Vader se eleva en Barcelona una jornada de metal extremo con Kataklysm y Blood Red Throne

Kataklysm + Vader + Blood Red Throne

Sala Razzmatazz 2, Barcelona

1 de marzo de 2026

Redacción: Alfonso Díaz.

Fotografía: Álex Hidalgo.

 

Según dictan las tradiciones y las buenas costumbres, el domingo es el día del Señor. Sin embargo, todos sabemos que las fuerzas del Maligno nunca descansan y aprovechan cualquier oportunidad que se les presenta para intentar reclutar nuevas almas para su causa. Una de las giras más potentes y oscuras de inicios de este 2026 aterrizaba en la sala mediana del Razzmatazz, contando como principal reclamo con la unión de dos bandas míticas dentro de la escena internacional como son Vader y los canadienses Kataklysm. Curiosamente, ninguna de las dos formaciones ha publicado disco en los últimos meses, aunque visto lo visto, eso no pareció importarle a unos seguidores que respondieron a su llamada y disfrutaron al máximo de ambos shows.

 

Blood Red Throne

 

Curiosamente, los que sí traían un nuevo trabajo bajo el brazo eran los encargados de abrir la velada, Blood Red Throne, quienes a finales del pasado año lanzaron Siltskin. Arrancaron su descarga a media tarde, ante una sala que todavía estaba tomando colorido de cara a lo que estaba por llegar. Sin embargo, el quinteto salió a escena hipermotivado, especialmente el guitarrista Ivan “Meathook” Gujić, quien saludó a gritos a sus adeptos, además de no dejar de dar tientos a su botella durante el show.

 

 

Centrándonos en lo que fue su desempeño musical, el quinteto nos ofreció una buena sesión de furioso death metal de marcados tintes “old school”, dejando que piezas rotundas, potentes e implacables como “Unleashing Hell”, cayeran a plomo sobre un público que acogió de buen grado el aplomo y la brutalidad que desplegó la banda en temas como “Beneath The Means”.

 

Aunque muchos de los presentes no estaban muy familiarizados con su material, lo cierto es que el combo noruego lleva prácticamente 3 décadas de andadura, y eso se notó en la confianza con la que les vimos moverse sobre el escenario. Especialmente reseñables me parecieron las formas de su frontman, Sindre Wathne, quien no paró de moverse por el escenario mientras “escupía”, con el pie apoyado sobre uno de los monitores, los desgarradores alaridos contenidos en “Every Silent Plea”.

 

 

 

De las nuevas composiciones que presentaron esta noche en Barcelona, destacó especialmente “Vermicular Heritage”, que propició que la acción no se detuviera frente al escenario mientras el combo noruego alternaba ráfagas humeantes con desarrollos más densos y pantanosos. El capítulo final para el primer asalto de esta tarde/noche de domingo corrió por cuenta de un guiño al material de sus primeras entregas: “Smite”.

 

Vader

 

Para muchos, la descarga de Vader suponía el principal aliciente de la velada. Los polacos se han ganado a pulso la consideración de ser unos clásicos dentro de la escena europea, y esta noche volvieron a dejar patente que poseen uno de los directos más imponentes y devastadores. Antes de hablar de lo que fue su descarga, me gustaría puntualizar que la banda que capitanea el incombustible Piotr Pawel, Peter; amén de disfrutar de un sonido brutal y arrollador, fue la que contó con un juego de luces más completo y vistoso.

 

En su repertorio nos brindaron un atractivo e iniciático viaje a través del tiempo, proponiéndonos diferentes escalas en algunos de los discos más destacados de su prolífica producción discográfica, brindándonos una colección de temas que, en muchos casos, se han acabado convirtiendo en clásicos imprescindibles para unos incondicionales que se dejaron notar con fuerza a la hora de dar ambiente y colorido a los constantes pogos que se sucedieron frente al escenario mientras el combo polaco dejaba caer toda la rabia, la intensidad y la ira contenidas en trallazos como “Sothis” y “Fractal Light”.

 

Vader en Barcelona junto a Kataklysm y Blood Red Throne

 

Sólidos, potentes, letales y absolutamente desatados, Vader se mostraron tan afilados como precisos a la hora de disparar los despiadados riffs que catapultaron “Reign Forever World”, volándonos la cabeza con sus implacables aceleraciones, mientras que la tenacidad y la contundencia más aplastante y avasalladora correría por cuenta de “The Book”, que fue creciendo cual alud de nieve hasta acabar arrollando a unas primeras filas que encajaron el golpe estoicamente.

 

Con absoluta convicción, y haciendo gala de un gran dominio escénico, Peter ejerció en todo momento como el perfecto maestro de ceremonias, liderando a sus compañeros a través de zarpazos corrosivos del calibre de “Cold Demons”, haciendo que los más devotos alzaran sus cuernos al aire. Por supuesto que tampoco faltó la épica metalera que el cuarteto desplegó en himnos como “This Is The War” y la desoladora “Triumph Of Death”, que fue el único recuerdo que se permitieron a Tibi et Igni(2014).

