Frontiers Rock Festival: Stryper, ahora sí. El concierto que esperábamos (Día 3)

Frontiers Rock Festival – Día 3 – 03/05/2026

Live Music Club – Trezzo Sull’ada

Crónica: Jordi Tàrrega Amorós

Fotos: Oficiales de la Sala Live Music Club

El tercer día de festival fue al que menos gente acudió, pero especialmente porque era un domingo. Todos los horarios fueron más tempranos, pero siguieron estando las siete bandas en liza. Obviamente reinaron Stryper con un conciertazo como nunca les hemos visto en España. La sorpresa del festival fue el enorme concierto de los Nelson, que siguen vivos y seguro que tocan mejor que cuando empezaron. Y obviamente, el poder ver a todo un John Corabi con una banda estratosférica pusieron el listón bien alto al resto de grupos de la escudería itálica.

 

Han sido tres días maravillosos y que nos hacen plantearnos seriamente marcar esta cita como imprescindible el próximo año. No podemos tampoco dejar de agradecer a Martina Palermo, jefa de prensa de Frontiers Music Srl en Europa la confianza que depositó en nosotros para nuestra primera cobertura (first but no last!) del Frontiers Music Festival.

Confess

La verdad es que llegamos arañando el final de la actuación de Confess y fue una auténtica pena, porque lo poco que pude ver me encantó. Una presencia muy marcada y una puesta en escena contundente para una banda que este mismo año, concretamente el próximo 15 de mayo, presenta su nuevo disco, Metalmorphosis, tal como ellos mismos dijeron, el más ambicioso hasta la fecha. Los suecos se mueven dentro del sleaze/metal y aunque a estas alturas ya uno se pierde con tantas etiquetas, lo que está claro es que lo que hacen funciona. Tanto me gustaron que espero poder traer la reseña de este disco en los próximos días.

 

 

Liderados por John Elliot, que ya conocemos por haber pasado por las filas de Crashdïet, supieron ganarse a la audiencia desde el primer momento. A la batería, Samuel Samael impulsa el ritmo con precisión y potencia, mientras que Ludwig Nordlander y Asser Hakala construyen un muro de guitarras fusión flying V con riffs desde afilados hasta solos más melódicos. El bajista Lucky aporta una base sólida en las frecuencias graves, completando una formación que suena compacta y en plena forma.

 

Debutaron en 2014 con su primer trabajo Jail, y si algo me llamó especialmente la atención fue su estética y su desparpajo sobre las tablas, muy en la línea del Mötley Crüe de los ochenta: pura actitud, pero con un toque gótico único.

 

 

Con un setlist relativamente corto, de apenas ocho temas, se metieron al público en el bolsillo gracias a su energía constante y a su forma desenfadada de encarar el directo. Hubo poco tiempo para discursos, aunque sí algunos momentos en los que John animó al público a participar, como en “Strange Kind of Affection” o en “Haunting You”, con la que pusieron el broche final. Me dejaron con ganas de más, así que, sin duda, les seguiremos de cerca.

John Corabi: uno de los lujos del festival

El que fuera conocido por ser el sustituto de Vince Neil en Mötley Crüe se presentaba en el Frontiers Rock Festival con una banda impresionante y muchas ilusiones. Y disfrutamos de un show muy sincero y real, con ese quinteto sonando atronador ya desde “New Day”. Pero ese logo hecho con Chat GPT de fondo me pareció especialmente cutre. De verdad que la banda no iba en consonancia con el logo… John canta muy bien y transmite ilusión y movilidad bajo sus gafas de sol y dejando huella en “That Memory”. Tema muy americano y de carretera.

