J. A. Díaz
El «cinco» de Riot V se refiere al quinto cantante que ha entrado a grabar con Riot un álbum de estudio. Y ese cantante, Todd Michael Hall, acaba de marcharse de la mítica banda neoyorquina. El comunicado oficial habla de problemas familiares. Espero que no sean graves, atendiendo al historial de tragedias padecidas por miembros y exmiembros de Riot. La situación en la que se queda la banda sí que se me antoja muy delicada.
Recapitulemos. Para quienes amamos el heavy metal, Riot es una referencia ineludible. Pionero absoluto, en su primera encarnación con Guy Speranza al frente fue capaz de componer algo tan metálico como «Warrior» en 1977 (¡!). Eso sucedió incluso antes de que Iron Maiden tomara prestado el riff de «Swords and Tequila» en «2 Minutes to Midnight». Mala suerte, malas decisiones, su mascota Johnny, the Mighty Tior… Quién sabe, pero en lugar de comer hoy en la mesa de Judas Priest, se hundió. Aunque su guitarrista y líder Mark Reale jamás se dio por vencido.
En 1988, lo que vendría a ser Riot III volvió a rozar el éxito comercial que merecía. Thundersteel es un álbum clave para lo que suele etiquetarse como United States Power Metal (USPM) y es, sencillamente, magnífico. Uno de sus puntos fuertes es, precisamente, la voz. Tony Moore (no confundir con el antiguo teclista de Iron Maiden) es una auténtica bestia. Tras otra serie de catastróficas desdichas, Riot III se reunió muchos años después para publicar Immortal Soul (2011), otro disco soberbio del que no se habla lo suficiente. Al poco tiempo, Mark Reale falleció a causa de la enfermedad de Crohn.
El bajista Don Van Stavern y el guitarrista Mike Flyntz decidieron continuar con la banda y ficharon a Todd Michael Hall. Disponían de los derechos, dado el beneplácito de la familia de Reale, para seguir con el nombre de Riot «a secas». No obstante, optaron por cambiarlo formalmente como muestra de respeto a su fallecido líder.
Año 2013: nace Riot V. Carga con el legado de un grupo pionero, que publicó obras maestras, que contó con enormes cantantes y que, con su principal compositor y líder al frente, nunca acabó de abandonar el nicho de las «bandas de culto». No cuenta con un solo miembro fundador de Riot y su cantante debuta a la sombra de gigantes como Speranza o Moore. ¿Iba a lograr Riot V triunfar donde Riot I y Riot III fracasaron? Pues lo hizo.
Riot V es el Riot más exitoso. De hecho, gracias a Riot V mucha gente ha descubierto a Riot. ¿Cómo fue posible que el cinco se convirtiera en una uve de «Victoria»? Tres discos repletos de buenas canciones, claro está. Temas como «Metal Warrior», «Victory» o «Mean Streets» pueden mirar a los ojos a muchos de los clásicos de Riot. Pero, sobre todo, tres palabras: Todd Michael Hall. Un frontman carismático con una voz increíble, capaz de quebrar el cristal de un vaso sin incurrir en estridencias.
Van Stavern y Flyntz ya decidieron hace tiempo que Riot sería el barco de Teseo del metal. Han transmitido tranquilidad y anunciado como sustituto, no está claro si definitivo, a Valentino Francavilla. He escuchado superficialmente su álbum en solitario Midnight Dreams (2023) y tiene buena voz. Sin embargo, abarcar el registro de Todd Michael Hall (y los de Moore y Speranza, pues los temas de Riot I y Riot III también hay que cantarlos) no es tan sencillo. Ser buen cantante no les bastó a Rhett Forrester (Riot II) y a Mike diMeo (Riot IV, ¿Masterplan II?).
Riot VI tendrá que volver a demostrar que está a la altura del legado de Reale. Y Francavilla o quien sustituya definitivamente al cantante de Riot V no lo va a tener fácil. Me pregunto en qué andará metido ahora Tony Moore…
Jordi Tàrrega
¿Tienen sentido los Riot V actuales sin Todd Michael Hall? La verdad es que esto es un mazazo, pero peor lo tienen los Riverside sin Mariusz Duda. La renuncia de este inmenso vocalista es un torpedo a la línea de flotación de una banda marcada por la tragedia constante. Quienes hemos seguido la carrera de este grupo dudamos, porque Todd era lo que elevó a un grupo excepcional que ha ido mutando a lo largo de las décadas y había conseguido un nivel altísimo… El más alto en toda su historia.
El caso de Riot es digno de estudio, y ya no por el no estar entre los más grandes, que deberían, es que llegaron a otro nivel con su quinto cantante, que ahora lo deja. No tiene sentido alguno que una banda triunfe cuando su líder Mark Reale lleva lustros desaparecido de este mundo. Pero contaban con un vocalista inmenso capaz de defender todas las épocas y un fondo de armario en forma de canciones atemporales. Y lo mejor de todo: han sacado grandes discos con canciones al nivel de lo que es su legado. Y es que no es sólo cosa del vocalista, hay que poder firmar composiciones a la altura.
El otro caso digno de estudio fue el de Accept, que cuando volvieron con Mark Tornillo pudieron hacernos olvidar eso de que no tenían sentido alguno sin Udo Dirkschneider. La voz era perfecta, pero ese disco de vuelta fue sencillamente estelar, y vuelven a ser cabezas de cartel por toda Europa. Es lo maravilloso del mundo del heavy metal, pues pocas cosas son predecibles. Pero encajar el golpe de que Todd Michael Hall ya no esté en Riot hace que el sustituto tenga que ser un superdotado, en lo escénico y en lo vocal.
Las razones esgrimidas las sabe él y las oficiales deberían bastarnos para no buscarle tres pies al gato. Por otro lado, y dando datos, Michael Hall más allá del grupo participó en programas televisivos tipo “La Voz”, y obviamente llegó muy lejos. Eso nos dice que como vocalista tiene aspiraciones de ir más allá y nunca descartemos una carrera en solitario cuando las cosas estén mejor. Grandes conciertos nos ha dado y llevó a Riot donde siempre deberían estado. Los hemos disfrutado y… la vida da muchas vueltas.
Soñemos en una reunión, pero de momento hay ganas de ver a Riot ¿VI? Dudo que cambien el nombre y se quedarán en Riot V. Que sigan las espadas afiladas y que ruede el tequila.
