Rescatamos del túnel del tiempo la mítica rueda de prensa de Savatage en el festival Rock Machina de Moncofa en el que Jon Oliva tendió a los medios. Eran cabezas de cartel del festival y consiguieron uno de los mejores conciertos que se recuerdan. Allí estaba Jeff Waters de Annihilator, Damon Jiniya o el propio Jon Oliva. Músicos que no están ya en la formación de una banda que ha vuelto.
Inmejorables recuerdos con Sergi Ramos, Manu Estrada y Javi Félez en los tiempos del Piccadilly Circus.
¿No os sentís la banda más infravalorada del heavy metal?
Jon Oliva: Sí. Nos sentimos así, pero en Savatage comenzamos sin dinero, sin compañía discográfica, y en cierta forma ha sido como construir una casa. Comenzamos muy lentamente, fuimos creciendo, hubo algunos bajones, como la muerte de Criss Oliva, pero bueno, creo que esto está mejorando.
¿Cómo ha sido la grabación del disco?
Jon Oliva: Hemos grabado en tres estudios diferentes en Nueva York. El proceso de grabación de Savatage es único. Teníamos un estudio donde hacemos gran parte del trabajo, la preproducción y todo eso, que es propiedad de un socio nuestro. Luego nos mudamos a Soundtrack, que es un estudio muy famoso en Estados Unidos, y a 902, que es otro estudio más. Lo separamos todo por partes; es un proceso muy extraño. Nos gusta tener disponibilidad para hacer cambios y poder hacer la canción de la mejor manera posible. A veces grabas el tema y al cabo de una semana dices: «Pero si esta canción es una mierda, ¿qué hago ahora?» (risas).
El proceso que hemos desarrollado se basa en poner nuestra música en el ordenador (gracias a la tecnología), de manera que la podamos analizar detalladamente. Nos aseguramos de que todo está bien antes de transferir los datos a una cinta multipistas. Cuando lo pasamos a la cinta multipistas es cuando todo se vuelve absolutamente loco (risas). Nosotros lo grabamos todo en 72 pistas, no en 24 como es lo normal. Son tres máquinas y es un proceso muy complicado; por eso nos lleva tanto tiempo acabar los discos. Nos gusta estar orgullosos de lo que hacemos antes de poder dárselo a nuestros fans.
Habéis trabajado de nuevo con Paul O’Neill después de tantos años. ¿Lo consideraríais otro miembro de la banda?
Jon Oliva: Es el quinto miembro (risas).
¿Cuál ha sido la razón del abandono de la banda por parte de Al Pitrelli y Zak Stevens?
Jon Oliva: Zak Stevens ha dejado la banda debido a sus obligaciones con su familia. Tiene un bebé de diez meses y una mujer, y nosotros formamos unos planes de gira de diez meses, así que no creo que se sintiera a gusto diciéndole a su mujer: «Hey, cariño, ten cuidado del crío y de la granja, que yo me voy de gira» (risas).
Al Pitrelli se fue porque todo el mundo sabía que se iba a ir (risas). Siempre supimos que era algo temporal, y acabó estando en la banda bastante más tiempo del que pensábamos y del que él mismo pensaba. Somos muy buenos amigos; le salió la oportunidad, la cogió, y ahora está en Megadeth. Compuso un par de temas del nuevo disco, pero tampoco era una parte determinante del sonido de la banda, así que no hay que esperar cambios.
Jon, después de alejarse un poco de la banda con Streets, cuando murió Criss Oliva te vuelves a involucrar más y más, hasta acabar siendo de nuevo el cantante de Savatage. Es algo bastante extraño.
