Entrevista a Bruce Soord, líder de The Pineapple Thief (Parte 1): ‘Es agradable tener The Pineapple Thief y mi carrera en solitario’

Era la segunda vez que podía charlar con el enorme Bruce Soord, líder de The Pineapple Thief, una de las bandas del momento y que está llevando a ser al grupo y a él mismo en una de las más grandes personalidades del progresivo actual. Combina discos de su banda madre con otros en solitario, y esta vez ahonda en la pérdida del ser querido y en la enfermedad. Obviamente la tristeza se hace carne, pero esos sentimientos elevan al compositor.

 

Hola, Bruce. Soy Jordi Tàrrega desde Barcelona, escribiendo para la revista Stairway to Rock en España. Tengo que decir que esta es mi segunda entrevista contigo; la primera fue hace cinco años, en plena pandemia, así que podríamos decir que las cosas han mejorado… aunque quizá no hoy precisamente, porque el mundo está bastante loco en este momento.

Ahora mismo estoy en mi estudio, en Inglaterra, en un lugar llamado Yeovil, en el suroeste, mezclando material de Jethro Tull, concretamente una reedición en la que estoy trabajando.

 

Me encanta el nuevo disco Ghosts in the Park porque transmite pura tristeza y sentimiento, y supongo que vienen dados por la pérdida de tu padre y la enfermedad de tu madre. Eso te ha llevado a crear esta música tan emotiva, especialmente en unos tiempos que también son bastante duros y tristes como los actuales.

Como compositor, es inevitable que te influya lo que estás viviendo en cada momento, pero me gusta pensar que lo que escribo no es nada excepcional, sino algo universal, algo por lo que todo el mundo pasa. Eso es lo que permite conectar con la gente, sobre todo cuando hablas de pérdida real, duelo y recuerdos. Esa fue precisamente la idea que me vino: los recuerdos. Y creo que eso conecta, porque de alguna manera nos recuerda que no estamos solos enfrentándonos a estas cosas. Aunque sea triste, también resulta catártico; enfrentarse a ello puede hacernos el bien.

 

¿Y qué me puedes decir de la portada? Entiendo que eres tú quien yace allí…

En cuanto a la portada, que incluye una fotografía antigua, sí, soy yo quien aparece en ella. En realidad, todo el arte del disco está lleno de fotos muy antiguas, incluso de cuando tenía apenas tres meses, en un columpio. La imagen de la portada, además, fue tomada por mi hijo que tiene 19 años. Tengo dos hijos gemelos, y estábamos simplemente paseando por un parque cuando tomó la foto y me dijo: “Oye, papá, creo que esto sería una gran portada de disco”. La miré y pensé que tenía razón; no estaba preparada ni nada, yo simplemente estaba tumbado allí. La enviamos al sello, Kscope, y ellos le dieron ese aspecto envejecido, así que la portada fue una de esas felices coincidencias.

 

Quería preguntarte por la primera canción: es una pieza muy breve, pero me parece brillante, y da la sensación de que tenía que abrir el álbum.

Fue escrita en una ciudad llamada Concepción, en el sur de Chile, mientras estábamos allí dando algunos conciertos. En ese momento, mi padre creo que aún vivía, aunque no lo recuerdo bien, pero mi madre ya estaba muy afectada por una demencia severa; prácticamente no reconoce a nadie y pasa el tiempo caminando de un lado a otro por el pasillo de la residencia.

 

Recuerdo que íbamos conduciendo por Concepción, miré hacia el puerto y vi varios barcos naufragados, y aquello me impactó. Estar tan lejos de casa, a miles de kilómetros de mi madre, me hizo reflexionar. Al ver esos restos, me vino esa línea: “los naufragios en el puerto rindiéndose al mar con el más lento adiós”. Y eso es exactamente lo que se siente al perder a alguien por la demencia o el Alzheimer: un adiós lentísimo. Lleva así muchos años, casi veinte, y es una despedida que no termina nunca.

 

Yo también lo he vivido de cerca, porque uno de mis abuelos pasó por lo mismo, y fue de las experiencias más duras que he tenido.

Es algo terrible, y por eso quise escribir sobre ello. Hoy en día el Alzheimer y la demencia son tan comunes que muchas personas comparten esos recuerdos de sus padres o de seres queridos, y esa conexión emocional es inevitable. Podrían ser cualquiera, y de repente se convierten en personas a las que ya no reconoces. No es justo, realmente no lo es. Por eso creo que cantar sobre estas cosas, aunque sea muy triste, tiene sentido: el álbum refleja en cierto modo cómo he afrontado el duelo, y también cómo lo hacen muchas personas.

 

Una vez pasa el horror del final y tienes la oportunidad de recomponerte y aclarar la mente, empiezan a aflorar los recuerdos bonitos de esas personas. Empiezas a pensar mucho más atrás en el tiempo y dejas de centrarte en los últimos años, que a menudo no suelen ser buenos. Así, el disco termina enfocándose en los recuerdos, en volver a la infancia y a los momentos felices, por lo que también hay espacio para la felicidad en esta obra.

