Benediction reivindican el death metal “old school” sin su vocalista titular

Perpetual + Unbounded Terror + Benediction

Sala Lennon’s, L’Hospitalet de Llobregat

2 de mayo de 2026

Organiza: Manguales

Crónica: Alfonso Díaz

Fotografía: Àlex Hidalgo

Para los seguidores del metal, Birmingham siempre será la “patria chica” del heavy metal. Sin embargo, además de que por sus calles fue donde dieron sus primeros pasos como banda nombres tan insignes e ilustres como los de Black Sabbath y Judas Priest, lo cierto es que también atesora un buen bagaje en cuanto a metal extremo se refiere, ya que de allí provienen también Napalm Death y Benediction. En activo desde las postrimerías de la década de los ochenta, Benediction se han convertido en una institución y un referente ineludible a la hora de hablar del death metal “old school”.

 

Con la excusa de presentar su última referencia de estudio Ravage of Empires, que vio la luz hace poco más de un año, la formación británica aterrizaba en la Lennon’s de L’Hospitalet de Llobregat. Admitámoslo, había cierta incertidumbre acerca de qué nos depararía la velada, ya que pocos días antes de la cita se anunciaba la baja de su vocalista Dave Ingram por motivos de salud. Para cubrir la vacante de cara a estos conciertos, la banda contaría con la presencia del vocalista de Dark Embrace, Óscar Rilo, quien el año pasado se vio en una tesitura similar al tenerse que poner al frente de otra leyenda como son Onslaught.

 

Sea como fuere, la presencia de Benediction era una magnífica noticia. No obstante, antes de tenerlos sobre las tablas para repasar algunos de los mejores momentos de su dilatada trayectoria, tendríamos ocasión de ir calentando motores con una doble ración de metal nacional de manos de unos pioneros de nuestra escena death como son Unbounded Terror y de los gallegos Perpetual.

Perpetual

Sobre el combo de A Coruña recaía la responsabilidad de romper el hielo y de empezar a caldear el ambiente de cara a lo que estaba por llegar. Avalados por dos décadas de experiencia y contando con cuatro largos de estudio —el más reciente Wings of Decay, publicado a mediados del pasado mes de abril—, Perpetual se mostraron sólidos y muy compactos. Sonaron absolutamente brutales, como un rodillo desde que aparecieron en escena para ir calentando al personal que iba accediendo al recinto mientras se sucedían cortes como el seminal “All Gods Must Die” y “Exitus”. Es más, me atrevería a decir que fueron los que mejor sonaron de las bandas que conformaron el cartel de esta noche y es que piezas de nuevo cuño como “Perpetual” cayeron a plomo sobre unas primeras filas que se fueron animando a medida que avanzaba su descarga.

 

 

Evidentemente, el público de esta noche era mayoritariamente veterano, así que ese death metal rotundo, machacón y cavernoso que nos propusieron los gallegos conectó a la perfección con un personal que incluso se animó a levantar los cuernos para acompañar algunas de las brutales acometidas que marcaron “Wings of Decay”. Pese a ello, el wall of death que intentaron montar durante “My Death Hope” acabó siendo bastante discreto. Mucho más efectivos resultaron los apabullantes redobles que se encargaron de impregnar de épica “Bloody Darkness”. Especialmente reseñable me pareció “Sons of a Lacerated Land”, que se iniciaba de forma penumbrosa para poco a poco ir creciendo mientras tomaba velocidad.

 

La rúbrica para unos cuarenta minutos en los que los gallegos dejaron patente su devoción por el death metal más brutal y clásico llegaría de manos de un rodillo sonoro llamado “The Bearer of The Doom”, que contó con los vítores de las primeras filas en el arranque, para posteriormente dar cabida a los riffs rompecervicales de la demencial y lacerante “Lobotomy”.

Unbounded Terror

Para proseguir con la velada, contaríamos con la presencia de una banda que muchos consideramos mítica dentro de la escena nacional: Unbounded Terror. Seguramente, si hablamos de death metal patrio, cada cual tendrá su opinión, todas respetables. Para un servidor, Nest of Affliction fue el primer trabajo con cara y ojos, en cuanto a calidad y producción se refiere, que se grabó en nuestro país. Mucho ha cambiado la escena y la formación balear desde entonces, ya que únicamente continúa al frente de la banda el inquieto y polifacético Vicente Payá. Así que un servidor tenía muchas ganas de presenciar su descarga.

 

El inicio del show del trío balear se retrasó más de lo que nos hubiera gustado, y eso no fue un buen presagio. Era evidente que algo no acababa de funcionar y lo cierto es que el sonido no les acompañó, especialmente durante la primera mitad del show. En cualquier caso, nadie puede poner pegas a la entrega y la determinación de una banda que se dejó la piel sobre las tablas, especialmente un Vicente que tiró de carisma para liderar a sus compañeros. Como decía, el sonido no fue el mejor y el retraso inicial acabó propiciando que la banda no pudiera tocar todo el repertorio que tenía previsto.

 

 

Tal y como nos anunció el propio Vicente, su repertorio incluyó un repaso al material del ya mencionado Nest Of Affliction, aunque obviando las intros. Así que para un servidor su descarga fue como un viaje a otra época, dejando patente que la buena música, en este caso en forma de death metal “old school”, nunca pasa de moda. Con el escenario engalanado con dos pancartas verticales que nos recordaban la icónica portada de su debut de 1992, la descarga de Unbounded Terror se ponía en marcha con los riffs pétreos y la seminal dinámica de la implacable “Dreamlord”. Sin entretenerse en las presentaciones, la banda no tardaría en pisar el acelerador a fondo para castigarnos inmisericordemente con las inapelables andanadas que conformaron “Fear”, dándonos argumentos para agitar frenéticamente la cabeza.

