84/100
Fearless Records
Fecha de lanzamiento: 26 de junio de 2026
Cinco años después de Death by Rock and Roll, The Pretty Reckless regresan con un álbum que parece construido desde un lugar mucho más incómodo. Dear God se adentra en la mortalidad, la culpa, la desesperación, la redención y ese diálogo interno que aparece cuando ya no quedan demasiados lugares donde esconderse. El resultado es uno de los trabajos más oscuros y personales de la banda, pero también uno de los que mejor entiende cómo utilizar sus influencias sin quedar atrapado en ellas.
Y hay una pequeña trampa conceptual desde el primer segundo. «Life Evermore Pt. 2» abre el álbum, mientras que «Life Evermore Pt. 1» lo cierra. La primera vez que uno mira el listado puede pensar que alguien se ha equivocado al ordenar las pistas. No es así. Es deliberado. El álbum comienza por el capítulo dos y termina regresando al primero, creando un círculo que simboliza precisamente esa idea de volver al punto de partida, repetir errores, levantarse y comenzar otra vez. Dear God no parece querer llegar a una conclusión definitiva, si no que quiere seguir girando y girando y girando.
Una Taylor Momsen sin demasiados lugares donde esconderse
«For I Am Death» entra después de ese breve prólogo como un golpe seco. Oscura, pesada y amenazante, introduce una de las constantes del álbum: la muerte no aparece únicamente como final, sino como personaje, presencia y posibilidad de transformación. «When I Wake Up» cambia el registro hacia una sensación mucho más desorientada, mientras «Love Me» desnuda una vulnerabilidad casi incómoda.
Pero Dear God alcanza uno de sus mejores momentos con “Dragonfire” y, sobre todo, con la canción que da título al disco. “Dragonfire” por su parte, destaca por el peso de las guitarras acústicas, que crean una base sencilla, un medio tiempo cargado en realidad de tensión y emoción. The Pretty Reckless demuestra aquí que no necesita una instrumentación excesivamente compleja para conseguir un sonido intenso y contundente.
«Dear God», con sus más de seis minutos, es el corazón del disco: una oración desesperada, casi una conversación privada convertida en canción. Taylor Momsen canta como si estuviera intentando arrancarle una respuesta al silencio, mientras la instrumentación crece lentamente hasta desembocar en uno de esos momentos en los que el rock deja de ser únicamente música y se convierte en catarsis.
La segunda mitad abre otras heridas. «About You», «Spell on You» y «Rollercoaster of Life» introducen diferentes tonalidades dentro del hard rock de la banda, antes de que «Eye of the Storm» y «Dark Days» devuelvan el álbum a un terreno mucho más sombrío. Esta última es especialmente reveladora: no necesita un gran clímax para funcionar; avanza con el cansancio de quien ya ha dejado de luchar contra determinadas cosas. Y después está «Devil in Disguise (Michelle’s Song)», una pieza mínima y dolorosamente desnuda que funciona casi como una habitación vacía dentro del disco.
Personalmente, lo que más me convence de Dear God es que The Pretty Reckless no intenta sonar más grande de lo que necesita. Después de años de construir himnos, aquí hay momentos donde la banda entiende que una guitarra, una voz y un silencio pueden resultar mucho más violentos que una pared de amplificadores.
No es un disco perfecto, ya que tengo la sensación de que algunos pasajes pierden algo de impulso en su tramo final. Pero tampoco necesita serlo. Dear God funciona porque parece escrito desde una necesidad real de decir cosas que no son especialmente cómodas. The Pretty Reckless ha hecho un disco sobre caer. Lo curioso es que, al terminarlo, uno tiene la sensación de que acaba de presenciar cómo vuelven a levantarse.
Mi nombre es Irene, y todo el mundo me conoce por mi apellido Kilmister adquirido por el que ha sido y será mi mayor ídolo en esta vida. Lo cierto es que yo empecé en esto de la fotografía sin pensarlo mucho. Era la típica amiga de la cámara, pero de que me quise dar cuenta me propusieron entrar a colaborar en un medio profesional en 2017 y desde ahí he pasado de ser esa amiga de la cámara a evolucionar y coinvertirme en lo que conocéis ahora.
Apasionada de la música en todos sus géneros y amante de la lectura y los conciertos, aunque mi verdadera profesión no tenga nada que ver con todo esto.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
