, desde diferentes ángulos. Nunca pudimos terminarlo, ya que llegó la medianoche y tuvimos que largarnos. No podíamos seguir así sin más, por lo que es interesante cómo terminamos todo (risas).
¿En esa grabación habían composiciones nuevas?
Mark: Mm sí, me estás pidiendo que me remonte muchos años atrás. Es decir, obviamente sé que Deliver Us fueron las seis canciones y, técnicamente, «Mrs Victoria». Así que hicimos «Soliloquy», además de la instrumental que llamamos 1984 («MCMLXXXIV» en el álbum, previa a «Child of the Damned» del EP anterior). No estoy del todo seguro sin revisarlo, ya que desconozco si añadimos algo más en el Cannons. En ese disco, solo intentábamos compilar un repertorio lo más completo posible.
En el Deliver Us pusimos claro «Deliver Us From Evil», luego «Child of the Damned», «Penny for a Poor Man», «Lucifer’s Hammer», «Black Mass», «Mrs. Victoria»… ¿Qué más tenemos allí? ¡Ah claro, «Winter Tears»! No podemos olvidarnos de esa, desde luego… Así que, para el directo fueron esas siete y, ya sabes, un par de cositas extra.Sé que «Soliloquy» siempre estuvo sobre la mesa, para hacer en ese momento. Por otra parte, también teníamos otras composiciones. Naturalmente estaba por ejemplo «Winds of Thor», pero no la incluimos en el EP. Para serte sincero, no sé porqué no lo hicimos, pero ahora siempre la tocamos, ya que fue una de las canciones originales. Junto a «Battle of the Living Dead», ya las tocábamos cuando estábamos únicamente Bill y yo. Es curioso cómo se terminan alineando las canciones en los álbumes. No necesariamente son las primeras que tienes compuestas.
Nos gustaría saber por qué se disolvió el grupo tras ese lanzamiento. ¿Cómo fue vuestra reunión, con el álbum Rising Out of the Ashes (2002)?
Mark: Bueno la reunión estuvo genial, y pensábamos que ahora por fin teníamos un cantante de verdad, alguien que estaba en una banda importante (Joacim Cans de HammerFall), que todo el mundo conoce, las cosas iban a ir perfectas, pero no fue así.
En ese entonces, la banda se disolvió básicamente porque Bill se hartó de hacer todo el trabajo y que no pasara nada. Hicimos Deliver Us… un disco de solo 800 dólares, lo cuál parece una broma, pero suena increíble. Es como un álbum épico, la evolución progresiva del heavy metal, o como quieras llamarlo. Entonces nos pusimos creativos e hicimos Cannons of Destruction, y lo pagamos todo por nuestra cuenta. Como he dicho antes, pensábamos que era importante promocionar a la banda. De repente sacamos el disco y todo parece que irá genial, pero no conseguimos retener a ningún cantante. No hay agencia de representación ni ningún contrato discográfico a la vista, como si el grupo estuviera estancado. Bill se cansó de pasar hambre, ya que todos vivíamos en un pequeño almacén. Una situación así en California, donde hace mucho calor, sin aire acondicionado… pero lo estuvimos haciendo durante unos años. Porque nos encanta la banda, pero llegó a un punto de que era demasiado para él y no quería seguir con esto.
¿Cuándo decidisteis empezar a dar conciertos en directo tras esa reunión?