 

 

Nunca se han escondido, siempre han permanecido fieles a un estilo que se ha convertido cada vez en más personal y reconocible, y también en una forma única de encarar la parte lírica de sus composiciones. Así que, para rematar su descarga por todo lo alto, el combo polaco quiso dejar bien claras las cosas cuando dio buena cuenta de un demencial e hiriente “Helleluyah!!! (God Is Dead)”. Tras su show, la banda recibió una merecida ovación que dejaba patente que a día de hoy Vader son una referencia incontestable e imprescindible para todos los seguidores de la escena extrema europea.

 

Kataklysm

 

Los protagonistas del tercer y último acto de la velada eran unos viejos conocidos del público barcelonés: Kataklysm. La agrupación canadiense que lidera desde inicios de los noventa el vocalista Maurizio Iacono hace tiempo que encontró su sonido, y desde entonces se ha dedicado a publicar discos homogéneos, potentes y agresivos. Sin embargo, muchos de sus seguidores han criticado que la banda dejara completamente aparcada su etapa más netamente death metalera en favor de un sonido más contemporáneo, accesible y cercano a tesituras groove.

 

Los canadienses tienen las cosas claras. No son una banda que necesite grandes montajes, ya que sus directos se centran en la descomunal potencia y en la pegada que despliegan al atacar unos temas que, además de conectar con el público, consiguen mantenerlo en constante movimiento. Su puesta en escena fue de lo más sobria, contando únicamente con un modesto juego de luces y cuatro columnas de humo que aparecieron durante prácticamente todos los temas que interpretaron. Arrancaron su show de forma rotunda e incontestable con “Push The Venom”, dejando claro que no nos iban a dar ni un segundo de tregua. Y es que los ritmos más densos, opresivos y pantanosos no tardarían en hacer acto de presencia durante los desarrollos contenidos en “Thy Serpents Tongue”.

 

Kataklysm en Barcelona

 

El personal sabía a lo que venía y los canadienses no estaban dispuestos a decepcionar a su parroquia de incondicionales. Así que uno a uno y de forma implacable se irían sucediendo ráfagas aplastantes e infalibles como la que prestaba título a su última entrega de estudio, “Goliath”, que data de mediados de 2023, la musculosa “Die As A King”, que fue jaleada intensamente por el respetable, para acto seguido dejar paso a una accidentada “Prevail”, que tuvo que ser interrumpida a causa de unos inoportunos problemas técnicos.

 

Maurizio Iacono manifestó sentirse bien en Barcelona. Recordó algunos de sus excesos en su última visita a la ciudad, algunas correrías y también las posteriores consecuencias. En cualquier caso, durante el tiempo que la banda permaneció sobre las tablas, estuvo totalmente centrada en ofrecer a sus fieles las mejores prestaciones, con lo que fogonazos concisos y letales como “Soul Destroyer” y “The Rabbit Hole”, que alternó desarrollos con mucho groove y pasajes realmente cañeros, sonaron de lo más convincente, proporcionando a sus fieles argumentos irrebatibles para que las carreras frente al escenario no se detuvieran.

 

Quizá la única pega que le pondría al show de Kataklysm fue que todo sonó excesivamente frío, casi mecánico, haciendo que en ocasiones fuera difícil identificar qué tema estaban tocando. Algunos lo llamarán sello personal, otros, repetir la fórmula hasta la saciedad. Sea como sea, lo que nadie puede rebatir es que la banda castigó severamente al personal con la voracidad que desplegaron en “The Resurrected”, que llegaba justo después del escueto solo de batería de James Payne, “In Shadows & Dust” y “As I Slither”, que contó con la participación de varios espontáneos que se subieron al escenario siguiendo la invitación del frontman.

 

Kataklysm en Barcelona

 

Continuando con su habitual velocidad de crucero, Kataklysm encaraban la recta final del show confiando en el ritmo machacón y cortante de la siempre efectiva “Bringer Of Vengeance”, la ya imprescindible “Crippled & Broken”, que, tal y como nos recordó el propio Maurizio, hacía tan solo unos días cumplió 20 años de su publicación, casi nada; y que de alguna forma define a la perfección lo que ha sido la propuesta de la banda en los últimos tiempos.

 

Con la batería golpeándonos en el pecho, arranca esa bofetada sonora que lleva por título “At The Edge Of The World”, para, sin apenas darnos tiempo de reponernos, imbuirnos de la oscura ambientación de “Narcissist”, que nos dejaba la estampa del personal levantando los puños al aire. La elegida para plasmar el equilibrio perfecto entre contundencia y melodía fue “The Black Sheep”. Mientras que la rúbrica, no sin antes pedirnos disculpas por los problemas técnicos que padecieron durante el show, corrió por cuenta del tema que cerraba “Waiting For The End To Come” (2013), “Elevate”.

 

Kataklysm volvieron, una vez más, a dejar constancia en tierras catalanas de que tienen un directo rotundo, potente, arrollador e incontestable. Sin embargo, creo que Vader firmaron la mejor actuación de la noche, pasando a cuchillo a un personal que literalmente enloqueció con ellos.

 

 

 

 


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