Título: The Raven Scholar
Autor: Antonia Hodgson
Editorial: Oz Editorial
Año de publicación: 2026
The Raven Scholar es una de esas lecturas que te atrapan primero por el misterio y luego te mantienen enganchado por pura inercia narrativa, como si el libro te dijera “solo un capítulo más” unas veinte veces seguidas sin pestañear. Teniendo en cuenta que son casi 700 páginas y 80 capítulos, pues entenderás que tiene que haber chicha dentro ¿no?.
Comencemos por un poco de contexto. Estamos antes una fantasía épica en la que la historia se construye alrededor de un imperio regido por dioses y facciones, donde cada cierto tiempo se celebra un torneo para decidir quién ostentará el poder. Pero el evento empieza con un asesinato, y lo que podría haber sido un simple conflicto político se transforma en una investigación compleja en la que Neema Kraa, erudita brillante y protagonista adulta poco habitual en el género, se convierte en el eje central. A partir de ahí, la trama mezcla thriller de asesinato, competición de alto riesgo y conspiraciones cortesanas con una soltura bastante adictiva. De hecho, y de manera muy secundaria, encontramos pizcas de romance a lo largo de las páginas. Vamos, un poquito de todo.
Uno de los puntos fuertes del libro es precisamente su trama: no se limita a encadenar acontecimientos, sino que juega constantemente con la sospecha, los giros y la sensación de que siempre falta una pieza del puzzle. Es verdad que en algunos momentos la densidad de subtramas puede resultar abrumadora, pero también forma parte de su identidad: no es una historia que te lleve de la mano, sino una que te empuja a mirar dos veces cada detalle.

En cuanto a la construcción del mundo, Hodgson despliega un universo rico, con una base mitológica sólida en torno a dioses con influencias animales, estructuras de poder muy marcadas y una crítica social bastante clara sobre las jerarquías y el abuso de poder. Todo ello envuelto en una estética de dark academia que le sienta como un guante manchado de tinta y secretos. Es un mundo coherente, aunque tan cargado de información que a veces pide respirar hondo antes de seguir leyendo. Claro que tenemos que tener en cuenta que esta es tan solo la primera parte de la trilogía, por lo que entiendo que según avancemos en la historia todos estos detalles se consolidarán en tu mente y se estabilizarán.
Los personajes son otro de los pilares. Neema destaca por ser inteligente, compleja y con una evolución que se siente orgánica, lejos de ciertos clichés del género. A su alrededor orbitan figuras igualmente matizadas, aunque no todas reciben el mismo nivel de desarrollo. Algunas relaciones y rivalidades pueden parecer algo volátiles, pero encajan con el tono de intriga constante que propone la novela.
En lo personal, la experiencia de lectura es claramente adictiva. No es perfecta, y es que hay momentos en los que la ambición del libro juega en su contra y ciertos hilos podrían estar mejor pulidos. Pero compensa con un ritmo ágil, giros efectivos y una sensación constante de estar ante algo grande, incluso si aún está en construcción. Además tiene un punto ácido y divertido que te hace soltar alguna que otra carcajada mientras lees.
The Raven Scholar no es una historia cerrada, como ya he mencionado antes, sino el primer volumen de una trilogía. Se nota en su estructura, en la cantidad de preguntas que deja abiertas y en la forma en la que prepara el terreno para lo que viene después. Funciona como inicio potente, más preocupado por abrir caminos que por cerrarlos.
En resumen, es una novela que brilla por su ambición, su mundo y su misterio, con algunos desequilibrios propios de una primera entrega. Pero si la trilogía mantiene este nivel de intriga, promete convertirse en algo bastante serio dentro de la fantasía contemporánea. La única pega que voy a ponerle es que la segunda parte no la tendremos hasta finales de 2027!!!

Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