Mark: Ya sabes, obviamente, Bill estaba muy enfermo. Tenía problemas estomacales y otras dolencias. Así que cuando tocamos en el Wacken del 2001 o 2002, lo que fuera, Bill era un profesor. Daba clases en una universidad privada y llevaba una vida totalmente diferente, cuando surgió la oportunidad. Luego en 2013 hicimos unos conciertos en Alemania y Grecia y yo estaba siempre dispuesto a volver, pero él nunca ha sido un tipo de dar giras y tuvo que prepararse para eso. Luego estuvo totalmente metido para grabar el vídeo y la respuesta del público fue absolutamente increíble. Entonces decidimos seguir adelante con Warlord, pero él se iba encontrando cada vez peor. Tocamos juntos en su último show en Creta, en el Chania Rock Fest (2017) y fuimos realmente afortunados de tenerlo con nosotros sobre el escenario. Así de enfermo estaba. Él y yo hablamos ese día y dijimos de escribir otro disco, más al estilo de Deliver Us. Una canción de heavy metal corta, en lugar de tanta grandilocuencia sinfónica, pero su salud le impidió terminarlo. Teníamos un par de ideas que yo grabaría, pero me di cuenta que no estaba en condiciones. Luego falleció y claro, ahí se quedó la idea…
Es una pena realmente. Que descanse en paz.
Mark: Fue realmente duro, algo progresivo. Recuerdo que estábamos grabando el Rising Out of the Ashes, no recuerdo durante qué fechas ahora mismo, ya que fue hace tiempo, en mi casa de Nueva York. Él ya estaba enfermo por ese entonces. Le costaba moverse y desplazarse… incluso tocar sin sentirse mal, así que estuvo un tiempo sufriéndolo y era evidente cómo se encontraba.
Me gustaría que nos explicaras la idea detrás de Lordian Guard: el proyecto que Tsamis tenía con su mujer como cantante, la actriz Vidonne Sayre-Riemenschneider. ¿Algunas de sus canciones se volvieron a grabar más tarde con Warlord?
Mark: Aquí viene lo curioso, ya que mucha gente no se da cuenta de que hay muchas canciones de Warlord, que ya tocábamos cuando estábamos solo Bill y yo, que se convirtieron en canciones de Lordian Guard. Básicamente lo que creo —y repito, no era mi banda y yo no tenía nada que ver con ello—, pero lo que deduzco es que esta era la forma que tenía él de seguir tocando música. No quería hacerlo a gran escala, no quería tener la presión de un sello discográfico ni ese tipo de cosas, así que esta era simplemente su manera de seguir adelante, y podía controlarlo todo, lo cual estaba bien. Ya sabes, eso era bueno para él. Pero bueno, es interesante, hay canciones como «War in Heaven», que empezó siendo «Achilles Revenge». Se llamaba así hace mucho tiempo, cuando también tocábamos «Winds of Thor» y «Battle of the Living Dead». Habían muchos ideas y canciones finalizadas, así que Bill iba cambiando de Warlord a Lordian Guard, según veía mejor (risas).
Obviamente hay diferentes versiones de esas canciones, ya que es casi como tener un grupo cercano a la música electrónica, con ese sintetizador, en comparación con tener una banda de rock en toda regla. Obviamente las voces también marcan una gran diferencia. Él lo hacía por sí mismo, porque le encantaba crear música y se le daba genial, pero no tenía en mente un gran proyecto comercial. Es otra de las cosas que hacía para mantener viva su música, como nos contaba. De hecho, los últimos meses que estuvo con nosotros antes de fallecer, me dijo varias veces: «Oye tío, busca un guitarrista, no es tan complicado, y sigue haciendo música. Tienes que mantener vivo el nombre de Warlord y hacerlo llegar a la gente». Y eso es lo que hicimos…
En la segunda parte, que publicaremos la semana que viene, Marc le preguntará sobre la etapa más reciente de la formación.
Apasionado del cine y la música. Desde 2021 he sido redactor en diferentes medios como Manners of Hate, Metal Nightmare y Queens of Steel. Recientemente incorporado al equipo de Stairway to Rock, para ofreceros desde entrevistas, reseñas de discos o crónicas de conciertos (con énfasis en el underground), además de cualquier artículo especial cinéfilo que me pase por mi cabeza. Especializado en heavy, thrash, speed, metal épico, doom, rock progresivo y psicodélico. Actualmente trabajando en una novela de ciencia ficción.
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