Frontiers Rock Festival: El cielo del hard rock-AOR (Día 1)

Frontiers Rock Festival – Día 1

Live Music Club – Trezzo Sull’ada

Crónica: Jordi Tàrrega Amorós

Fotos: Oficiales de la Sala Live Music Club

 

Primera experiencia en el Frontiers Rock Festival y me toca decir que es uno de los grandes festivales europeos que uno debe visitar y experimentar junto a los Wacken, Hellfest, Sweden Rock de gran formato, pero… este es más específico. La disquera napolitana Frontiers hace una especie de Be Prog! o de Pyrenean Warriors Open Air, pero este es en versión hard rock y A.O.R.

 

Desembarcamos en el aeropuerto de Malpensa y hay un tramo largo hasta una sala a medio camino entre Milán y Bérgamo, y de verdad que no hay ambiente festivalero alguno hasta que llegas al recinto. Poco espacio había para aparcar pues la gente está acostumbrada a llegar pronto allí para ver las siete bandas que tocan por día. Y al entrar en la sala… MADRE MÍA… Es un hervidero de gente en una especie de Razzmatazz más grande y más ancho. De verdad que me parece una sala espectacular en su concepción y ekl sold out es muy cómodo.

 

Se respira ilusión y camaradería en un ambiente oscuro que contrasta con ese jardín exterior al que puedes salir y pedir comida. Las cervezas van a un precio de 6 o 7 euros y las bandas suelen pasearse para hacer relaciones sociales. Hay mucho español que tiene este festival como fijo y es un poco como sucede con Azkena o Be Prog!, que si vas una vez, tienes que repetir. En los entreactos aparecía la australiana Cassidy Paris para presentar a las bandas.

 

Creye

Hay que tenerlos bien puestos para, pese a contar con una trayectoria relativamente corta, subirse a un festival donde los cabezas de cartel acumulan más de 50 años de historia, tomar las riendas del escenario y darlo todo. No lo tenían nada fácil los de Malmö: por detrás venían nombres como Russ Ballard, Giant y Starship, elevando el nivel y añadiendo una presión extra que podría haberles pasado factura. Pero nada más lejos de la realidad: capitaneados por Simon Böös a la voz, el resto de la banda salió arropado y firmó un concierto sólido, que además sirvió como carta de presentación de su nueva formación y como puesta de largo en directo de su último trabajo, IV Aftermath.

 

Creye apareció en formato quinteto, desplegando un sonido muy melódico, con una voz principal potente y coros bien reforzados. Mención especial merecen las guitarras: Andreas Gullstrand y Fredrik Joakimsson forman un dúo compacto, perfectamente compenetrado y siempre al servicio de la canción sin eclipsar la voz de Simon. Hubo espacio incluso para momentos más cercanos con el público, en los que comentaron su origen sueco mientras su logo brillaba al fondo. Llamó la atención la camiseta de hockey sobre hielo de Simon (poco habitual en el AOR), pero con ese punto simpático que rompe moldes y demuestra que, al final, lo importante es la música.

 

El repertorio combinó temas de su primer disco con material de IV, dejando buenos solos de guitarra e incluso un pasaje acústico con aire country americano. La papeleta era complicada, pero la resolvieron con solvencia y actitud. En un género como el AOR, donde muchas veces parece que todo quedó anclado en los años 70 y 80, Creye logra aportar un sonido propio, equilibrando la esencia clásica con un enfoque actual. No conocía gran parte del repertorio, pero sonaron temas como “Miracle”, “Rust” o “Only You”. Un papel exigente que defendieron con uñas y dientes y que deja claro que estamos ante una banda a seguir muy de cerca en el futuro.

 

Russ Ballard imopone la nostalgia a golpe de clase

Mi indignación al caer del cartel Robin Beck y House of Lords fue menor al saber que iba a tocar una leyenda entre leyendas: ¡Russ Ballard! A sus 80 años parece un iogurín y canta y se mueve mejor que muchos grandes nombres de la escena rock que tienen lustros menos de edad. Allí estaba él, comandando un quinteto con mucha presencia de teclado y arrancando con el “I Can’t Hear You No More”. Mucha clase, coros reales y un sonido perfecto de inicio.

 

La gente estaba encantada y siguió disfrutando con “In the Night” y el “Two Silhouettes”. De verdad que Russ es todo carisma y en directo un poco entierra esa fama de gran compositor. Es un gran guitarrista y cantante, pero los solos más rápidos y exigentes eran el momento de Paul para lucirse. Hubo también momentos jam muy sólidos y dilatados en el tiempo. También nos habló de los sueños para presentar el “Dream On” y nos confesó de qué él quería ser futbolista, pero que a los 12 años terminó su carrera deportiva por ser demasiado bajito.

