Load
4 de junio de 1996
Elektra / Vertigo
Hablar hoy de Load (publicado el 4 de junio de 1996) implica regresar a un momento muy concreto de la historia del rock. Haga una retrospectiva el lector de este webzine de todos los discos 30 aniversario que llevamos a las espaldas. Finales de la década de los 90 es un tiempo en el que el heavy metal tradicional ha perdido gran parte de su dominio comercial y cultural. El mundo había cambiado radicalmente desde la publicación del llamado Black Album en 1991, momento en que Metallica y Guns N’ Roses se repartían el cotarro. Paralelamente a este panorama, el grunge explotaba, el rock alternativo dominaba la MTV y muchas de las bandas que habían gobernado la década anterior estaban replanteándose su identidad por culpa de todo este movimiento ‘anti dinosaurios’.
No fue un fenómeno exclusivo de Metallica. Todas las grandes bandas se veían afectadas por esta pandemia de mediados de los noventa. De tal modo, numerosos gigantes del hard rock y el heavy metal intentaban sobrevivir en un ecosistema completamente diferente. KISS experimentaba con sonidos más oscuros en Carnival of Souls. Mötley Crüe había sorprendido con el álbum homónimo de 1994 junto a su nuevo vocalista John Corabi. Megadeth apostaba por estructuras más accesibles en Youthanasia y posteriormente en Cryptic Writings. Incluso Judas Priest atravesaba una profunda crisis de identidad que acarreó la marcha de Rob Halford. El metal estaba mutando y Metallica decidió no resistirse al cambio.
El contexto era especialmente complejo. El Black Album había vendido decenas de millones de copias y había convertido a Metallica en una de las bandas más grandes del planeta con una de las giras más larga y multimillonaria. Sin duda, cualquier continuación estaba condenada a vivir bajo una presión gigantesca. Durante años, muchos seguidores esperaban un regreso al thrash de Master of Puppets o …And Justice for All. Pero el grupo tenía otras ideas.
En diversas entrevistas promocionales de la época, Lars Ulrich insistió en que la banda no tenía ningún interés en repetir fórmulas ya exploradas. El batería defendía frente a los medios que el grupo estaba escuchando música muy distinta a la que consumía diez años antes y que eso inevitablemente acabaría reflejándose en sus composiciones. Aquella filosofía acabaría definiendo Load.
Las sesiones de grabación, desarrolladas entre 1995 y comienzos de 1996 en The Plant Studios de Sausalito, fueron algunas de las más extensas de la carrera del grupo. El material acumulado era tan abundante que terminaría generando dos discos completos: Load y posteriormente ReLoad. Pero la transformación no se limitó a la música. Metallica llevaba quince años representando una estética casi arquetípica del metal: melenas, vaqueros, cuero y una actitud deliberadamente alejada de cualquier sofisticación visual. Con Load todo eso desapareció de golpe.
Una nueva imagen…
Cuando apareció el videoclip de “Until It Sleeps”, el público descubrió a James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted con el pelo corto (OMG!). Algunos incluso lucían maquillaje y una estética que parecía más cercana al rock alternativo representado por Soundgarden que al thrash metal. ¡La reacción fue inmediata!
Hoy puede parecer una anécdota menor, pero en aquel momento el impacto fue enorme dentro de la comunidad metalera. En retrospectiva sobre la era Load, el periodista Dave Lifton ha señalado en Ultimate Classic Rock (2010) cómo el vídeo de “Until It Sleeps” y el cambio de imagen de la banda generaron una reacción de fuerte rechazo entre parte del público, hasta el punto de ser descrito por la crítica como un choque cultural comparable al que en su día provocó la electrificación de Bob Dylan en los años sesenta.
El propio Lars Ulrich en una entrevista para Mojo (recogida posteriormente por medios como Blabbermouth en 2016), este explica que el cambio no fue un plan estético premeditado, sino el resultado de su distancia progresiva respecto a los clichés del metal:
“For many years, we had this complicated relationship with hard rock and heavy metal where we felt musically connected to the genre, but, in terms of some of the imagery and attitudes and what we perceived to be the clichés of that world, we tried to run as far in the opposite direction as possible.”
