Power Paladin – Beyond the Reach of Enchanment

80/100

27 de marzo de 2026

ROAR!

Segundo esfuerzo discográfico de los islandeses Power Paladin y segunda alegría para los fans más devotos del power metal, pues siguen estando a un nivel exageradamente alto. Si te gustaba la era en la que los clones de Helloween, Rhapsody y Gamma Ray dominaban el metal europeo, vas a disfrutar especialmente Beyond the Reach of Enchanment. Su anterior With the Magic of Wyndfire Steel fue un soplo de aire fresco, este no tiene el efecto sorpresa, pero cuando viran hacia la NWOBHM o el folk es cuando alcanzan su cenit por mucho que lo salpiquen de tópicos musicales y letrísticos.

 

Sorprenden inicialmente en “Sword Vigor” por ese estilo más NWOBHM y menos power, pero a la que llegas al estribillo ya entran en tierra de confort. Atli Guðlaugsson canta de maravilla, todo lleno de fuerza y el toque de 8 Bits tan de Alestorm además de algunos efectos 80eros de rayos. Es un temazo y los agudos del vocalista son espatarrantes, como la orgía de solos. El power metal de manual cabalga en “Glade Lords of the Loren”, ya con la base de doble bombo velocísimo por parte de Einar y un estribillo de espada en mano. Muy Rhapsody, pero sin necesitar toda la orquestación. Juegan con momentos baladescos y voces guturales… Y es excelente.

 

A potencia y agresividad también les gusta jugar y la combinan con los medios tiempos de “The Royal Road”, siendo más sofisticada e incluso algo experimental para lo que son ellos. La gracia que posee el grupo es la variedad compositiva dentro del estilo, y ese teclado hace respirar al tema, muy pegadizo y con un riff base especialmente maidenesco por parte de Ingi Þórisson y Bjarni Þór Jóhannsson, pero siempre en su territorio. Y es que el bajo de Kristleifur Þorsteinsson va al 11, como el de Harris. “The Arcane Power” es puro Rhapsody sin orquesta, pero con toda la pompa y la misma composición barroca. El trabajo de guitarras es impresionante y los agudos en el estribillo de Atli Guðlaugsson hacen que estemos ante algo muy grande. ¿Puede este hombre cantar así en directo?

 

“Aegis of Eternity” es otra bala directa a ritmo caballuno. Musicalmente podríamos decir incluso que hay cierto toque progresivo para darle una vuelta de cuerda a todo. La voz de Atli es más grave en los versos, pero el tema es enrevesado a más no poder. Intentan marcar paquete en lo técnico, y lo consiguen. Esto no es una banda retro o de parodia…  aunque “Camelot Rock City” sí tiene un punto de parodia, desde el título a esa fanfarria de teclado por parte de Bjarni Egill Ögmundsson y con los redobles de Einar Karl Júlíusson, con ese punto reverencial que bordea lo cómico. Pero no… de verdad que espero que toquen esta canción en directo. Es exagerada a más no poder y llena de tópicos en las letras, pero eso no quita que sea un temazo.

 

 

Ya es que títulos como los de “Keeper of the Crimson Dungeon” parecen homenajear a muchas bandas del estilo, pero nos encanta… El trabajo de composición y técnico es una sobrada y es absolutamente disfrutable siempre que seas un fan del power metal de manual. Y en la final “Valediction” hacen saltar la banca con sus casi diez minutos de duración. Pasamos de una intro renacentista de acústicas al metal neoclásico y a la velocidad endiablada. Voces femeninas invitadas y un tour de forcé que aglutina todas las posibilidades del grupo. La gracia es que a pesar del minutaje empleado, es de lo mejor del disco, y te dan razones para ello, incluyendo guturales al paso.

 

Hay muchas bandas con disfraces y sonidos que tiran hacia Alestorm y derivados, pero lo de esta gente se sale de agrupaciones como Brothers of Metal, Windrose o Gloryhammer. La parodia puedes encontrarla en títulos, portada y estilo, pero lo de Power Paladin es un power metal impresionante y que mantiene la llama encendida de un estilo denostado y muy alicaído. Dos discos y dos obras especialmente disfrutables. Ya tardan a venir a tocar por aquí. Si son capaces de mantener el nivel de estudio en directo… puede ser memorable.

 

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