 

 

Sorprendieron cuando tocaron la versión de Argent “Liar”, de su puño y letra y que fecha de 1970. El efecto túnel del tiempo fue absoluto, pero la sala reaccionó especialmente con la tremenda “Voices”, muy aplaudida y cantada. Quizá los solos de teclado y guitarra fueron algo extensos. Presentó a la banda y se olvidó de nombrar al batería. El mismo público se lo recriminó entre bromas y entonces dio a conocer a John. Pero el gran baluarte de esa banda es el gran PJ Phillips al bajo.

 

Y la gente esperaba el “Since You Been Gone”, que como dijo, fue grabada en 1976 y de la que añadió que “muchas bandas la versionaron”. Estábamos allí para eso y el disfrute fue generalizado con los móviles en todo lo alto. El fin de fiesta fue la extraordinaria “God Gave Rock n’ Roll to You” de Argent. La había visto tocada por los Zombies, pero la compuso Russ y hasta KISS hicieron su versión. Excepcional concierto, pero lo que se nos venía encima luego fue… Pero la pregunta es: ¿por qué no toca el “I Surrender”?

 

Giant

Giant acumuló unos 25 minutos de retraso debido a problemas de sonido y, sobre todo, a la baja de su bajista, que no pudo actuar tras sufrir una rotura de brazo. La banda estuvo buscando soluciones hasta el último momento para suplir esta ausencia, y finalmente salió a escena sin bajo, algo que en principio podía parecer una desventaja pero que supieron resolver con oficio. El retraso enfrió ligeramente el ambiente al inicio, aunque no tardaron en reconducir la situación, y la organización les permitió alargar el concierto para no dejar canciones fuera del setlist.

 

Abrieron con “Wrap Me Up”, que sirvió para calentar motores, y ya con “Thunder and Lightning” quedaba claro el nivel del vocalista, Kent Hilli, que sorprendió por su potencia y solvencia durante todo el show, prácticamente sin necesidad de apoyos pregrabados. Otro punto a destacar es que, pese a su reciente álbum de 2025, Stand And Deliver, el verdadero peso de la banda sigue muy ligado a su etapa clásica, con el batería y fundador David Huff retomando el control creativo del proyecto.

 

El concierto fue un repaso sólido a su legado, con un aire de reencuentro tras su regreso en 2017. La banda, reforzada por músicos de larga trayectoria, contó con un teclista presente desde 1992 y un batería original que aportaron cohesión y fidelidad al sonido clásico. La ausencia del bajo se notó en algunos momentos, pero el grupo supo compensarlo con experiencia y buen hacer.

 

 

El repertorio fue muy celebrado, con momentos como “Stay”, de aire muy Van Halen, el clásico “I’ll See You in My Dreams”, «Innocent Days», “I’m a Believer” y el recuerdo de “Time to Burn”. También hubo espacio para un solo instrumental largo y algún tema nuevo, en un concierto muy cantado, épico y claramente orientado a los fans del AOR más clásico.

 

Personalmente, fue un descubrimiento muy interesante. Aunque Giant tiene una larga trayectoria, estos festivales tienen precisamente esa magia de permitirte redescubrir bandas. Y además, no son grupos que se puedan ver fácilmente en España, así que la experiencia gana aún más valor.

Starship ofrecen un concierto sideral

Colosales… Poco esperaba yo que los Starship comandados por Mickey Thomas pudieran superar lo que habían ofrecido Giant (¡sin bajista!) y vaya… de verdad que fueron la mejor banda de ese primer día. En formato sexteto con una inmensa Chelsee Foster de vocalista de apoyo y un sonido pulcro que para nada sonó a antaño. Ya en “Jane” nos quedamos boquiabiertos, especialmente por el trabajo como vocalista de Mickey Thomas, que junto a Kent Hilli de Giant fueron los mejores vocalistas de la noche.

 

 

Grandes en “Sara”, ese baladón lacrimógeno con esos arreglos de teclado tan bellos y delicados. Hablaron al público y nos recordaron que ese temazo que lleva por título “Wild Again” apareció en la banda sonora de “Cocktail”, protagonizada por Tom Cruise. Subimos al Delorean para transportarnos a tiempos pasados y disfrutando de una bandaza. Y es que la gracia de este festival es que vas a ver conciertos únicos. Hubo quien vio el protagonismo de la vocalista como algo invasivo, pero su voz negra es inmensa y cuando no canta se dedica a las percusiones.

 

Continuaron con la apabullante “Nothing Gonna Stop Us Now”, siendo una ración de yacht rock de primer nivel y dejando al público extasiado. Maravillosa… La eclosión de la vocalista rubricó una maravillosa “Somebody to Love” muy intensa para dejar patente que estábamos en el momento de la noche y… quizá del festival. Y tras “It’s Not Enough”, desgraciadamente tuve que abandonar la sala sin poder finalizar un concierto histórico: el cielo del AOR se puede vivir… lástima del efecto Cenicienta.

 

 

Deja una respuesta