[“Durante muchos años, tuvimos una relación complicada con el hard rock y el heavy metal, en la que nos sentíamos musicalmente conectados con el género, pero, en lo que respecta a ciertas imágenes y actitudes y a lo que percibíamos como los clichés de ese mundo, intentábamos correr lo más lejos posible en la dirección opuesta.”] [Lars Ulrich, Mojo Magazine interview (1996; citado en Blabbermouth, 2016)]
De estas declaraciones podemos observar que el cambio visual no había surgido de una estrategia corporativa. Era la manifestación externa de una transformación artística más profunda. Aunque si hubo un momento exacto en el que el mundo entendió que Metallica ya no era la misma banda, fue el estreno de “Until It Sleeps”. El videoclip, dirigido por Samuel Bayer —responsable de trabajos icónicos para Nirvana, The Smashing Pumpkins o The Offspring— rompía radicalmente con todo lo que Metallica había hecho anteriormente.
Hasta entonces, los vídeos del grupo se habían centrado principalmente en interpretaciones de la banda o narrativas relativamente convencionales. “Until It Sleeps” era otra cosa. Inspirado en la imaginería del pintor neerlandés Hieronymus Bosch (El Bosco), especialmente en obras como El jardín de las delicias, el vídeo presentaba una sucesión de imágenes perturbadoras, simbólicas y profundamente surrealistas. No había interpretación en directo, ni narrativa convencional de banda, ni rastro del imaginario clásico del heavy metal.
En su lugar, el grupo aparecía inmerso en una sucesión de imágenes oníricas, opresivas y simbólicas que convertían el vídeo en algo más cercano a una pieza de arte visual que a un producto promocional de MTV. La banda dejaba de ser protagonista en sentido tradicional, como hasta entonces, para convertirse en parte de un entorno psicológico y perturbador. Los miembros de Metallica aparecían convertidos en personajes de aquella pesadilla visual.
Al igual que en la obra de El Bosco, el cuerpo humano aparece como espacio de transformación y castigo, atravesado por deformaciones, texturas orgánicas y una sensación constante de inestabilidad. No se trata de horror explícito, sino de una imaginería moral y psicológica donde la identidad se disuelve dentro de un entorno caótico y saturado.
Ese lenguaje visual encajaba de forma directa con el espíritu de Load, un disco construido sobre la idea de cambio, ambigüedad y ruptura con la identidad anterior de la banda. En “Until It Sleeps”, Metallica no solo modificaba su sonido o su estética externa: también alteraba la forma de su imagen pública. El resultado fue un choque inmediato con parte de su audiencia, que se encontró con una banda irreconocible, atrapada en un universo visual que parecía más cercano al arte contemporáneo oscuro que al metal de estadios que había definido su carrera hasta hacía más bien poco.
Pero el videoclip cumplió exactamente su objetivo: obligar a todo el mundo a hablar de Metallica. Además, funcionó comercialmente y funcionó muy bien. El vídeo ganó el premio MTV Video Music Award a Mejor Vídeo Rock y la canción se convirtió en uno de los mayores éxitos radiofónicos de la carrera del grupo.
El disco
Al hilo de este contexto, la transformación estética habría sido irrelevante si la música hubiera permanecido intacta. Así pues, desde los primeros segundos de “Ain’t My Bitch” quedaba claro que Metallica estaba explorando nuevos territorios. Las influencias del blues, el hard rock setentero, el rock sureño e incluso ciertos elementos alternativos aparecían repartidas por todo el álbum. Las canciones eran más largas, más densas y menos explosivas que en el pasado. “Until It Sleeps”, “Hero of the Day”, “Bleeding Me”, “The Outlaw Torn” o “Mama Said” demostraban que la banda estaba más interesada en la atmósfera y el desarrollo emocional que en la velocidad. Era una evolución que reflejaba también el contexto musical de la época.