Jon Oliva: Se supone que yo debería estar ahora en una playa de Hawái —mira a John Lee Middleton y lo dice: «Es por tu culpa» (risas)—. La historia es que cuando tuve mis problemas de voz, después de Streets, el plan original era que después de un año o dos yo iba a volver y Zak Stevens no quedaría en la banda. Pero cuando Criss Oliva murió todo cambió drásticamente. Nos afectó a todos tanto que necesitamos un par de años hasta que nos sentimos cómodos siendo una banda de nuevo. Cuando hicimos Dead Winter Dead o The Wake of Magellan comencé a cantar un poquito, porque me volvía a sentir cómodo cantando; tomé algunas lecciones. De hecho, estoy muy contento de haber cantado en todo este disco.
¿Y por qué no te quedas como cantante?
Jon Oliva: Porque no podría cantar un show entero de Savatage, de 35 temas y dos horas y media. Mi voz solo aguantaría una hora cada noche más o menos. No queremos salir al escenario con samplers; la música es muy compleja, hay muchos coros, se necesitarían cuatro voces sobre el escenario y, por eso, hace falta otra persona.
¿Cuál es la principal diferencia entre The Wake of Magellan o Dead Winter Dead y Poets and Madmen?
Jon Oliva: La principal diferencia es que en Dead Winter Dead o The Wake of Magellan cogía una historia y decía que necesitábamos escribir música para esa historia, así que nos sentábamos al piano y comenzábamos a escribir música para esa historia. La gran diferencia con este disco es que este año no habría nada de discos conceptuales, sino que únicamente escribiríamos temas de Savatage y algunas, quizá, cosas.
No hemos escrito música para una historia, sino canciones, y gran parte de ellas están compuestas con guitarra con el pequeño Chris Caffery (¡odia que le diga eso!). El 80 % del nuevo disco está escrito con guitarras, y mi voz lo hace más heavy, porque mi voz es más agresiva e incluso desagradable (risas). La principal diferencia era que solo teníamos que enchufar y comenzar a componer, lo que ha sido bastante refrescante.
¿En qué se basa el concepto de Poets and Madmen?
Jon Oliva: La historia gira en torno a una foto que un fotógrafo, Kevin Carter, tomó. La historia básica son tres chicos que Pat O’Neill construyó en base a John, Chris Caffery y yo mismo. Cogemos algunas cervezas, tabaco y vamos por ahí a pasar un buen rato. En esas que nos encontramos con ese sitio, una institución mental, y las canciones comienzan a surgir a partir de lo que nos encontramos en ese edificio abandonado. Y eventualmente acabamos encontrándonos con Kevin Carter, el fotógrafo, y es aquí donde entra en juego su historia. Nos explica lo de la foto, lo que pasó con su vida, cómo supuestamente sucedió. En la vida real es ficción, pero en el fondo nada importa así; lo que dejó vivo en nuestra historia. Es una historia bastante compleja y profunda.
¿Cómo ves actualmente la escena en Estados Unidos?
Jon Oliva: La escena en Estados Unidos es realmente extraña. Hace dos años fui a ver a Ronnie James Dio en una sala para dos mil personas y quizá había 190, y Dio siguió girando, el álbum comenzó a funcionar y, en ocho meses, volvió a la misma sala y las entradas estaban agotadas. El heavy metal está volviendo. Lo que suelen hacer es juntar en una misma gira a dos o tres grupos grandes, e incluso las radios están comenzando a dar cobertura al heavy metal de nuevo: grupos como Motörhead, Judas Priest…
El hard rock nunca se ha llegado a ir, pero ha habido otros géneros que han funcionado más por moda, como por ejemplo la disco, el punk o lo que ahora está de moda, que es el rap metal, que son cuatro chavales que se dedican a robar riffs de Black Sabbath y a rapear por encima. Pero eso se está acabando también, y el hard rock es algo más estable.

Licenciado en INEF y Humanidades, redactor en Popular 1, miembro fundador de TheMetalCircus y exredactor en webs y revistas como Metal Hammer, Batería Total, Guitarra Total y Science of Noise. Escribió el libro «Shock Rock: Sexo, violencia y teatro». Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.
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