 

 

Era un repaso a su carrera y se nos preguntó que cuántos de nosotros teníamos motos para presentar luego el “I’m Gonna Ride” de The Dead Dasies. Cadencias muy AC/DC y oscuridad de The Cult para un gran tema. Ese teclista fue un plus y le dio por presentar la banda ya en “One more Shot”, corte de su flamante nuevo disco. En el grupo estaban Troy Luccketta de Tesla a la batería, un exbajista de Whitensake y todo un Paul Taylor de Winger a las teclas blancas y negras. También hubo tramos jam muy densos en su propuesta personal. Sorprendió con piezas tan efectivas como el “Do Your Own Thing” de The Union.

 

El nivel dado por las grandes leyendas estuvo especialmente alto y Corabi cumplió bien, pero la magia de los dinosaurios terminaría eclipsando, por mucho que “When I Was Young” brillara. Aquí John se calzó una acústica y tiró de evocación. El “1969” tiene mucho de la Creedance Clearwater Revival, y está bien que saque sus influencias al sol. Pero cuando los fans más antiguos disfrutamos fue con la única concesión a su etapa Crüe: “Hooligan’s Holiday”. Clase y potencia con su acústica comandando.

 

 

El momento del concierto fue la inmensa versión del “Midnight Moses” de The Sensational Alex Harvey Band. Ese riff monolítico llenó la sala y nos puso a cantar tamaño himno atemporal. Está disfrutando del momento y contagia y se tradujo con una gran ovación. Se despidió con “Man in the Moon” de The Scream, con jam oscura y extensa con toques orientales, pero se despidió antes del tiempo que tenía asignado. Fue un sueño verle, pero como en el casi de Russ Ballard, terminó en poco comparado por los inmensos conciertos de los cabezas de cartel.

 

Nelson reivindican su legado

En mi vida me imaginé que podría llegar a ver a Nelson en directo… Parecían una especie de banda montaje en su día, pero vaya, los dos hijos gemelos de Ricky Nelson ofrecieron un concierto que dio para mucho. Quinteto muy meritorio con los dos hermanos que entraron al ritmo de esa jam que fue “Fill You Up”. Esas delicadas “Barbies” juveniles de cabellos rubios ya no poseen ese look, han crecido y ofrecieron un show realmente bueno, que impresionó de inicio y que subió con “(It’s just) Desire”. Pero se fue diluyendo luego en temas muy similares y excesivamente medidos. Destacaron los solos del guitarrista vestido de burbujita de Freixenet en negro.

 

 

Hablaron pronto al público, y toca decir que las voces eran todas reales. En “More than Ever” rememoraron su pasado con voces pulcras perfectamente empastadas. Las alas del logo estaban allí presentes en lo alto, pero sus fans femeninas de sus inicios ahora son cuarentones y cincuentones muy entendidos en A.O.R y hard rock. Nos recordaron que la siguiente “Two Heads Are Better tan One” apareció en la banda sonora de la peli de “Bill and Ted’s Excellent Adventure”, y que allí contaron con todo un Dweezil Zappa a la producción. Luego tiempo para el “To Get Back to You” del Lightning Strikes Twice, con un baladón muy sentido. Este tema me recuerda especialmente al “While My Guitar Gently Weeps” de los Beatles.

 

Tiempo para el “I Can Hardly Wait” de su debut After the Rain y guitarreo de base para defenderla con agallas y grandes coros. Entonces presentaron a toda la banda. Pasaron luego por el “How Can I Miss You” (de lo mejor de la noche), con esas acústicas tristes y esa guitarra tan lograda soleando antes de que Matthew Nelson cante. Me sorprendió el peinado mohawk del batería, pero el espectáculo seguía y continuaron con “After the Rain”, sin la intro del videoclip, pero con las voces de los hermanos empastadas y perfectas y con un Gunnar Nelson feliz de estar allí.