 

He leído que gran parte del disco fue grabado en habitaciones de hotel durante la gira.

Así es: tenía algunas ideas y las desarrollaba aquí, en el estudio, donde vengo todos los días a trabajar, muchas veces mezclando música de otros artistas. Pero cuando piensas en hacer un disco en solitario, sientes que necesitas algo diferente, un cambio de entorno que te sitúe en otro lugar mental. Por eso decidí aprovechar la gira con The Pineapple Thief, ya que tenemos bastantes días libres y, además, en los días de concierto llegas al recinto por la mañana y ya no tienes que montar nada como antes, porque el equipo técnico se encarga de todo.

 

Al principio ofrecía ayuda, pero me decían que me relajara y volviera a la hora de la prueba de sonido, así que me encontré con mucho tiempo libre. Lo aproveché para tocar la guitarra, escribir letras e ideas; por ejemplo, la canción principal la compuse en un parque, recuerdo especialmente uno en Oberhausen, en Alemania, llamado Kaisergarten. Me pasé todo el día sentado allí, observando a la gente que pasaba: personas con cochecitos de bebé, familias, ancianos… todo tipo de gente, y los recuerdos y emociones que eso despertaba en mí. Fue en ese momento cuando escribí toda la letra de “Ghosts in the Park”.

 

Lo que realmente consolidó la idea fue aprovechar las habitaciones de hotel durante la gira. Normalmente, los hoteles están en zonas suburbanas, cerca de aeropuertos, lugares bastante fríos y alejados, muy impersonales, pero utilicé ese aislamiento y esa separación —esa ansiedad de estar lejos de la familia— de manera positiva para escribir las canciones.

 

Muchas partes del álbum se grabaron en esas habitaciones; tuve que volver a cantar algunas cosas porque solo usaba un micrófono sencillo, pero la guitarra sonaba muy bien conectada. Cuando volvía al estudio y lo grababa, y técnicamente, todo sonaba mejor, pero no captaba esa sensación de estar en la habitación del hotel, y eso era importante. Así que gran parte del álbum conserva ese ambiente.

 

Otra canción que me encanta es “Day of Wrath”.

Es un tema un poco diferente, porque el disco fue como un agujero de conejo: muchas canciones tratan sobre cómo afrontar el final de la vida de mi familia, de mis padres. También me llevó a revisitar mi infancia, a los cinco, diez, quince años, y el tiempo que pasé con mis padres. Me recordó cuánto tiempo perdí con el miedo a Dios dentro de mí, de una manera muy introspectiva, preguntándome cada noche qué podía hacer para agradarles.

 

Reflexioné sobre mí mismo y sobre todo el tiempo que pasé así. Muchos niños son educados con esta especie de penitencia, con conceptos como el pecado original, que no considero saludables. No fue hasta los 18 años que me di cuenta de que debía dejar de pensar así y empezar a mirar hacia afuera, pensar en los demás.

 

Y no centrarme en mí mismo ni en mi salvación. Eso es realmente de lo que trata esa canción. Comienza con un canto, basado en una pieza bastante famosa que cantan los monjes, sobre el día de la ira, el arrebatamiento y cosas por el estilo. Así que de eso trata la canción. Quiero dejar claro que no es anti-religión, de ninguna manera; se trata simplemente de equilibrio. El estribillo dice: “Nunca permitiré que esto te pase a ti”, porque lo digo desde la forma en que crío a mis hijos, y no quiero que crezcan con ese tipo de miedo.

 

En 2023 diste un concierto en solitario en Barcelona. Yo estuve allí y había mucha gente. Quería preguntarte si tienes planes de girar de nuevo como artista en solitario con este álbum.

Sí, en este momento estamos haciendo algunas giras. Estoy acompañado por Jon Sykes, mi amigo y bajista de The Pineapple Thief, así que podemos organizarnos fácilmente, subirnos a un avión y dar estos conciertos. Estamos haciendo muchos shows puntuales, llegando a ciudades y tocando. Actualmente estamos tocando en París, Alemania, Finlandia y Reino Unido, pero aún no tenemos fechas en España. Necesito hablar con mi representante para ver si podemos hacer algunos conciertos en Barcelona. Definitivamente.

 

Y cómo recuerdas, ¿cómo fue el balance con tu último álbum en solitario Luminescence? ¿Este disco cambió muchas cosas para ti o para tu carrera en solitario?

Sí, quiero decir, es difícil de medir… con mi álbum en solitario… En mi carrera en solitario, parece que es mucho más pequeña en comparación con The Pineapple Thief; definitivamente es mucho más pequeña.

 

Pero creo que las personas que vienen a los conciertos realmente sienten cercanía; casi parece que podría hablar con cada uno de ellos y entenderían quién soy y de qué estoy cantando. Así que tocar en solitario es una sensación muy, muy diferente, pero me alegra tener esta vía de expresión. Es agradable tener ambos proyectos: The Pineapple Thief y mi carrera en solitario.

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