Lugares que no quiero compartir con nadie
Editorial: Seix Barral
Año de publicación: 2013
Soy muy fan de Elvira Lindo y este libro ha sido una de esas lecturas agradables que se disfrutan sin prisa, como cuando paseas por una ciudad que te gusta mucho pero no tienes ningún sitio concreto al que llegar. Aquí no hay una guía de Nueva York al uso, ni una lista de imprescindibles para hacer en tres días. Hay algo bastante mejor: la ciudad vista a través de los ojos de alguien que llegó de fuera, que al principio no terminaba de encontrar su lugar y que, poco a poco, fue construyendo una vida allí.
Elvira se fue a vivir a Nueva York con Antonio Muñoz Molina y cuenta esa adaptación sin dramatismos, pero con mucha honestidad. Me gusta porque no idealiza la ciudad. Nueva York puede ser fascinante, sí, pero también ruidosa, solitaria, difícil y un poco hostil cuando no la conoces. Y creo que eso es lo que hace que el libro funcione tan bien: no habla desde la mirada de la turista que llega maravillada y se hace la foto de rigor, sino desde alguien que necesita aprender a vivir allí, a hacer la compra, a tener sus rutinas, a encontrar gente, cafés, parques y barrios que se conviertan en refugio.
A través de esos lugares, que muchas veces parecen pequeños secretos, también nos habla de ella misma. De sus amigos, de su familia, de sus hijos, de paseos con el perro, de conversaciones con desconocidos y de esos ratos cotidianos que, al final, son los que hacen que una ciudad deje de ser ajena. Hay restaurantes, panaderías, bares oscuros, música, hamburguesas, bagels y rincones que seguramente no aparecerán en las guías más típicas, pero lo importante no es solo el lugar: es con quién se comparte y lo que ese sitio acaba significando en una vida.
Me gusta mucho leer libros de ciudades escritos por gente que las ama de verdad. Se nota cuando un autor conoce un lugar de memoria, cuando no necesita venderte una postal sino que te invita a mirar lo que normalmente pasa desapercibido. Elvira Lindo hace eso muy bien. Te hace sentir que estás caminando con ella por una Nueva York más cotidiana, más íntima y bastante alejada de los tópicos. No se queda en Broadway, Times Square o Central Park, sino que se va hacia esa otra ciudad llena de barrios, costumbres y personas de todas partes del mundo.
Además, escribe de una manera muy cercana, directa y fácil de leer. Tiene esa capacidad de contar cosas aparentemente sencillas y hacer que te quedes pensando en ellas. A mí me ha dado muchas ganas de volver a Nueva York, pero no tanto para tachar monumentos de una lista como para sentarme en uno de esos cafés, comer algo rico, pasear sin rumbo y sentir por un rato que también podría tener una vida allí.
En definitiva, un libro ideal para los que adoramos Nueva York, para quienes ya hemos estado y queremos volver de otra forma, y para quienes sueñan con conocerla algún día. Un paseo muy personal por una ciudad inmensa, contado con cariño y con esa sensación de que todos tenemos lugares que no queremos compartir con nadie porque, de alguna manera, son nuestros.
Nanotecnóloga y química de formación y amante de la música como pasión. Me gusta la música en todas sus vertientes. Empecé tocando el violín y de la música clásica pasé al rock y al metal (mis primeras bandas fueron AC/DC y Mägo de Oz, por supuesto). No tengo muchas bandas predilectas, aunque Rulo siempre encabeza el podio. Helloween, Volbeat o Greta Van Fleet le siguen de cerca. Mis gustos han cambiado a lo largo de los años pero siempre abierta de mente, así que le doy al hard rock, al power, al death metal (melódico) y a todo lo que me haga descubrir cosas nuevas o me sepa impresionar.
Descubre más desde Stairway to Rock
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
