Electric Callboy – Tanzneid

84/100

Century Media Records

7 de agosto de 2026

 

Electric Callboy han llegado a un punto de su carrera en el que ya no necesitan explicar qué hacen. Metalcore, electrónica, techno, eurodance, melodías de azúcar industrial y una dosis de humor completamente desvergonzada forman un lenguaje propio que, desde Tekkno, los ha convertido en uno de los fenómenos más particulares del metal contemporáneo. Tanzneid no pretende romper ese molde. De hecho, lo exprime hasta la última gota.

 

Porque Tanzneid es tremendamente efectivo. El tema titular abre el álbum como una descarga de sintetizadores, riffs y ritmos electrónicos diseñada para convertir cualquier recinto en una pista de baile con breakdowns. “RATATATA”, junto a BABYMETAL, continúa funcionando como la colisión perfecta entre dos universos que parecían imposibles de combinar hasta que alguien decidió dejar de preguntárselo. “Hypercharged” mantiene el pulso y “Elevator Operator” recupera esa capacidad de Electric Callboy para convertir una idea deliberadamente absurda en un estribillo imposible de sacar de la cabeza.

 

 

El problema es que buena parte de este material ya lo conocíamos. Tanzneid llega después de una estrategia de lanzamientos individuales prolongada durante años, de modo que escuchar el álbum completo no produce la habitual sensación de descubrimiento. Más que un nuevo capítulo, funciona como la fotografía de una etapa. Y eso afecta inevitablemente a su cohesión.

 

Entre las piezas que sí aportan una sensación de novedad, “Heartclub” resulta especialmente interesante por su equilibrio entre agresividad y electrónica, mientras “The Saviour” introduce un tono algo más oscuro. “The Way You Are” juega con códigos de pop adolescente y boy band antes de transformarlos en una exhibición de metalcore, demostrando que la banda sigue disfrutando de retorcer géneros hasta hacerlos irreconocibles. “Still Waiting”, reinterpretación del clásico de Sum 41, encaja en esa misma filosofía de apropiación y diversión.

 

La colaboración con The Offspring en “Let The Good Times Roll” resulta simpática, aunque su orientación más convencional hace que pierda parte del carácter que distingue a Electric Callboy. En cambio, “Revery” cierra el bloque principal con una faceta algo más seria y atmosférica.

 

Las remezclas finales refuerzan todavía más la naturaleza electrónica del proyecto, funcionando como epílogo para quienes disfrutan especialmente de esa mitad de su identidad. Tanzneid no es el disco que necesitaba Electric Callboy para demostrar que han evolucionado. Tampoco es una decepción. Es en realidad un álbum tremendamente divertido que llega cuando gran parte de su contenido ya ha dejado de ser nuevo.

La banda sigue teniendo una fórmula única, una capacidad extraordinaria para escribir canciones inmediatas y un sentido del espectáculo que muy pocos pueden igualar. Pero repetir una fórmula con maestría no equivale necesariamente a avanzar.

 

 


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