Como ya hemos perfilado más arriba, a mediados de los noventa, grupos como Soundgarden, Alice in Chains o Stone Temple Pilots habían demostrado que la pesadez podía expresarse de formas distintas al thrash clásico. Metallica absorbió parte de ese entorno sin convertirse jamás en una banda alternativa. Quizá ahí reside uno de los mayores malentendidos históricos alrededor de Load. El disco no intenta sonar como Nirvana. Tampoco como Pearl Jam. Suena como Metallica explorando nuevas influencias sin abandonar completamente su ADN.
Aunque la reacción fue feroz, ya que muchos aficionados interpretaron el álbum como una renuncia a los valores que habían definido al grupo durante los años ochenta. Las críticas no se centraban únicamente en las canciones. El nuevo aspecto físico, la portada creada por el artista Andrés Serrano y la actitud general del grupo parecían formar parte de una misma provocación. La portada, especialmente, alimentó la polémica. Serrano utilizó una técnica fotográfica experimental extremadamente controvertida que acabó convirtiéndose en uno de los elementos visuales más discutidos de toda la carrera de Metallica.
Lo interesante de este disco es que el rechazo inicial convivió con un enorme éxito comercial. Load debutó directamente en el número uno de Billboard y registró unas cifras de ventas extraordinarias. Permaneció varias semanas consecutivas en lo más alto de las listas estadounidenses y terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos comerciales de 1996. Si “Nothing Else Matters” había llevado a Metallica a conectar con el gran público, Load los convertía en algo puramente mainstream.
Otro de los aspectos fundamentales de Load fue el enfoque lírico. James Hetfield había escrito anteriormente canciones introspectivas, pero rara vez había mostrado un nivel de vulnerabilidad tan evidente. “Until It Sleeps”, por ejemplo, nació en gran medida de los sentimientos del cantante frente al cáncer que afectó a varios miembros de su familia. Distintas fuentes especializadas han señalado que la canción fue una forma de procesar emocionalmente aquellas experiencias. Esa dimensión más personal atraviesa gran parte del álbum. “Bleeding Me” y “The Outlaw Torn” muestran a un Hetfield mucho más reflexivo y emocional que el compositor que había firmado himnos como “Whiplash” o “Fight Fire with Fire”. La agresividad seguía presente, pero ahora convivía con una madurez distinta. Y eso no es casualidad. Los miembros de Metallica rondaban ya la treintena larga. Habían sobrevivido a la muerte de Cliff Burton, al éxito masivo, a giras interminables y a la presión de convertirse en una institución del rock. Load reflejaba precisamente ese momento vital.
Veredicto
Pocas obras de la historia del metal han experimentado una reevaluación tan significativa como Load. Durante años fue utilizado como ejemplo de todo lo que una parte de la comunidad metalera rechazaba de los noventa. Sin embargo, el paso del tiempo ha suavizado muchas de aquellas posiciones. Las nuevas generaciones han llegado al disco sin el peso emocional de haber vivido la transición desde los años ochenta. Para muchos oyentes jóvenes, Load no representa una traición, sino simplemente otro capítulo de la evolución de Metallica. Incluso dentro del propio fandom puede observarse una percepción muy distinta a la de 1996. Numerosos debates y testimonios de aficionados destacan cómo canciones como “Bleeding Me”, “The Outlaw Torn” o “Until It Sleeps” han ganado prestigio con los años.
Treinta años después de su publicación, resulta evidente que Load fue mucho más que un simple cambio estilístico. Fue la respuesta de una banda gigantesca a una pregunta que perseguía a todo el rock duro de los noventa: ¿cómo sobrevivir cuando el mundo cambia?


Jordy Stanley. Profesor de Lengua y Literatura, historiador y freaky en general, posee diferentes obras de ámbito académico y divulgativo. Su último libro, Conan a lo largo de los filmes (PanoArtBooks, 2022) ha agotado sus dos ediciones. Entre lo destacado de su discografía, podemos hallar Henry Dark (2009), de su anterior banda, HENRY DARK y el flamante LP, KISS my Covers (2024), donde tributa a KISS, la banda de su vida, de una manera muy particular. Guitarrista y cantante, otra de sus múltiples facetas es la de youtuber y redactor musical.