 

La sensación de auténtico underground se vio acrecentada por una iluminación prácticamente inexistente, ya que el escenario se mantuvo en penumbra mientras, de forma incontestable y expeditiva, iban cayendo latigazos del calibre de “Dead (by Deceit)”, para posteriormente dejar paso a la inapelable tenacidad de “Immortal Violence”, arrastrándonos a través de sus inquietantes y sinuosas ambientaciones guiados por la garra de su demoledora sección rítmica.

 

Fue a partir de “Slaves of Sufferage” cuando el sonido mejoró notablemente, permitiéndonos disfrutar en todo su esplendor de lo que son Unbounded Terror. “Mankind Mind” sonó oscuro, maléfico, despiadado y aportando ese intenso aroma a azufre que tanto nos gusta a los seguidores del estilo. “E.N.D. (Enjoyment Near Your Death)” fue una exhibición de voracidad death metalera en toda regla y sin ningún tipo de aditivos; no apta para los no iniciados. Mientras que el capítulo final estuvo reservado para las melodías atenazantes y opresivas contenidas en el crujiente y despiadado “Sarcastic Souls”. Lo dicho, una pena que Unbounded Terror no pudieran brillar como deberían a causa de los inoportunos problemas de sonido. En cualquier caso, los que estábamos familiarizados con su propuesta pudimos disfrutar de algunos momentos verdaderamente intensos.

Benediction

Ante una sala abarrotada, los preparativos se sucedían rápidamente sobre el escenario para dejarlo todo preparado lo antes posible para la descarga de Benediction. Y es que esta noche el equipo de la banda era más complejo de lo habitual, ya que a toda la parafernalia habitual había que sumar el teleprompter que utilizó su vocalista en este tramo del tour, Óscar Rilo. Precisamente, antes de hablar de lo que fue la descarga del mítico combo británico, me gustaría hablar del desempeño del vocalista y frontman gallego que se atrevió a calzarse las botas del incombustible Dave Ingram. No era una tarea fácil, sus registros no son similares, pero lo cierto es que Óscar supo salir airoso del desafío poniendo voz a muchos de los clásicos de los británicos, amén de repasar varios de los cortes más destacados de sus últimas entregas de estudio.

 

 

Un telón con el logo clásico de la banda presidiendo el pequeño escenario de la Lennon’s fue todo el atrezo que utilizó una banda que desató las hostilidades proponiéndonos una primera mirada al presente, a su material más reciente, en forma de “Engines Of War”. No sería este el único guiño que se permitieron a Ravage Of Empires, ya que la banda no quiso dejarse en el tintero los riffs aniquiladores de “A Carrion Harvest”, la dinámica implacable y aniquiladora de “In The Dread Of The Night” y la “tierna balada” “Crawling Over Corpses”; absolutamente imposible permanecer quieto, sin mover la cabeza, mientras la banda machacaba rotundamente sus instrumentos.

 

Me pareció curioso escuchar a Óscar presentar los temas en castellano mientras las caras de sus compañeros denotaban que no estaban entendiendo nada. Donde sí vimos más complicidad y conexión fue en el aspecto meramente musical, con el vocalista esforzándose al máximo para hacer suyos temas tan míticos e icónicos como “Subconscious Terror” o la macabra “Foetus Noose”, que el gallego tildó como uno de sus cortes favoritos de la banda. Otra de las que mejor funcionó, moviendo intensamente al personal, fue “The Crooked Man”, con la que los británicos pisaban el acelerador a fondo para incendiar el local.

 

Ante la ausencia de Dave Ingram, estaba claro que la dupla de hachas que conforman Peter Rew y Darren Brookes debía dar un paso al frente, y vaya si lo hicieron. Precisamente, Mr. Brookes no se cortó a la hora de arrebatarle el micro a Óscar para agradecerle el trabajo y el arrojo de haberse puesto al frente de la banda para estos shows en nuestro país durante los prolegómenos de “The Grotesque”. Obviamente, la respuesta del público, al igual que el desempeño del frontman gallego, estuvo a la altura. Y es que la banda nos destrozó literalmente con la furia salvaje que desplegaron en la impetuosa y aniquiladora dupla que conformaron “Psychosister” y “Stormcrow”.

 

 

Con banda y público retroalimentándose y la sala convertida en una olla a presión, tocaba encarar la recta final del show, confiando para ello en la alternancia entre presente y pasado. Como representante de sus discos más recientes, confiaron en la descomunal pegada de “Progenitors of a New Paradigm”. Mientras que el colofón definitivo para una descarga corta, intensa y, de alguna forma, seguro que irrepetible, corrió por cuenta de “The Dreams You Dreams”.

 

Por supuesto, todos lamentamos que Dave Ingram no estuviera liderando a sus compañeros. Sin embargo, Benediction ofrecieron un show potente, rotundo y a la altura de lo que se puede esperar a estas alturas de una banda de su prestigio y legado, contando además con el concurso de un esforzado Óscar Rilo que, como suele decirse, dejó el pabellón muy alto.

 

 

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