 

 

La solemnidad de “Everywhere I Go” lució bajo luces amarillas. Baladón con teclado presente y tirando de AOR de época. Presentaron una nueva pieza que lleva por titulo “Steam Roller”, potenciada por ese gran sonido, pero… lo que esperábamos todos era el “(Can’t Live without Your) Love and Affection”. Y ojo, pues se grababa la canción allí mismo para promocionarla, por lo que, evidentemente, estábamos en el clímax de su actuación. Ver a Gunnar y Matthew Nelson en 2026 fue un regalo… y de verdad que como banda callaron muchas bocas.

 

Stryper

Quizá para mí el concierto de Stryper era el más goloso. Ya habíamos hablado mucho y hasta el propio Michael nos lo admitió en la entrevista que pudimos hacer con él: sus directos en España siempre han sido un tanto fallidos, y esta vez jugaban en casa, con la discográfica y en territorio conocido. Lo tenían todo a favor y teníamos ganas de redimirnos.

 

He podido ver a Stryper hasta en tres ocasiones en directo y, de verdad, hasta el domingo no puedo decir que los hubiera visto como se merecen. Menuda diferencia. Ya lo comenté en días anteriores, pero aquí ha primado más el sonido y la técnica que la puesta en escena, algo que ha jugado a favor y que además ha puesto a todas las bandas en igualdad de condiciones. Ecualización de diez y un sonido atronador y arrollador para los de Orange, capitaneados por Michael Sweet. Y, además, primera vez que los veíamos en sala. Pura presencia de Michael Sweet en un día que le vi especialmente con temple y gran atractivo con un look más austero pero certero.

 

 

Desde el primer momento quedó claro que lo suyo iba a ser un despliegue de clase y potencia: grandes armonizaciones vocales, un muro de amplificadores Marshall y un sonido que nos transportó directamente a los años dorados de la banda.

 

Esta vez pudimos disfrutar de hasta 16 temas, empezando por “Sing-Along Song”. El arranque, con esos “uooo, uooo”, fue como volver a 1986, rematado además con un agudo final impresionante y toda la iconografía clásica del grupo. Ya en el segundo tema, “Calling On You”, el público se soltaba y fueron muy aplaudidos y coreados por el público, mientras que la batería se mostró espectacular durante todo el concierto. “Free” destacó por sus enormes coros, y no faltaron guiños a sus inicios con referencias a su álbum Yellow and Black Attack (1984) y el tema “Loud ‘n Clear”.

 

 

Cayó un clásico que no es tan habitual escuchar en directo, “The Rock That Makes Me Roll”, de Soldiers Under Command, y también hubo espacio para material más reciente, con algún tema de corte más metalero que encajó bien en el repertorio, como “Divider”, donde destacaron los coros pregrabados y un aire más contundente, además de un solo de guitarra muy notable de Michael Sweet.

 

Nos sorprendió que se marcaran una versión de “Breaking the Law” de Judas Priest, demostrando sus raíces más clásicas y, cómo no, haciendo que todos nos viniéramos arriba. Aunque, insisto, no acabo de entender la cabida de estas versiones; para mí, totalmente prescindibles. La banda recordó que era su segunda vez en el Frontiers y siguió desplegando un set muy metalero, repasando también etapas como la de Against the Law (1991).

 

 

“Always There for You” fue otro de los momentos álgidos, con todo el público entregado, mientras que Michael bromeaba mencionando nombres de bandas como Mötley Crüe o Y&T. En “When We Were Kings” sorprendieron con un riff cercano a Slayer, combinando solos con gran elegancia. El bajista también tuvo momentos brillantes, aportando solidez y presencia.

 

Ya en la recta final, regresaron a 1986 con “Soldiers Under Command” y dejaron para el final “To Hell with the Devil”, cerrando con un agudo espectacular que dejó claro que Stryper, esta vez sí, estaban a pleno rendimiento. Demostraron que, desde su retorno en 2005, se han convertido en una banda de heavy metal. Y algo que, personalmente, agradecí después de tres días rodeada de bandas con raíces AOR. De verdad, creo que fue el concierto de Stryper y van directos a mi top 5.

 

 

 

 

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